Cuando nos faltan colaboraciones, a este blog se le agota la sangre en las venas, el riego sanguíneo de la caja deja de bombear. Por eso, en estos días de escasez hacemos una llamada de auxilio buscando donaciones desinteresadas que nos mantengan con vida. Como ya sabéis, esta bitácora tiene el afán de estar abierta a todos sus lectores, que pueden escribir lo que quieran y cuando quieran con total libertad. Queremos que esta página sea más vuestra que nuestra. Puede ser un cuento, un viaje, un libro, una experiencia vital, un sueño o un juego. Nos valen recetas de cocina, listas de la compra o prospectos farmacéuticos. Nos encantan los traspiés y los palíndromos, las poesías y los trastos viejos, la ropa de fiesta y los zapatos de charol. A los que alguna vez os habéis pasado por esta caja, os animo a repetir. Ana M., Azzunena, Sonia Fides, Manu Jiménez, Sergio Carabias, Leo Camaleón, Toya Tao, Nascu, Virginia, Pablo Díaz, Josefina Ketamina, Sergio Algora o Tomás Lobo son algunos de los que nos han inyectado ejemplos de su talento. Tenéis a vuestra disposición esta página para lo que gustéis. Y a los que todavía no os habéis estrenado, os digo lo mismo. Para escribir en esta página no hace falta ni siquiera que nos conozcáis. Con tener ganas es suficiente. Ya sabéis lo que tenéis que hacer. Nos enviáis un texto no demasiado largo (nuestro máximo son 3.000 caracteres con espacios) a la dirección cajadeloshilos@terra.es. Acompañamos los artículos de una imagen de algún artista interesante y de músicas variadas. Si no queréis liaros, nosotros nos encargamos de seleccionarlas, aunque por supuesto se admiten sugerencias. En el caso de que tengáis cualquier duda, en la dirección de correo que os acabo de dar, podéis consultarnos lo que sea. Contestamos siempre. El próximo post espero que lo firme alguno de vosotros. Agradeceremos la transfusión.
Lyndon Wade es uno de los grandes genios de la fotografía publicitaria. Su mezcla de humor y fantasía, con una puesta en escena muy cuidada, nos transporta a un mundo irreal del que uno no quiere regresar.
Sonia Fides ha respondido a nuestro llamamiento y nos ha enviado un cuento fantástico de viajes y amores. Espero que os guste tanto como a nosotros.
Suena el despertador; las nueve o’clock, que dirían los ingleses, o lo que es lo mismo, ya estoy de vacaciones. Vacaciones de invierno, porque al sacar la pierna derecha de debajo del edredón nórdico, no es calor precisamente lo que le da la bienvenida a mi piel. Es igual, tengo que levantarme, lavarme los dientes, escoger entre vaqueros y chaqueta de esmoquin o pantalón de esmoquin y camiseta blanca custodiada por tirantes grises, no es que vaya a ningún lugar del otro mundo, pero si hay un choque de trenes me gustaría dejar un elegante cadáver. Bueno, primero desayunaré, tengo todo el tiempo del mundo, mi tren no sale hasta el mediodía. No, primero me lavo los dientes. Si Miguel estuviera aquí ya estaría refunfuñando y diciendo: Cariño, lavarse tanto los dientes es malísimo para el esmalte. Afortunadamente no está y por tanto no se enterará nunca del motivo que me lleva a cometer la estupidez de lavarme los dientes, justo antes de desayunar. Detesto tanto tener que dar explicaciones. Sería un follón tener que contarle mi micro affaire con aquel yogurín de mirada beat. ¿Pero quién no accedería a los deseos de un chico de veintipocos con mirada golpeada? Yo desde que conocí a Miguel he sido incapaz. Venga Brianda, un esfuercito más y a salir de la cama. Primero un pie, luego otro, luego el cuerpecillo. Definitivamente tengo que dejar de correr tantos kilómetros porque si no al final sólo seré un híbrido entre la señora Obregón y la señora Beckman. ¡Sólo de pensarlo me baja la tensión, qué espanto! Bueno niña, a dejar de holgazanear, que a lo tonto a lo tonto llevas una hora perdiendo el tiempo. A la una, a las dos y las tres ¡alejop! Vaya carita que tienes esta mañana, prenda, eres un atentado para cualquier espejo. Espero que te sirva de escarmiento y empieces a hacerle caso a ese refrán que dice: "De los cuarenta para arriba, no te mojes la barriga" y abandones las noches de adulterio, los cócteles con nombres chic. Bueno aunque pensándolo bien, una noche de adulterio y unos cuantos "High society" en cinco años tampoco es para rasgarse las vestiduras. Además no he sido yo el general que ha empezado la guerra. Lo peor de todo esto, es que ahora tendré que darme dos o tres manos de cosmética reparadora porque si me subo al tren con esta cara, igual el revisor me toma por Daryl Hannah en "Blade Runner" y a fin de cuentas el pobre hombre no me ha hecho nada. Pero será mejor que antes de la restauración me tome un café doble y haga la cama para ver si me organizo. Y ahora qué toca, Brianda. ¡Ah sí! Ahora toca la elección del atuendo. No es tan difícil, el pantalón de esmoquin después de dos horas y media de viaje será un auténtico trapo así que a la caza y captura del vaquero. ¿Camisa Oxford rosa u Oxford azul? Definitivamente, rosa. Y por último la ropa interior. ¿Blanca o negra?
