La caja de los hilos |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
Por Alicia Lázuli Hoy no ha sido un buen día. Cuando estaba recogiendo mis cosas para salir de la cafetería, Salvador, el sobrino del jefe, se ha desmayado. Se ha golpeado la cabeza contra la banqueta y por un momento hemos pensado que se había quedado seco. Nos ha dado un susto de muerte. Por fortuna, en estas situaciones hay siempre alguien de mente despejada que se ocupa de decir que no pasa nada, que le desabrochen los pantalones, que le suban los pies, que traigan un poco de hielo para evitar la inflamación y, sobre todo, que pidan una ambulancia ¡YA! no tanto para atender al desvanecido como para trasladar el inesperado problema a un lugar donde no perturbe la buena marcha de la jornada. Brown no duda en torturar a las jóvenes protagonistas de sus perversas historias. Cuando hemos salido de urgencias era tan tarde que ya no me daba tiempo de ir a casa porque hoy comienza un taller al que me he visto obligada a apuntarme y además me había comprometido a recoger las películas que Julia tenía que devolver después de dos días de fiesta de sexo en solitario. Mientras caminaba hacia su casa me he dado cuenta de que desde que pisé La caja de los hilos no he tenido un momento de sosiego. Tuve, para empezar, que escuchar las groserías de Neo y las impertinencias de Coleguita. En mala hora se me ocurrió decir que yo, como él, carecía de pretensiones literarias. “Pues esto no es la consulta del psiquiatra, guapa. Si lo que quieres es hacer terapia, ya puedes ir buscándote otro blog”... Y acabé inscribiéndome en un taller de literatura al que espero llegar a tiempo, porque hoy es mi primer día, es muy tarde y estoy agotada. Desde luego, a Julia la mato cuando la vea. He cogido un taxi para llevar las putas películas. “A Anselmo Clavé”. Hasta ahí, bien. “Pararemos un momento y después iremos hacia el Coso”. No tenía tiempo de coger otro taxi y era además absurdo pagar dos bajadas de bandera. “Aquí está bien” (no me he atrevido a decir: “En la puerta del sex-shop, por favor”). “Un segundo”. He entrado en el sex-shop como si alguien me persiguiese, he devuelto en nombre de mi amiga las películas y me disponía a salir cuando uno de los dependientes me ha mandado esperar hasta comprobar que estaban todas. Una vez hecha la comprobación le ha comunicado a su compañero con un tono de voz que hasta el taxista ha podido escuchar: “¡RECOGIDA LA DE ENREDO EN EL HOSPITAL Y LAS OTRAS DIEZ DE MÉDICOS!”. He estado a punto de vomitar. Con el día que he llevado, si alguien me dice que debo estimularme con una película de médicos, le parto la cara.”¡DILE A TU AMIGA QUE YA HEMOS RECIBIDO LOS VIBRADORES QUE ESPERABA!”. He salido de allí con una evidente sobredosis de adrenalina, como si acabase de atracar un banco. Para colmo, el taxista -que hasta ese momento no había abierto prácticamente la boca- ha comenzado a mostrarse excesivamente simpático y a hablar de lo bueno que tiene conducir un taxi porque se conoce gente interesante. He procurado abstraerme y no escuchar las sandeces que con seguridad no se hubiera atrevido a decir si el pasajero hubiese sido un hombre, entre otras cosas porque seguro que, en ese caso, no le hubiera extrañado esperar en la puerta de un sex-shop. Trevor Brown es un artista inglés afincado en Japón cuya obra se dedica a explorar todo tipo de parafilias. Siempre polémico, también tiene una versión de Alicia en el país de las maravillas. Abre la puerta... Por C. de la Vega Parece mentira que no hubiese oído hablar antes del pingüino en el ojete. Ahora, sin embargo, desde que leí por primera vez estas dos palabras juntas (entiéndase: pingüino y ojete) no paro de escucharlas, verlas aquí y allá formando un todo, compartiendo una misma esencia. Pingüino, ave de la familia de las Spheniscidaes, bien podría ser ave de las Sphintéreas. La coincidencia resulta, cuanto menos, sospechosa. Todo empezó con una crema anticelulítica con olor a aguacate. Ante la sensación de frío Clara, desde El futuro sin