La caja de los hilos |
![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.
Por El Sastre Ha llegado el momento de decir basta, fin, vale. Es la gota que ha hecho rebosar el vaso. Hay que tomar decisiones. El último post de C. es absolutamente impresentable. Y eso que le hemos avisado en repetidas ocasiones. No es ya que le pidiéramos un reportaje de los principales restaurantes de comida exótica de la ciudad y que él haya decidido hablar de kebabs. No es ya que sus textos lleguen llenos de faltas de ortografía que tiene que corregir Safo para que esto no sea un desastre. Es el nulo interés de sus historias ridículas, de niño de parvulario, sus frases manidas, sus alegatos estúpidos. No me refiero a que en esta bitácora esté prohibido el léxico irreverente, procaz o incluso vulgar. La provocación y la burla forman parte de nuestro espíritu políticamente incorrecto y así queremos seguir. Es la sucesión de tonterías y desatinos con los que C. nos obsequia cada vez que se decide a escribir. Por no hablar de su tono despectivo hacia ciertos colectivos. Sin ir más lejos, las referencias a la higiene de los musulmanes en la entrada anterior a ésta, además de ofensivas, son absolutamente falsas y ridículas. Por lo tanto, tras una reunión de urgencia con Los tres carretes sin hilo, he decidido tomar medidas. Si C. de la Vega quiere seguir publicando en este blog, deberá pasar al menos dos meses en un país extranjero, en concreto en el Reino Unido, para que se relacione con gente diferente a los cuatro atolondrados con los que se fuma los porros en el parque Bruil. No será un viaje de placer y ni mucho menos pagado. Nada que ver con unas vacaciones. En el plazo de cuatro días tendrá que marcharse de Zaragoza, instalarse en una ciudad inglesa (o galesa o escocesa, nos da igual). A partir de ese momento deberá encontrar un trabajo, una vivienda, aprender el idioma y, por supuesto, enviarnos los correspondientes artículos en los que relatará su experiencia. No recibirá ninguna ayuda. Deberá valerse por sí mismo, que ya es hora. Esperamos que el viaje sea provechoso y que a su regreso haya cubierto su principal carencia: la falta de modales y de educación. Christophe Gilbert no es la primera vez que aparece en este blog y seguro que repetirá. Es siempre tan apropiado... Dios salve a la reina... Por El hada madrina En una nube de colores llegué furtiva y los vi. Fueron de una esquina a otra, lo miraron todo, olisqueando conjuros de agua y tiempo. Repartieron muecas susurradas, a la espera del momento, de ese parpadeo inconstante que dejan los caminos azules y que el amanecer borra despacio con trapos de plata. Pisotearon los harapos ignorados, entre aplausos y hojas, se entretuvieron con los pajaritos de cera, las revistas de señoras, las figuras de escayola y ruido, las guías telefónicas, los corchos de las botellas, los marcos de almíbar con fotos de damas negras, las sillas asustadas, los sillones cautivos, la máquina de coser silencios, los retablos imperfectos, las cajas de amor. Se aventuraron por el jardín embrujado y recordaron las ollas y los cantos. Sorprendidos, se pararon en el espejo para jugar con la ilusión translúcida. Sonrieron al pasear junto a los zapatos de la escalera, alineados y herméticos. Con la vaga intención de redibujar las letras pintadas de sol, soplaron sobre las ropas rotas que cerraban las ventanas. Murmuraron cosas. Yo no podía escuchar, escondida entre las maletas abiertas y las bicicletas arrumbadas. Esperé a que se fueran y aspiré hondo. Por mi pequeña nariz de hada entró polvo gastado, pequeñas partículas de misterio envalentonadas por las gestas y la danza. Cuando ellos se marcharon, con la misma quietud con la que aparecieron, me quede sola