"Pero mira que eres rarita, guapa. Qué más dará", diría mi madre. Pues da, mamá, da, porque las monjas y tú lleváis más de veinte años inoculándome el virus del ir al infierno si no soy una chica decente y claro a mí desde siempre me ha parecido una indecencia morir llevando unas bragas negras. Ya sabes todo ese rollo del cielo y la pureza, así que haz el favor de salir de mi cabeza para que pueda ir a ponerme el conjunto de ropa interior blanco. Pues listo, ropa interior puesta, camisa Oxford impoluta, con los botones de los cuellos desabrochados, porque aunque mi destino sea un pueblo no tengo ninguna gana de parecer una cateta, y vaquero gris. Me los he comprado pequeños, no cabe nada entre mis vaqueros y yo. Espero por San Judas Tadeo que lleven un poco de elastán porque si no estoy perdida. Cierro la maleta, cojo un cartón de Phillis Morris ultraslim, la gafas de sol, el bolso, el teléfono móvil, mi Appel air. Qué montón de cosas para ir a parar a un pueblo. Prometo que el próximo novio que me busque tendrá que ser por lo menos primo hermano de Onassis. Es un auténtico espanto todo lo que acarrea l’amour, al final tendré que hacerle caso a Carmen Posadas y a esa teoría suya que dice: "Que un hombre casi queda fatal en el currículo sentimental de una mujer de éxito". A ver, Briandita, ¿no te dejas nada?, no. Buena chica. Así que a emprender el viaje. Me siento. A través del hilo musical está sonando "Stories of the street", de Leonard Cohen. Estoy sola en este lugar. Comienza el traqueteo, vamos despacio, acabamos de salir. Poco a poco el movimiento se vuelve más intenso, pero sigue siendo uniforme y lineal. Voy mirando el reloj, estoy impaciente por llegar a mi destino. Son ya las dos y veinticinco de la tarde. Nos hemos detenido. Cinco minutos de adelanto sobre la hora prevista. La próxima vez que viaje lo haré con bragas negras, estoy vivita y coleando. Me levanto, abro el bolso y saco del monedero dos billetes de cien euros. Me arrodillo al lado de la cama y les pido a Nicolae y a Alexandro, los dos inmigrantes rumanos que piden a diario en la puerta de mi oficina, que por favor salgan de debajo de la cama, que su trabajo ha terminado. Les pago, me da pena la cara de cansancio que tienen, llevan dos horas y veinticinco minutos debajo de mi cama agitando sin descanso el somier. No diré que no lo siento y que gracias a Dios, el secreto de mi indefendible conducta no saldrá de estas cuatro paredes, pero pónganse en mi lugar, ellos necesitan el dinero y yo no tengo ninguna culpa de que a mi novio le diera la gana de dejarme la noche previa a nuestro viaje de Semana Santa, ni de que ahora su nueva novia sea la que ocupe mi asiento. Así que cuando leí el correo electrónico que me mandó Miguel para romper, me dije, Brianda, tú no tenías un viaje el diecinueve de marzo a las doce de la mañana, pues a viajar se ha dicho. Mientras pienso en todo esto, despido a los muchachos y al cerrar la puerta no puedo olvidarme de esas cuatro fornidas y extranjeras extremidades que me han liberado de tener que escuchar el lunes en la oficina, ese refrán tan poco agradable que dice: “Tras de cornudos, apaleados”.
Andrea Heimer es una joven artista americana fascinada por los caballos, las chicas bonitas y la cultura pop.
Helena Santolaya nos envía una estupenda crónica de su curso de ilustración y diseño gráfico en Albarracín. Aquí os la dejo...