magia, escribió: “…me está saliendo un pingüino del ojete”. La cosa se extendió rápidamente a otras cremas. Tengo pruebas fehacientes de que las cremas depilatorias producen efecto pingüino, incluso más exagerado. Sé que alguno de los que me leen pensará: “Pingüino, ya ves tú. Podría ser cubito de hielo”. No es lo mismo. Un pingüino, colegas, mueve las alitas, y eso es como si te soplaran, da mucho más frío. La imagen que ilustra este post es una de las casi infinitas versiones de Tux, la mascota del sistema operativo Linux y casi un icono contemporáneo. La ilustración la firma el artista Roy Schreiner, aunque el diseñor original fue de Larry Ewing, en 1996. Y uno se pregunta: "¿Hacia dónde va este pingüino tan risueño?"... Al ojete de windows. Ojete busca pingüino, o batman o lo que sea... Por El Sastre La habitación de Klaus está de estreno. El colaborador habitual de La Caja de los Hilos Tomás Lobo presenta un texto que recoge con desorden los principios de la mera descripción para construir “La mujer poliédrica”. Es un cuento sobre el voyeurismo y la geometría y sobre los secretos inconfesables que todos escondemos. Pero, ante todo, es una historia sobre el miedo a amar y a ser amado. En las últimas entradas, La habitación de Klaus se ha concentrado precisamente en el amor en sus diversas variantes. El amor furtivo aparece en “Apnée”, un cortometraje experimental de Claude Chabot que seguro que os dejará con la boca abierta. Siguiendo por la senda de los cortos, La habitación de Klaus nos ofrece un clásico. Se trata de “El Columpio”, dirigida en 1992 por Álvaro Fernández Armero y ganador de un Goya. Consiguió que en los andenes del metro se desatara un verdadero frenesí de conquistadores a la caza. “Sync” representa el amor sexual y apasionado. Este cortometraje dirigido por Marco Brambilla es uno de los siete que componen la serie “Destricted”, que investiga las fronteras entre la pornografía y el arte y que cuenta con artistas tan destacados como Marina Abramovic, Larry Clark o Gaspar Noé. Hace solo unos días, La habitación de Klaus presentó “Un amor”, del también actor Raúl Arévalo, un relato sobre el amor roto o el imaginado. Esa es la duda. En cualquier caso es un cortometraje precioso. Bueno, lo dicho, que no os perdáis La habitación de Klaus. Ya me contaréis que os parece. Roy Lichtenstein es un maestro del arte pop. Su aproximación al cómic y a la cultura de masas, desde la imitación y la búsqueda de nuevas escalas y significados, se ha convertido una referencia de la expresión contemporánea. En la imagen, "Kiss V". Buscando amor... The Zombies – She’s Not There.mp3 Dusty Springfield - The Look Of Love.mp3 Por El Sastre A veces, nos toca retornar a nuestros puntos de partida, a esos encuentros fortuitos que nos desviaron de la senda trazada y nos encaminaron posiblemente a un lugar mejor, porque de lo peor es preferible no acordarse. Eso es más o menos lo que me pasó ayer por la cabeza cuando, revisando el blog de la Harapofiesta, me encontré con unos viejos vídeos de La Caja de los Hilos que ha rescatado Luis Marco. Recordé sin querer la primera vez que entramos Pablo y yo en la Caja con la vaga intención de ligarnos a la camarera. Pero al final ella, Helena, nos acabó ligando a nosotros y así seguimos diez años después: nosotros la seguimos adorando y ella sigue aguantando nuestras chorradas. En el vídeo de la izquierda, se toca una de las experiencias más interesantes que salió de La Caja de los Hilos: la Galería Tutú, que si tenemos tiempo y fuerzas trataremos de recuperar para esta Caja virtual con fiesta de inauguración incluida. La reportera Aitana Muñoz, de la ya desaparecida cadena RTVA, entrevista a Helena Santolaya, que luce ese gorro-peluca que creo que todos nos hemos puesto alguna vez, con motivo de una de las célebres inauguraciones. En aquella ocasión, la protagonista era Isabel Cebolla y sus "Velocidades capilares". Había trenza de Huesca, cabello de ángel y crecepelo para beber. Además de Isabel, también desfilaron por el escaparate de la Caja Pedro