con el rumor de la calefacción roja y aturdida por el viento y sus bromas. Saqué mi varita mágica, de plumero y goma, para poner las telas y los huecos en orden. Fue solo un momento. Como cuando se levantan hacia el techo las astillas del fuego inventado, como cuando los súcubos se acercan imantados por tu cuello desnudo. Todo quedó perfecto. Fue un regalo de horas a los pies de sus camas. Mañana, las hadas bailarán sobre las burbujas de cristal. Y tú podrás verlo. El hada es obra de la maravillosa Helena Santolaya, la mujer del harapo y el viento. Polvo y viento... Por El Sastre Tomás Lobo nos envía un comentario sobre el último libro que ha caído en sus manos, “Parpadeos”, de Eloy Tizón. Aquí os lo dejo. “Tras leer la última página de ‘Parpadeos’, a uno le da la impresión de haber jugado al escondite inglés. Cierras los ojos y, durante un instante, una realidad mágica e invisible se mueve a tu alrededor sin que te des cuenta. En cuanto los abres, todo vuelve a ser tan cotidiano como anodino. Nunca sabes lo que ha pasado. Si hay alguien capaz de descubrir ese escenario paralelo al volver la vista es Eloy Tizón (Madrid, 1964). Lo hace con trece historias pequeñas que susurran sensibilidad, en las que se esconde una mirada infantil, cándida y perversa al mismo tiempo, misteriosa y fugaz. Pájaros que lloran, peces voladores, leones tristes dormitando en un portal… Si en la primera parte del libro se vislumbra una búsqueda de la inocencia perdida, de las ilusiones olvidadas que solo tienen los niños, en la segunda se detiene en los fantasmas de la muerte, en los agujeros que deja la ausencia (es absolutamente maravillosa su ‘Teoría del hueco’). ‘Hoy después de comer he retirado el mantel, he lavado los platos, y un día estaré muerto’, reza el relato ‘Sobremesa o fin del mundo’. Además, Tizón recupera referencias sentimentales para toda una generación, desde Heidi hasta el señor Spock, a quienes sitúa en un contexto extraño y dota de una nueva personalidad. Todo está escrito con una prosa directa y despreocupada, pero que no por ello pierde sutileza, sugerencias y lirismo. Son relatos casi musicales (‘Los cuentos de Tizón no cuentan, cantan’, dice Andrés Neuman), improvisaciones delicadas para ser escuchadas mientras uno abraza suavemente la almohada del sueño y se adentra ese mundo desconocido que solo se disfruta durante un momento. Justo lo que dura un parpadeo”. Miles Aldridge nos ofrece otra forma de mirar, de parpadear... Escucha, es nuestro regalo... La habitación de Klaus presenta nuevo relato. Pablo Díaz repite con un cuento en el que describe la historia de Ádamo, el hombre más envidiado de Alberache. Bajo el título "Fantasía Bética", como la obra de Manuel de Falla, el texto descubre las fabulaciones y leyendas de un pueblo y recrea a un Fausto rural que demuestra lo necesario que es soñar. Pero los chicos de La habitación de Klaus tienen algunas cosas más, en concreto cuatro cortometrajes de animación estupendos. Los seguidores de este semanario de la web habrán disfrutado con “Jumping”, del maestro del manga Osamu Tezuka, que demuestra que el anime puede llevar un mensaje profundo en sus fotogramas. Además hay otro clásico: “Vincent”, de Tim Burton y Rick Heinrichs. Se trata del primer cortometraje del cineasta californiano, que ya utiliza la técnica del stop motion, así como el tono lúgubre y misterioso que ha impregnado toda su obra. Otra joya es “La mosca”, del dibujante húngaro Ferenc Rofusz. Este trabajo fue galardonado con el Oscar al mejor corto de animación en 1981. Por último, el chileno Roberto Avaria ha triunfado por todas partes con su sensacional creación “Mi primer trabajo”, en la que relata el camino hacia la alienación que sufre un joven al tratar