Hace ya más de una semana y todavía me envuelve el espíritu de la verdad, la mentira y todo lo demás. No me he vuelto loca. “La verdad, la mentira y todo lo demás” es el título que Isidro Ferrer y Carlos Grassa eligieron para la “50 edición del curso internacional de ilustración y diseño gráfico” que se celebró en Albarracín del 25 al 28 de junio. Una aventura que comienza con Fernando Lasheras acomodándote en un autobús, tiene forzosamente que ser una aventura fantástica. Confieso que superó con mucho mis expectativas. Como el Sastre ha dado indicaciones muy precisas, no me alargaré en adjetivos, pero podría utilizar los tres mil caracteres sólo en piropear a los directores del curso. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Cuando las cosas discurren como si no hubiese detrás de ellas una sólida organización, es que están bien organizadas. Y es lo que ocurría en este curso. ¿La Fundación Santa María de Albarracín? ¿La Batidora de Ideas? ¿Carlos Grassa? ¿Isidro Ferrer? Seguramente una mágica conjunción de todos ellos. Y la geografía. Y los seis magníficos. Y los portadores de sueños. Y los más de cien ilustradores y diseñadores. Y Ruth. Y yo. Tampoco invertiré los caracteres que me quedan contando cosas que es mejor averiguar navegando por las web de cada uno de ellos, pero sí diré que todos los conferenciantes, sin excepción, me dejaron cautivada y que si Alicia Lázuli hubiera estado allí, habría deseado el miércoles por la tarde ser Ángela Lago, el jueves por la mañana Sean Mackaoui hasta las doce y Mario Eskenazi a partir de las doce, el viernes hubiera soñado con ser Patrick Thomas a las diez y Pablo Amargo a última hora, para envidiar, por fin, el sábado, a Catherine Zask. Y si las conferencias te sacudían los sentidos por la mañana, los talleres lo hacían por la tarde. A mí me tocó en suerte asistir al taller de Sean Mackaoui que repartió un pack de verano con un ejemplar de la revista Cosmopolitan, un bronceador y una estupenda bolsa de playa. Estuve a punto de clavarle las tijeras cuando nos indicó que recortásemos, para realizar a partir de ahí un collage, la imagen de una banqueta que aparecía en la revista y que tenía unas finísimas patas sobre las que parecía imposible que pudiera descansar culo alguno. Fue realmente divertido comprobar cómo, partiendo de una misma imagen y con una misma revista a la que meter las tijeras, cada uno de nosotros llegaba a soluciones totalmente distintas. Las siguientes sesiones fueron muy estimulantes. Construimos increíbles mundos de papel con Sean Mackaoui iluminándonos con su acento y su sabiduría: “Tenéis que conseguir que todo case”. Me quito de verdad, o de mentira, el sombrero y todo lo demás ante Grassa Toro e Isidro Ferrer.
La imagen que ilustra este artículo es un precioso autorretrato confeccionado en el taller de Sean Mackaoui por Helena Santolaya. Va con dedicatoria...
"Hombres pelados con cuchilla, mujeres en el sacapuntas, niños en la mina, planetas en el zoo, estrellas en el cortejo"
Dejé mi país para ser etíope por un año. Dejé de dictar para subordinarme.
Etiopía estaba bajo la nieve. La fiebre la había helado.
El matadero de la Adis Abeba estaba abandonado. Los buitres habían construido allí una nueva ciudad. Los niños, como heraldos, soplaban los cuernos arrancados de las reses. Los ancianos se convertían en pergaminos.
El ganado se reducía a cenizas. Los adivinos contemplaban el humo y las heces. Los brujos traducían los poemas del premio Loewe. Nos dábamos por el culo sin cesar, tiritando en las chozas.
Cada nevada exterminaba una tribu. Nos quedábamos con sus cuerpos y con sus enseres.
Parecía que un sueño invernal iba a terminar con el hambre.
Llegaron los renos y Santa Claus y cargaron en el trineo los leones famélicos que se exhibían en el palacio presidencial. Le dimos un león a la uno, dos a la dos, tres a antena tres, cuatro a la cuatro, cinco a la cinco, seis a la sexta, una jirafa a la once, todo el oro de África a todos los santos, el único clítoris mayor de dieciocho años al único dios.
El entrenador de dios, colocó el clítoris africano en el centro del campo de un chochito blanco y lo hizo debutar en el mundial.
Una clara mañana sopló un viento del sur, no sé, del norte. Ciego pasó un aliento, un airecillo apenas, poco más que un suspiro de alivio, no sé, de miedo. Vino, vino de lejos una mañana clara, fue revoloteando entre nosotros hasta posarse justo en ese lugar donde tú te atreviste a latir a contratiempo y esa brisa ligera -le pasó como a mí, yo cómo no entenderlo- tomó tu corazón de abrevadero. Aún ignoro por qué encendió las figuras del sueño antes de irse y vi tu corazón cincelado cual boca de oscuro rouge pintada, de sangre roja cuando el viento del norte, no sé, del sur salió por la ventana bajo forma de pájaro y a la sombra de su ala se oscureció el paisaje, esa clara mañana ya citada, y le oí recorrer las lejanías, una rosa en el pico, y arrojar su botín en un mañana donde habita lo incierto mientras tú, sí, tú siempre, escucha, escucha, escucha, te habla mi corazón-boca. De todas las palabras que dijiste sólo recuerdo una, la palabra adiós. ¡Tiempo de corazón, tiempo sin corazón!