Bericat, el propio Luis Marco, Susana Vaca, Yago de Mateo y Piluca Molero, Raúl Navarro y muchos otros más. El vídeo de la derecha, que grabó cámara en mano Beatriz Navarro, recuerda la fiesta de presentación del libro de Ismael Grasa "Nueva California". Es emocionante ver de nuevo a Javi sirviendo copas, a Pedro Bericat pinchando, a Virginia bailando, la bola, los helicópteros de colores, los libros gigantes de Helena, a Vicky, a todos... La Caja cerró hace ya algunos años. Hoy, con harapofiestas, blogs y otros puntos de encuentro, nos aferramos a esa vida, en la que todo estaba permitido, desde bailar desnudo ante los ojos atónitos de los extraños, hasta traficar en la barra con amores y desengaños. Pero esa es otra historia. Quizá algún día la contaremos. France Gall - Poupée De Cire Poupée De Son.mp3 The Eagles – Hotel California.mp3 Procol Harem – A Whiter Shade Of Pale.mp3 Por El hada madrina Acabo de hacer un agujero entre los matorrales del jardín azul, el de los árboles magnéticos y las flores de lluvia y cristal. No me ha costado mucho, porque la tierra está llena de esponjas saladas y se deshace al soplar. Al otro lado, se vislumbra una nube cuadrada con pendientes de oro, a la que al sonreír se le escapan globos de espuma de mar. De la nube cuelga un columpio y en el columpio, un pájaro de madera susurra una canción que solo pueden escuchar las hadas listas. Me acerco al pájaro y veo que no mueve el pico, que la música se esconde bajo la garganta de sus patas. En el pico, una rama de arce seduce al vértigo, hasta que el pájaro la deja caer despacio entre los destellos iridiscentes del pesar y la duda. Yo agito las alas inquieta, sin atreverme a tocar la rama por si el azar la lleva al lugar donde el sol recoge la magia y el sarmiento, donde la leña sabe a pan tierno y el cobre se funde en mil colores entre la hierba mojada de mi cama. No quiero interrumpir. Lejos ya de la nube, empiezo a reconocer un lago rojo cubierto de cañas y seda. El lago se acerca y abre su boca para recoger la rama antes de que se confunda con las nieblas caprichosas del pensamiento. Mientras tanto, en la orilla, un sapo de trapo se atusa la corona. Me aproximo y con mi varita lo convierto en corcel. El caballo resopla, cabecea con ternura y se decide a galopar sobre la escarcha amarilla que dejan las estrellas al despertar. En el camino veo a los perros del amanecer correr hacia el espejo invisible, las huellas de ceniza se apartan ante la llegada de los héroes y las manos inocentes se esconden bajo los gusanos y la hojarasca. Al final de la senda, la casa de hielo se deja mecer por los maullidos de los gatos gigantes, que se pelean a muerte entre las arañas y las moscas por un lugar preferente en el suspiro que dejó olvidado el prestidigitador. Allí, junto a la puerta, descubro un agujero azul, horadado con uñas de hada y saliva de plata. Cruzo al otro lado y respiro aliviada. La noche se ha apoderado de la nada. Y yo estoy sola en la carretera. El hada se escapó por un agujero del jardín de Helena Santolaya y no se sabe cuándo volverá. Agujeros... Por Cuca Guillén Esto es muy fuerte, hard, hard, hardcore, que dice mi peluquero Paquito cuando ve a la guarrindonga de la Esteban en top less en la Interviú. Llevo toda la semana sin dormir, a base de bollos con crema y dándole candela a la Visa, porque es que no lo puedo soportar, chica, que yo esto nunca me habría imaginado que me pudiera pasar a mí, una mujer con una reputación intachable y que lo más rojo que ha tenido cerca ha sido un traje de Valentino. Una vergüenza, oyes, que ni se lo he mencionado a Pitusa, que aunque vaya de amiga en el fondo es muy cotilla y sería decírselo y pasarse por la Peñaza para contárselo a todas las perracas que están por ahí con los colmillos afilados buscando una excusa para hundirme, vamos, que me las conozco. Bueno, empiezo por el principio, que si no me atropello y no se me entiende. Estaba pasando una fase de mi vida superfeliz, porque llegan las elecciones y las cosas se van a volver otra vez a su