de integrarse en el sistema. En fin, no os entretengo más. Os dejo que visitéis ya La habitación de Klaus. A Yves Klein lo descubrimos en el siempre sorprendente blog de Javier Reguera. Ruth Laredo interpreta a Falla. Manuel de Falla - El sombrero de tres picos (Danza de los Vecinos).mp3 Por Cuca Guillén -Estás de guasa, Cuca –me dijo Pitusa cuando se lo conté. -Que no, chica, que no –le contesté. -Me estás tomando el pelo. -Oyes, que no. -Que no me lo creo. -Ya te digo yo que sí. -Mira, Cuca, que te conozco hace años y tú no eres así. -Pitusa, que no sé lo que me ha pasado, pero me ha pasado. No sé, habrá sido el calor, el verano, Carlos, que siempre está de viaje, no sé... Sólo sé que te lo tenía que decir, que no me podía quedar con esto dentro. Pero, porfa, no se lo digas a nadie, ni a tu marido. -Cuquita, dime la verdad. ¿Has estado bebiendo? -Oyes, oyes, que una es una señora, casada y con hijos, de la parroquia de Santa Engracia y dama de la Corte de Honor de la Virgen del Pilar. Esto no cambia nada. -¿Cómo que no cambia nada? Tú has bebido. -Pitusa, si no me crees tú, ¿quién me va a creer? -Chica, que no estoy para bromas. -Ni yo. Pero tampoco creo que sea para tanto. -Ay, madre, que te vamos a tener que llevar al médico. -¿Al médico? -Por si has cogido una enfermedad de transmisión de ésas, el sida o algo… -Oyes, oyes, no me angusties… -¿Has hablado con tu marido? -¿Con Carlos? ¿Para qué? -Si, hija, sí, con Carlos. Esto es algo que deberías resolver en pareja, lo deberías afrontar cuanto antes. ¿O es que piensas engañarle? -Hombre, por una vez… -Ni una vez ni gaitas, Cuca. Y con el párroco también, para que te ponga una buena penitencia. -¿Con don Alejandro? Me da una vergüenza… -Pues habértelo pensado antes. Ahora ya no hay vuelta atrás. Lo hecho, hecho está. -Maña, no sé… -Pero, ¿cómo ha podido pasar? ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? -Pues la verdad es que me sentó divinamente. Fue una forma de romper la monotonía, ¿no?, ¿sabes lo que te digo? -Cuca, no hables más. Encima regodeándote, como una fulana. Prométeme que no lo volverás a hacer nunca. -Vale, vale… Pero si sólo fueron unas bragas. -Sí, ¡pero te las compraste en Grancasa por ocho euros! ¡Cómo una yonki! -Es que eran tan monas… -Cuca, no sé lo que voy a hacer contigo. Ahora tengo que ir a buscar a los niños, pero ya hablaremos tú y yo, porque esto no puede quedar así. Unas bragas en Grancasa, ¡por Dios bendito! Preocupada me voy… -Anda, anda… Ya te llamaré Pitusina... Mua, mua -Mua, mua… Ay, Cuquita, no me des más estos sustos… ¡Dónde vamos a parar! John Kacere es un pintor con un insistente fetichismo por la ropa interior femenina. Hoy es el día perfecto para escuchar a Nina... Por Neo de la Olla Esta mañana he ido a mandarle unos cartones de tabaco a Coleguita (últimamente está más suave conmigo, sabe que si no hay respetito no hay tabaquito, y ya me llama por mi nombre). ¡Qué direcciones más raras tienen los ingleses! He puesto: C. de la Vega, Mansel st. 28, Swansea, UK. Había unas letras por el medio que no sé dónde iban así que no las he escrito. Espero que le llegue… Después he pasado por la autoescuela a ver a mi hermano y menuda chapa me ha metido. Al final, para que se callase, me he llevado el libro. Atentos al título: “The curious incident of the dog in the night-time”, de un tal Mark Haddon. Y en inglés. Mi hermano está mal de la cabeza, me dice: “Sí, sí, que es sencillito de leer y además aprendes inglés, que te hace falta”. ¿Falta a mí? ¿Por qué? Hoy en día las instrucciones de los videojuegos están casi todas traducidas al español. Se lo repetía una y otra vez pero daba igual, él no atendía a razones, quería convencerme a toda costa. “Que te gustará, hazme