La pintura que ilustra el poema de Elena Pallarés es obra de René Magritte.
Nascu nos envía un exhaustivo relato de todo aquello que disfrutó en las jornadas FeminismoPornoPunk que se desarrollaron en Donosti. Que empiece la diversión.
Esta semana pasada del 2 al 5 de Julio, Nascu, Dora y Rakel, nos desplazamos a tierras vascas, a Donosti, para poder disfrutar de FeminismoPornoPunk un programa coordinado por Beatriz Preciado en Arteleku, centro de arte contemporáneo que impulsa prácticas artísticas culturales experimentales.En palabras de Beatriz, “FeminismoPornoPunk es un programa estructurado en torno a la investigación y la producción pospornográfica, la crítica de los códigos tradicionales de representación de la sexualidad y la representación multimedia de los cuerpos y las sexualidades subalternas”. Todo comenzó con “ContraHistorias Porno”. Beatriz Preciado contó cómo se ha ido construyendo la pornografía desde la mirada del hombre, de edad adulta y burgués. También conocimos a Tristan Taormino, una escritora, directora de cine porno y sexóloga. Estupenda investigadora de la pornografía queer que nos abrió a un mundo completamente marginado por los circuitos más hegemónicos. FeminismoPornoPunk continuó el 3 de Julio con “Redes PornoPolíticas”. Allí nos presentaron los proyectos de O.R.G.I.A., colectivo que desde 2001 desarrolla su labor investigadora y artística en torno a las políticas sexuales e identitarias, y PostOp, plataforma de investigación de género y post-pornografía. El objetivo era abordar la sexualidad y el género a partir de nociones de cuerpo y performance. Maria Llopis presentó un cortometraje en el que una mujer describe cómo fuerza a un hombre a follar con ella, corto polémico que le llevó a la separación de su pareja artística y el blog que tenían en común, mientras que Medeakse definió como un grupo de múltiples etiquetas (bolleras, feministas, travestís, transexuales-transgénero, queers...), auténticas revolucionarias radicales cuyo objetivo es dinamitar el sistema heteropatriarcalcapitalista.
El Belga - Girlswholikeporno
Black Sound Productions, colectivo formado por Massino y Pierce, dos artistas de sonido y performance, verdaderos art-erroristas que utilizan la sexualidad disidente y los fluidos corporales en sus performances y que han sufrido todo tipo de sanciones y censuras estatales. Alex Brahim es comisario independiente y su obra enfatiza los espacios críticos de negociación de códigos culturales y subculturales. Su trabajo más reciente se presentó el pasado jueves con la inauguración oficial de la Antigua Casa Haiku, un nuevo espacio de programación artística y cultural en el barcelonés barrio de Gràcia. Hartza (Javier Sáez) es sociólogo y milita en colectivos queer desde hace 20 años. Nos habló de la última campaña de lucha contra el SIDA y nos explicó cómo la cultura de los osos nació vinculada a la batalla contra esta enfermedad en los años 80, como contraposición al estereotipo del cuerpo gay como cuerpo con sida, cuerpo enfermo, cuerpo débil. Y el día finalizó con una puesta en práctica de conceptos a través del taller que llevaba como título “Todos somos porno stars. Buscando nuevas representaciones Pornográficas”, que organizó el Colectivo PostOp, nos llevaron de una delicada manera a la elaboración de una revista fotográfica post-porno “Perras en acción”.
Las perras siguen en acción...
El día 4 de Julio comenzó con Eugeni Rodríguez, que presentó el libro “De los derechos a las libertades: una historia política del movimiento GLBT en Catalunya”, junto Itziar Ziga, periodista feminista precaria, co-fundadora del colectivo ExDones. Todo continuaba con “Feminismos Postporno y trans” y para eso tuvimos la presencia de Del Lagrace Volcano, fotógrafo, artista y activista transgénero. Fue recibido y despedido con grandes ovaciones con sus maravillosas y transgresoras fotografías, así como sus vídeos de crussing. Y siguió Itziar Ziga con un divertida presentación como periodista feminista precaria. Esas mujeres femeninas transgresoras, que se han creado a sí mismas. Perras y demás animalillos vivientes que desde un posicionamiento de poder han generado y generan unas imágenes de la feminidad entendida desde radicalidad política, desde la transgresión, desde el cuestionamiento al heteropatriarcado. Terminaba el día con la performance poético-sonora y visual de O.R.G.I.A "Flori-cultura subversiva" y la performance a manos de María Llopis "Hardcore Punk. PostPorno Punk práctico. ¡Se acabó la teoría!".