sitio, que es donde deben estar, con los nuestros en el gobierno para poner orden en esta España de separatistas, ateos y homosexuales (ya me perdonarás Paquito, pero lo que es, es). Los curas ya nos han llamado a la gente de bien a votar a don Mariano, el Cañete diciendo verdades como puños (que sí, que lo corroboro, que las ecuatorianas no hacen las camas como se hacían antes, cuando el servicio de hogar era patrio y rezaba el rosario en la cocina) y el traidor de Gallardón, en una esquina castigado por rojo y repelente niño Vicente (es que yo siempre he sido muy de la Espe, oyes). Y en estas, me entero de la noticia. Estaba en la cama con Carlos, con la mascarilla facial y las rodajas de pepino, y va y me suelta: “Pues yo igual voto a Zapatero”. “¡¡¡¿¿¿¿QUÉÉÉÉÉÉÉ?????!!!”, grité. Le metí un guantazo y me entró el pánico. Pero luego me dije: “Ah, tonta, será una broma, cómo es este Carlos… Si es de derechas de toda la vida, como yo”. No era broma. “¿Qué pasa, que no puedo votar a quien quiera o qué?”, me contestó. ¿A quien quiera? Pero cómo va a votar a quien quiera, hay que votar bien y votar bien es votar a don Mariano, no cabe otra opción, por Dios bendito… Después de dos horas de pollo descomunal, acabé en la cocina llorando, hinchándome a valerianas y a cruasanes. ¿Y ahora que hago yo? Como esto trascienda, voy a ser la risa del golf, con todos chismorreando y diciendo: “Mira, por ahí va la mujer del rojo”. Qué humillación. Y estoy convencida de que esto es el principio, que Carlos empieza por votar al Zapatitos y se acaba fugando con una pelandusca con las tetas más operadas que yo, que estos del PSOE son todos unos salidos. O peor, se me hace maricón. ¿Y ahora cómo me separo yo si soy católica y no me puedo divorciar? Esto lo voy a tener que apañar en La Rota... ¿Y qué va a pasar con los niños? ¿Se les reirán en el colegio y crecerán traumatizados por culpa del imbécil de su padre? Oyes, que de momento mi marido no se acerca a los críos por lo que pueda pasar, que hay que vigilar su educación, y hasta que las cosas no cambien va a dormir a la casita de los invitados, no nos vaya a pegar alguna enfermedad, que con estos rojos nunca se sabe. Y yo a ver si resuelvo esto lo antes posible porque solo tengo un mes para mantener unida a esta familia. Es que no doy para desgracias. Es un suma y sigue. ¿Pero por qué tengo tan mala suerte con los hombres? Agustín Sciammarella es un magnífico ilustrador y caricaturista argentino que trabaja para el diario El País. En la imagen, uno de sus dibujos de Rodríguez Zapatero. Hoy toca divertirse... Por El Sastre Tomás Lobo nos envía un aviso para el día de los enamorados. Creo que no os lo podéis perder. “Leo en el blog de Octavio Gómez que este jueves, día de San Valentín, hay festival de poesía erótica en el foro de la FNAC a las 19.30. Allí leerán sus versos, además de Octavio, nuestra querida Ana Muñoz, Isabel Izquierdo, Clara Santafé, David Jiménez, Charo de la Varga y Carmen Ruiz. Será una buena oportunidad para dejarse llevar por la marea de la entrepierna. Además, Leo Camaleón y Ana Manzana han preparado un mixtape interesantísimo titulado "No pares de gritar", que servirá para vestir el recital con músicas lubricadas. Para amenizar la espera, os dejo una curiosidad. Gillaume Apollinaire fue conocido por sus caligramas y su afán vanguardista, pero también tuvo intereses más sicalípticos. Durante una temporada, como medio para ganarse un sobresueldo, se dedicó a la literatura pornográfica, con obras tan destacadas como 'Las once mil vergas' y 'Las hazañas de un joven Don Juan'. Además, fue un verdadero estudioso de los clásicos del erotismo y fueron muy elogiadas sus ediciones de Pietro Aretino o el Marqués de Sade. Dentro de un volumen titulado 'La obra libertina de los poetas del siglo XIX', incluyó algunos versos que firmó con nombre falso. Bajo el seudónimo 'El abad de Thélème', publicó 'Epitalamio', poema que también recita uno de los protagonistas de 'Las once mil vergas' mientras una bella actriz acaricia con sus pies su