María Llopis dijo, micrófono en mano: "La que esta mañana se haya hecho una paja, que dé un paso al frente. La que se sienta una guarra, que se desnude. Al que le guste mirar, que cierre los ojos. Al que le suden las manos en situaciones de tensión, que le toque las tetas al de al lado. El que considere que ésta es una situación de tensión, que le dé una palmada en el culo al que tenga enfrente. El que no se haya lavado las manos antes del taller, que se ponga guantes. El que hable euskera, que coja el micrófono y cuente su fantasía sexual favorita, en euskera, por supuesto. El que se llame Beatriz Preciado, que se acerque a la mesa, coja un arnés y que le enseñe a ponérselo a una de las que esté desnuda".
Parece ser que tras el taller algunas lo siguieron aplicando en una discoteca de Donosti. Se hacía una invitación a participar en el taller que al día siguiente desarrollaría Shu Lea Cheang, artista nómada y activista de new media de origen taiwanés. Con el nombre “Testing the Limits”, una historia de porno-ficción futurista, que tuvo un casting previo, se desarrollaría más tarde invadiendo la sala principal e implicando a todos los asistentes. Este fue el día de los performers, con el nombre “Soireé Feminismopornopunk”: Annie Sprinkle y su mujer Elizabeth M. Stephens hicieron un recorrido por la carrera artística tanto por separado como juntitas. Miss Sprinkle hizo su mítico ballet de las tetas, que nos dejó a todas con la boca abierta. Cantaron juntas al amor y nos mostraron cómo se puede llevar el post-porno incluso como terapia ante el cáncer de mama. Increíble trabajo.
Viva el pornoterrorismo.
Diana Junyent, pornoterrorista, ofreció antes de comenzar unas bolsas por si alguien vomitaba nos deleito con sus pornopemas y nos dejo atónitos por su enérgica puesta en escena (durante el desarrollo de todo el seminario). Un descanso visual y auditivo nos vino con los últimos performers de la noche: la pareja artística Nadege Piton y Lazlo Pearlman, un striptease muy sensual, cuya última prenda salió del coño de ambos y una follada a un banquete de comida por parte de Lazlo. La última performance fue de manos de Black Sun productions, un respiro o un suspiro, un canto al misticismo dentro del post-porno. Y puso broche final lolito Power trannyboy, genderfucker, poeta, art-iviste queer, performer y compositor con su música Post-punk industrial y breackcore.
Me aventuré en el bosque buscando respuestas y solo encontré sombras de purpurina. Me adentraba en los escondrijos de los árboles, donde hallar escuetas soluciones al enigma, pero nada, el sol se distraía ufano con las ninfas y ocultaba la verdad bajo las manos oscuras que todo lo tapan. De las grietas de las rocas se escurrían silbidos intrascendentes y las nubes se abrazaban a la espera de un cambio. Entonces escuché un ladrido ciego y lo agarré con los dedos. Lo miré y casi dejé que me arrastrara con suavidad hasta una pradera plateada por la pérdida. Allí estaba el perro, con una herida negra que zigzagueaba por su pata, que se desdibujaba entre la sangre viscosa del que empieza a decir adiós. Me aproximé con cuidado y vi cómo sus ojos temblaban al parpadear, cómo el hocico exhalaba un lamento sordo, cómo su boca burbujeaba ante la llegada de la parca. Noté que la sal de mis lágrimas se colaba entre mis labios y que la hierba sucumbía al advertir la derrota. Alcé mi varita con cautela y la acerqué a la brecha. Las luces de colores se enredaron entre gritos asustados. Poco a poco, la herida se cerró como si fuera un gusano venenoso enterrado por la marea. El perro se levantó aturdido y echó a correr buscando calor. Di un paso hacia atrás y miré al cielo. Eché a reír. El sol, al fin, me estaba mirando.
El hada que ilustra este artículo ha sido rescatada del botiquín de Helena Santolaya, donde estaba un tanto angustiada entre alcoholes y gasas.
Tomás Lobo se pasó el domingo por el concierto de Patti Smith en la Expo de Zaragoza y esto es lo que le pareció.
Llegó saludando como una reina. Chaqueta negra, vaqueros y un pelo largo y ceniciento que le azotaba la cara al compás de las embestidas del cierzo. Agitaba la mano, sonreía generosa, caminaba de lado a lado del escenario para que nadie se perdiera su regia presencia, humillada por el viento, como ella misma dijo, pero regia al fin y al cabo. De lejos parecía una niña. De cerca, una diosa ajada por el tiempo. Yo buscaba en ella los viejos rasgos de su figura andrógina, aquella que enamoró a Mapplethorpe. Y creo que los encontré. Era Patti Smith. Empezó con tonos sombríos, un repertorio lánguido y frío como la noche que nos aturdía. Sonaban acordes punk, blues, rock de antaño. A veces se ponía mística, casi zen. Luego entraba en el juego sucio. El público deambulaba aletargado, dejando mecer, un poco perdido. Y de repente ella se fue y le dejó los trastos a Lenny Kaye y al resto de la banda. No se sabe lo que se metió pero volvió loca perdida, como si aún tocara en el CBGB. Con 61 años se agarró al micrófono para arrojar su "Because the night" a bocajarro. El anfiteatro empezó a despertar. Reinventó el "Smells Like Teen Spirit", de Nirvana, se hizo fiera con el "Rock ’n’ Roll Nigger" y se metió al público en el bolsillo con "Gloria". Escupió en el suelo, como en los viejos tiempos. Se encabritó, rugió y enseñó las garras, gritó "vosotros sois el futuro", "vosotros tenéis el poder", como quien anuncia una nueva era. Y se despidió arrancándole las cuerdas a la guitarra, que para eso es punk. Mi reina punk.
Luis Pérez Sorribes, a quien no acabamos de ponerle cara, nos envía un texto estupendo sobre la primavera y la vida.
Jamás pensé que nos encontraríamos los dos en aquella habitación. En aquel momento. En aquellas circunstancias. Jamás pensé que me podía alegrar tanto de ver su piel negra, de admirar su sencillez. Jamás pensé que llegaría a estimarla y a apreciar su papel en el mundo. Pero ocurrió. Fue en 2005, en Varsovia. Después de un largo invierno de hielo, nieve permanente, oscuridad y ventiscas, aquella mañana amaneció menos gélida que las anteriores. Entreabrí la ventana y se presentó ella. Cuánto tiempo sin verla. Algo me impulsaba a recibirla con los brazos abiertos, a contemplar sus errantes pasos dibujando acrobacias en el aire, a embriagarme con el sonido de su caminar etéreo. Habían transcurrido ya al menos siete meses desde la última vez. Parece mentira, volvía ella, o una de las suyas, para mostrarme que había vida fuera de la ventana, más allá del alfeizar. Para anunciarme que el hielo empezaba a ser menos hielo, que la nieve empezaba a ser más lluvia y que las nubes presagiaban sol. Parece mentira pero…el arcángel a veces puede ser una mosca que anuncia vida.
Katherine Streeter y sus collages nos despiertan una extraña admiración fascinada.
Julio de la Rosa vuelve a Zaragoza, esta vez para presentar su segundo libro de poemas, editado como el primero por el Chorrito de Plata. Diez Años Foca En Un Circo es parte de un proyecto en conjunto con el pintor aragonés Luis Díez e incluirá, en su presentación formal tras el verano, música instrumental que acompañe los lienzos de Luis y las palabras de Julio. Nos reunimos con éste y con su editor, Antonio Estación, en el café Desafinado, junto al Festín de Babel, donde más tarde tendrán lugar la presentación del libro y la inauguración de la exposición de bocetos de Luis.
Diez Años Foca En Un Circo es el título de unpoema que ya recitabas en la segunda Lata de Bombillas. Más tarde hablaste de acompañar tus textos con fotografías y música instrumental y publicarla en formato disco-libro, después te uniste al ilustrador Luis Díez... ¿qué cambios ha experimentado el proyecto desde su gestación hasta lo que es, un proyecto multidisciplinar junto a Luis? El libro en realidad surgió de la nada, de ponerme a escribir poemitas y textitos a modo de anotaciones cotidianas de cosas que voy viendo y que me punzan. Cada cosa que haces va tomando su propio destino y finalmente los textos fueron sólo textos. Hablé con Antonio (Estación) y surgió lo de Chorrito de Plata... y después el proyecto conjunto con Luis (Díez). Me habló de que estaría bien una exposición de cuadros con auriculares y que en cada uno se escuchara uno de mis temas.
Vamos a hablar del libro, de su estructura y las diferentes lecturas que se pueden hacer de las palabras que brotan de él:
Lo primero, y como aficionados a tu música, en este libro hay más letras de canciones de lo habitual... Sí, hay como una por capítulo. Para dar una estructura al libro decidí que cada uno de los diez capítulos fuera un año de los que llevo de carrera. En el primero hay una letra de una canción de El Hombre Burbuja, en el segundo también, hay un capítulo sin canción porque en aquel año no saqué disco... por eso el último capítulo: Ahí estamos...
Pero, ¿son poemas musicados o canciones primero que más tarde conviertes en poemas? Con las canciones siempre me pasa que prefiero escribirlas con música. La música es la que crea el estado de ánimo y la que determina qué texto tiene que llevar. Siempre tienes una idea en la cabeza y recurres a ella a la hora de componer. La música es bastante más inspirativa.