enducerido miembro. Bueno, yo ahora me voy a entretener con mis pensamientos más lascivos y vosotros deberíais hacer lo mismo. Y, sobre todo, no os olvidéis de participar el jueves en la Orgía de San Valentín que se prepara en la FNAC. Se puede disfrutar solo o en pareja”. EPITALAMIO Tus manos introducirán mi bello miembro asnil A tus senos blancos como petits suisses mi boca Tierna puta mía, tus nalgas han vencido la Luna, cada mes, tan vana de su culo, Nobuyoshi Araki es posiblemente uno de los más importantes fotógrafos vivos de Japón. Calificado en ocasiones como pornógrafo, su obra está marcada por un erotismo en permanente experimentación. Eros, ven a mí... Serge Gainsbourg – 69, Année Erotique.mp3. Por Amadeo Martillo Era gordita y fea. Se subió al taxi cargada con un inmenso ramo de rosas rojas y hablando atropelladamente a través del móvil. “Pues chica, que es un imbécil, que no da una. No sabes lo que me hizo el otro día, parece que está en la inopia…”, gritaba. En cuanto sentó su enorme culo en mi asiento trasero me puso el coche perdido de hojas y pétalos. Todo olía a flores. Me tuve que encender un cigarro. “A Independencia y rápido, que voy con prisa”, exigió. Arranqué el taxi despacio con la duda de si hoy sería un buen día para cometer un crimen. Seguía hablando sin parar y poniendo a caldo a alguien, supongo que a su novio. También supuse que el ramo se lo había regalado él, que le habría dicho que la quería mucho y que le gustaría estar siempre con ella. Seguro que se casan en mayo y se van de viaje de novios a la República Dominicana. Después ella volverá con la piel quemada y embarazada de dos meses. Tendrán un hijo, dos, quizá tres. Vivirán en un piso de segunda mano pequeño y oscuro. Ella seguirá engordando y él también. Se quedará calvo y solo se divertirá los fines de semana con las putas y el fútbol. Pasados los 50, se mirarán a la cara y tendrán ganas de estar muertos. Posiblemente, él la abandonará por una prostituta colombiana mientras que ella se irá a los reality shows de la televisión a contar su desgracia. O, mejor, quizá ella lo envenenará con dioxina y después se arrojará al patio interior. Ese sería un bonito final. Carli Hermes es un fotógrafo especializado en publicidad y moda que ha trabajado para las más importantes marcas comerciales. Un poco de amor... Por Alicia Lázuli Quiero ser poeta. Lo supe el jueves por la tarde. Los jueves dedicamos el taller de literatura a leer y comentar textos, pero el 14 de febrero Damián, el director del taller, tenía que ir a Teruel y nos aconsejó que asistiéramos a la Orgía de San Valentín. Creo que todos nos sobresaltamos un poco ante semejante propuesta, pero después nos explicó que se trataba de un recital de poesía pornográfica. Confieso que a mí la explicación me desconcertó todavía más, porque poesía y pornografía me parecían dos palabras antagónicas. Con mucha curiosidad me acerqué al forum de la Fnac. Frank Brunner es un reconocido dibujante de cómics, sobre todo para la factoría Marvel. Pero entre sus obras destaca una erótica versión de Alicia en el país de las maravillas. Uhmmmm... Serge Gainsbourg y Jane Birkin - Je T´Aime Moi Non Plus.mp3 Anita Lane - Home Is Where The Hatred Is.mp3 Por El Sastre Nuestra adorada Azzunena nos envía un cuento lleno de sueños para vuestro uso y disfrute. Aquí os lo dejo. "Nena había descubierto aquella empresa por casualidad, una tarde como tantas en que hojeaba el periódico con aburrimiento. Estaba allí, entre otros anuncios por palabras: “Soñilandia: hacemos realidad sus sueños”. Al principio no le prestó más atención y pasó la página. Aparecieron las esquelas. A pesar de ser una de sus secciones favoritas no logró concentrarse. Seguía acordándose del anuncio anterior. “Hacemos realidad sus sueños”. ¿A qué se referiría? Miró la dirección. Calle del Sol 23. A menos de cinco minutos de su casa. Cogió el bolso y decidió acercarse para aclarar dudas. La señorita que abrió la puerta la acompañó a un despacho: “El doctor le atenderá”. Enseguida se encontró sentada