¿Es lo mismo vivo que muerto, como dices en el poemario? Es un guiño a Perec, el escritor, que tiene textos similares... Lo de “vivo, muerto, vivo, muerto” era gracioso y había que ponerle un título, Qué Más Da... No sé por qué realmente.
Hay textos en este libro en los que juegas con los poemas visuales, algo novedoso en tu obra. Es algo que no suele hacerse con las palabras, pensar que una página puede ser como un lienzo. No puedes pintar, pero sí colocar palabras y jugar con el espacio. Chantall Maillard lo hace en un poemario que habla sobre un accidente.
En tus textos se destacan mucho los ojos, la mirada... algo que ya ocurría en tu anterior poemario, Tanto Rojo Bajo Los Párpados. Sí, es algo que me gusta mucho. El Espectador, de Ortega, me ha servido de guía. Habla sobre viajes que hace por España, pero también sobre las miradas... También ocurre con alguna de mis canciones. Soy como un espectador que al admirar las cosas se convierte en ellas. Como un enamorado. Y después vuelvo a mi estado normal.
En las sucesivas Tipologías trazas un verdadero mapa de antropología humana… Es divertido, es un juego, encontrar adjetivos que se contradigan un poco y que tengan cierto sentido. Yo estoy en muchas de esas tipologías. En realidad lo de escribir es para pasarlo bien, una vía de escape.
“Escribo por el mismo motivo por el que me lavo”, escribes en el libro a modo de poética... y más adelante se adivina lo que podría ser otra: “La felicidad se vive, no se deja recitar”. ¿Cómo vas de felicidad? Pues bien, muy bien, la verdad. Gracias. Me considero una persona optimista y el arte me ayuda a seguir siéndolo. Con el arte me saco todo lo triste, toda la mierda que llevo encima. En un concierto me gritaron: “¡cántate una alegre!”.
En Diez Años Foca... presentas el mundo del arte como un circo en el que juegan un papel importante la verdad y la mentira. Tuyo es el aforismo “No somos mentiras, somos restos de verdades”... El arte es un circo, sobre todo en la manera en que está estipulado. Tiene sus coordenadas, no hay libertad... Diez Años Foca En Un Circo va de eso también. Resulta muy patético que la gente vaya a un concierto y casi lo primero que diga al salir sea: “de puta madre, pero el tío iba boca arriba, el tío iba boca abajo... Puestísimo, se caía, se tambaleaba, se había metido no sé qué...”. Ese rollo me resulta bastante triste. Parece que estemos todavía en la época romana, un artista no mola si no se mete de todo, si no es un muerto viviente... si no se convierte en un maldito. Yo he visto cómo chavales que empiezan se preocupan más de ponerse boca abajo que de hacer buena música. Mi asqueo de toda esta historia viene un poco por ahí. Destroza la vida de muchos chavales. Hablas con algunos de ellos pasados los años y te confiesan que sólo concebían el éxito con una chupa de cuerpo y metiéndose caballo.
El último poema, Pero Qué Ingeniosos, resulta un buen “último poema”. Es una forma de interactuar con el lector y un homenaje a André Breton...
Ahora ya sabemos qué es lo peor de los “escritores poetas cineastas y cantantes”, pero ¿qué es lo mejor? Pues supongo que también “sus poemas sus películas sus canciones”... tampoco doy mucha importancia a las palabras, no dejan de ser juegos. En este caso era más interesante decir que son lo peor que lo mejor. El arte es algo que está ahí para poder sobrevivir en este mundo con cierta alegría. Permite echar afuera cosas de adentro. Se necesita. Quizá no sean negativas, sino entrañables, pero hay que apartarlas para poder continuar... El positivismo en el arte realmente no funciona.
Después de hablar de literatura y teniendo enfrente a alguien tan talentoso como Julio de la Rosa no podíamos pasar la oportunidad de preguntarle por los otros campos donde desarrolla su arte, además de hablar de Zaragoza, Sergio Algora, lo que está por venir...
¿Por qué siendo tan buen letrista tienes esa fijación con la música instrumental, tiene relación con la composición de música para bandas sonoras? Me gusta escribir, claro, pero la música... la música creo que tiene mayor poder que la palabra. La palabra es algo bastante más limitado, está más manoseada y es difícil llevársela a otra parte. Una imagen vale más que mil palabras, pero además un acorde vale más que mil imágenes.
Has estado mucho por Zaragoza, danos algunos nombres de artistas que puedan servir de referencia a los lectores de esta entrevista. Sí... en pintura me quedo con Luis Díez, obvio es; en literatura me quedo con el ya mítico Algora; con Puritani también y... espero que en breve con esta chica (Ana Muñoz). En música, Bronski están muy bien, el nuevo disco de Bigott está muy bien, tiene temas buenísimos. Los DeVito también, tienen cosas curiosas, no son mi tipo, digamos, pero lo que hacen lo hacen bien. Tachenko también...