frente a un hombre de bata blanca que la miraba sonriente. Berenika es una artista polaca que impregna sus fotografías de misterio, irrealidad y romanticismo. Dulces sueños... Marilyn Manson – Sweet Dreams.mp3. Por Alicia Lázuli Quiero ser fotógrafa. Lo supe el martes por la tarde. Algunos martes dedicamos el taller de literatura a escribir o leer nuestros propios textos, pero el 19 de febrero Damián, el director del taller, tenía que ir a Leciñena y nos aconsejó que nos diésemos una vueltecita por la Escuela de Arte y leyésemos las críticas de Sergio Algora a una serie de libros inexistentes para los que Mariángeles Cuartero había ideado las portadas. ¡Menudo disparate! -pensé yo- pero como no tenía mejor plan, me acerqué a la Plaza de los Sitios dispuesta a dedicar un rato a la lectura. Como de costumbre, no me había enterado de nada. No se trataba de unas jornadas de lectura, sino de una exposición fotográfica. Además la biblioteca sólo funcionaba para los alumnos de la Escuela, aunque un hombre muy amable -Juan Marín, creo- me dejó curiosearla. Me entraron ganas de hacerme bibliotecaria, pero el olor de los libros desata mi deseo de viajar y eso no es compatible con un trabajo estable. A través del espejo, la fotógrafa y artista polífacética Mariángeles Cuartero nos descubre una Alicia que bien podría ser la musa de La caja de los hilos. Pascal Comelade - Pim Pam Pum Al Concepte.mp3 Pascal Comelade - The Blank Invasion Of Schizofonics Bikinis.mp3 Por Neo de la Olla El lunes escuché los tambores de Tao en el Teatro Principal. Si no habéis ido lo siento, pero era función única. Es lo que pasa cuando no se mira el periódico (lo digo por el listo de Coleguita, que lo s-a-b-e t-o-d-o). De todas formas os lo voy a contar. Se abre el telón y empiezan a salir japoneses, todo recuerda a la película John Rambo que vi la semana pasada (insuperable). Los orientales Tao no van con metralletas sino con tambores pero el gesto es el mismo: de lucha y de guerra. Vivir por nada o morir por algo, que decía Rambo (las venas del antebrazo se le hinchaban que parecía que petaban en cualquier momento). Los japoneses de ayer se lanzaban como fieras hacia los tambores gigantes con esos cuerpos atléticos y fibrosos de soldado profesional. Y todo retumbaba como si el mismo John estuviera, ametralladora en mano, cargándose chinos. Tambores como ametralladoras. Los brazos de los japoneses del lunes volaban en círculo hasta caer explosivamente sobre las pieles curtidas. Del mismo modo, los brazos de los chinos (¿o birmanos?) de Rambo volaban tras las explosiones. Y no solo los brazos, también las piernas y las vísceras en general, las pieles curtidas se desgarraban en la jungla. Una orgía de sangre rítmica, una rapsodia en rojo oriental. En el espectáculo de ayer salían unas japonesitas tocando la flauta ¡es lo mismo, Dios! Lo mismo que cuando Rambo mira a la rubia que viene a pedirle ayuda, esa mirada de John, ese amor contenido: pura poesía. Pero un soldado profesional no puede perder el tiempo en el amor, no, eso sería una debilidad. Y los tambores de ayer, al igual que el no de Rambo a la rubia, destrozaban esa melodía de las flautas como guerreros, a zambombazos. Yo quiero ser soldado profesional, de hecho, como soy virgen, no he perdido ni un segundo en el amor en toda mi vida. Llamé al Ministerio de Defensa ayer para enrolarme en el ejército y… ¿Qué me dicen? Pues que ya soy demasiado mayor. Cabrones. Esta mañana me he comprado un tambor. Si no puedo ser soldado seré tamborilero. La cartelería de la última película de Rambo ha sido ideada por Ignition Print. La verdad es que el punto Che Guevara que le han dado en la imagen que ilustra este post tiene su aquel... Ya que estamos en la jungla... Por El Sastre Tomás Lobo nos envía una breve reseña del último libro que ha caído en sus manos. Parece que "Ropa tendida" (Xordica, 2007), de la zaragozana Eva Puyó, le ha gustado bastante. Hoy empiezo a leérmelo. "Colgar la ropa en un tendedor es quizá uno de los mayores ejercicios de exhibición íntima que