Has nombrado a Sergio... Ambos escribíamos canciones y sacábamos libros. Era un colega, una persona de las que hacen lo mismo que tú y con la que además sí que había afinidad. Era un tipo bastante especial al que tenía cariño. Y mi primera grabación en solitario fue en el Tributo al Niño Gusano. En Román hay una frase fantástica que dice: “y aunque nos creamos especiales, todos preguntamos por el nombre de las calles”. Sergio tenía esa cualidad: cuando acertaba lo hacía de pleno.
No conocía tu faceta de pinchadiscos, cuéntanos como surge esta afición y qué hits usas en tus sesiones. No, ni yo, pero pongo canciones en fiestas, cosas de amigos, etc. Sin más pretensión. En Sevilla hay unos tipos geniales que se llaman Peatón Bonzo y que se dedican a luchar contra el uso del coche. Hacen cosas como por ejemplo cruzar el puente más transitado de Sevilla con una carpeta bajo el brazo y en mitad de la calle dejar caer la carpeta con sus cientos de folios; paralizan el tráfico recogiéndolos uno a uno, el caos que generan es... Ellos me liaron para esto, fue una noche de San Juan. Tengo una tarrina en casa y elijo antes de pinchar, “éste, éste y éste”, no voy con maletín ni nada. De hecho en una fiesta que hicimos en casa de Guille, de Guillermo, de aquí de Zaragoza, en Madrid, estuve pinchando y me dejé la tarrina, se quedó allí. En los bares odio escuchar rock, es agotador y cansino. Igual pongo un tema de Os Mutantes, de los Smash... Realmente funciona que te cagas. Eso mezclado con los cover de Kraftwerk del Señor Coconut...
Nos despedimos, pero... ¿a ti te gusta la poesía de verdad? Pues mira, no suelo leer poesía, al menos al nivel al que está llegando. Es complicado ir más allá con la poesía y con la pintura, aunque cada uno pueda dar su visión personal. Ahora hay otros formatos. ¿Qué es poesía? Poesía es cualquier cosa que metes en un libro de poesía. El mío, por ejemplo, es un libro de poesía. Me gusta decir que está compuesto por textitos breves, pero no creo que sean poemas. Quizá porque no transmiten únicamente una narratividad.
Diez Años Foca En Un Circo, como los demás libros del Chorrito de Plata, se puede adquirir en la web Zona de Obras. Julio de la Rosa publicará en breve su nuevo LP, El Espectador, e iniciará una gira en la que podremos verlo en distintos formatos: solo, con banda, haciendo spoken word... para más información consulten su Myspace.
Sé que dije que no se debe leer poesía con el estómago vacío. Pero hoy va a ser al contrario. Mi primer poema del Romancero Calorro va a abrirnos el apetito para un suculento plato marca "madre de Coleguita", que a la vez lo aprendió de su madre (mi abuela para ser exactos) y ésta de mi bisabuela Constantina, la de los morritos. Otro día tocará cocido madrileño que también es una receta ancestral de familia. Rebeca, tienes que probar el cocido de mi madre. Bueno, primero a lo primero que nos perdemos si no. Vamos al poema. Como he dicho, primer poema (inédito) de mi libro Romancero Calorro. Se titula Poema Máximo y dice así:
Uni-verso.
Ahora que ya hemos hecho la actividad cultural del día y puesto que ya no hay espacio en el mundo para más poesía, vamos ya a por esas patatas revolconas:
PATATAS REVOLCONAS
Ingredientes para cuatro:
- 5 ó 6 patatas.
- 5 dientes de ajo.
- 1 cebolla.
- 200 gr. de torreznos.
- 1 hoja de laurel.
- Pimentón dulce y picante en abundancia (que hay mucho rata por ahí).
- Sal.
PREPARACIÓN:
Se cuecen las patatas peladas con la cebolla cortada a gajos, tres dientes de ajo, la hoja de laurel y sal. Cuando las patatas están blanditas se sacan de la olla y se aplastan con un tenedor. No hace falta que quede todo finito finito, si hay algún tropezón de patata no pasa nada, además le da un toque más casero que mola. Lo que sí que hay que hacer seguramente es añadir un poco de agua de la coción para que no salga demasiado seco. Que sea cremosillo pero que se pueda comer con tenedor, vamos. En una sartén se pican los otros dos dientes de ajo y se sofríen. Cuando estén doraditos se le añade el pimentón. Se vuelca este sofrito sobre el puré de patata y en esa misma sartén se fríen los torreznos. Para comer se mezclan los torreznos con el puré aunque queda guay si se pone el puré en el plato y los torreznos en un cuenco para que cada uno se los ponga a su gusto. Buen provecho.