uno puede hacer. El vecino ve nuestros calzoncillos y nuestras sábanas, nuestros vestidos de fiesta y nuestro pijama de rayas. Al voyeur puede que le interese, que le cause cierto morbo elucubrar sobre las vidas escondidas en la colada, pero cuando sujetamos las prendas con las pinzas no solemos pensar (al menos a mí me pasa así) en las miradas furtivas. Lo único que queremos es que no se nos caigan los calcetines rotos al piso de abajo. En su primer libro, Eva Puyó tiende (sobre el radiador caliente, claro está) la ropa de una familia humilde, que no tiene ni nombres ni apellidos, para tejer una serie de historias mínimas, próximas, que se encadenan dentro de un proceso de aprendizaje por el que la narradora alcanza la madurez física y emocional. Con un lenguaje desnudo, sin alardes ni maquillaje, viste con un delicado sentido del humor historias de dolor y alegría familiar, casi desde una perspectiva neorrealista que coloca las relaciones paternofiliales y fraternales bajo un microscopio sorprendido. En el libro de Eva hay además dos guías sobre las que se mueve el relato y sin las que quizás no tendría sentido. En primer lugar el espacio, una Zaragoza tierna y dibujada al carboncillo. “Ropa tendida” no se podría haber desarrollado en otro lugar. Por otro lado está el tiempo, especialmente para todos aquellos que, como Eva, nacimos en el 76, nos educamos con los pitufos y Pumuki y odiamos la revista Superpop para acabar escuchando a Kase-O o fumando porros en alguna de esas noches torcidas del bar “Bar”. Mientras tiempo y espacio se acomodan, la protagonista crece sin traumas, aprende a conducir, consigue su primer empleo, compra una VPO en el extrarradio, se enfrenta al amor y, poco a poco, empieza a tomar las riendas de una vida cogida con pinzas y expuesta al vecindario como ejemplo de supervivencia. Ahora, lo que toca es echarle un vistazo a la ropa tendida de Eva Puyó". Sára Saudková es una extraordinaria fotógrafa checa digna heredera del gran maestro Jan Saudek. La imagen que ilustra este post se titula "The little laundress". Cómo nos gustan los Smiths... The Smiths – There Is A Light That Never Goes Out.mp3 Por El Sastre He tratado de resolverlo de puertas para adentro pero no ha habido manera. La redacción se me ha plantado. Vamos, que se me ha puesto en huelga. Y os preguntaréis por qué. Me dicen que cobran una miseria y que cuando les contraté les aseguré que el trabajo sería sencillo, que La Caja de los Hilos nacía con la idea de ser un blog abierto a todos los lectores y que solo tendrían que hacer un artículo de vez en cuando. Los colaboradores externos se encargarían del resto. Ocho meses después del nacimiento de esta bitácora, las cosas no van como yo pensaba y, pese a que Tomás Lobo, Josefina Ketamina, Azzunena o Pablo Díaz nos han enviado algunos textos, no son suficientes. No pensaba yo que mi redacción fuera tan blandengue, pero así son las cosas. Esta misma mañana me han dicho que no piensan escribir una línea hasta que la situación se normalice y empiecen a entrar colaboraciones a buen ritmo. Han amenazado con tomar las armas y recurrir al hada madrina para organizarme, a golpe de varita mágica, los piquetes en la puerta de la oficina. Por lo tanto, tengo que hacer un llamamiento a los lectores de la Caja para que me envíen sus textos. Si no, no podremos actualizar el blog. Vale cualquier cosa, lo que sea: un libro, una película, un viaje, un amor, un aviso, un temor, un sueño, un cuento, una tentación… El texto no debe ser muy largo (entre 1.500 y 3.000 caracteres con espacios) y de la imagen y la música nos encargamos nosotros, aunque por supuesto se admiten sugerencias. La dirección es muy fácil: cajadeloshilos@terra.es. Por favor, echadme una mano, entre otras cosas porque mientras escribo estas líneas, Amadeo Martillo me está apuntando con una pistola a la cabeza y no me fío mucho de su buen pulso… Sacha Waldman es un fotógrafo publicitario nacido en Milán, educado en Sudáfrica y afincando actualmente en Nueva York. Para amenizar la espera... |