caso. Christopher es un niño autista que está escribiendo un libro (este libro) como trabajo para su psicólogo. Es un chico superdotado en matemáticas pero carece de toda habilidad social. Es incapaz de entender el lenguaje de los gestos. Léelo. Te hará reír algunas veces y llorar otras. Tiene ritmo, así que en ningún momento te aburrirás. Sin duda un buen retrato de un niño con síndrome de Asperger…”. Mientras decía todo esto, yo me preguntaba por qué mi hermano no había nacido mujer. Leyendo estos libros… No sé, tengo serias dudas de que mi hermano sea un de la Olla. A lo mejor es adoptado…Mmm… Le preguntaré a mamá. De camino a casa he pasado por el videoclub y me he pillado un clásico de la ciencia-ficción para esta tarde: “Allien vs. Predator”. Es una película interesante. Responde a preguntas básicas como quién ganaría en un enfrentamiento entre alliens y depredadores. Hay otras preguntas del estilo que de momento no tienen respuesta, como el resultado de una lucha entre Drácula y el Hombre Lobo. O por ejemplo, si se enfrentaran Superman y Spiderman todo el mundo sabe que ganaría Superman, pero ¿y si Spiderman tuviese de alguna forma acceso a la kriptonita? Nadie sabe lo que ocurriría. Es un misterio sin resolver. Superman vs. el sorprendente Spiderman es un cómic mítico editado en 1976 (hermoso año) por Carmine Infantino (DC) y por Stan Lee (Marvel ). Ross Andru y Dick Giordano pusieron el lápiz y las tintas a este crossover clásico. The Ramones también publicó su primer álbum, Ramones, en 1976. The Ramones - I Wanna Be Your Boyfriend.mp3 Por Amadeo Martillo A mí no me gusta trabajar de día. Solo cojo el taxi a primera hora cuando no hay quien aguante a la Gorda en casa. Y no sé qué es peor. Si resistir las gilipolleces de mi mujer o a la clientela diurna: los picapleitos espigados que piensan que les timas al evitar las calles en obras, las estudiantes pijas que llegan tarde al instituto, las amas de casa que te llenan el coche de olor a pescado y sobaco… En fin. Pero si hay algo que me toca los huevos son los putos críos. De día hay críos. Y yo odio a los críos. Ayer, al mediodía: “Por favor, acelere, que no llegamos al médico. Y apague el cigarrillo, que está prohibido. No ve que la niña está llorando…”, me dijo una bruja de nariz apepinada, pestañas postizas y pestazo a laca. Apreté las manos en el volante para no hacer una locura. Los gritos de aquella criatura infernal rebotaban en el chasis y me hundían el cráneo hacia la garganta. Fantaseé: “¿Si le metiera una Mágnum del 44 en la boca seguiría llorando?”. Al llegar al centro de salud, la bruja pagó la carrera y se bajó del taxi. La borde de la niña dejó de gemir. Me miró con una sonrisa torcida. Menuda hijaputa. El artista que ilustra este artículo es Jill Greenberg, que tiene un don para hacer llorar a los niños. Angelitos... Una vieja canción... The Beatles - Here comes the sun.mp3 Por Safo (La cafetería vacía, tan sólo Enrico y yo. Mesas de mármol bajo una claraboya que filtraba luz suficiente incluso para la lectura. Un café expreso y un zumo de piña. Se escuchaba deux arabesques de Debussy) “…me tienes desconcertado Safo, ¿cómo puedes decir que el dos no existe?”. Enrico rebosaba confianza en esta ocasión. Visiblemente recuperado del trance del viernes anterior, conversaba y discutía con alma y sangre de guerrero. Sus palabras mordientes, en ocasiones rozando la insolencia, retaban sin reparos a cualquier autoridad, por muy establecida que ésta fuera. Digamos que Enrico estaba en perfecta disposición para el debate. Sólo a veces -aunque tratase de disimularlo- sus ojos negros se dejaban caer en alguna parte de la nada y Enrico se ausentaba durante unos segundos. Tengo la impresión de que estaba enamorado. “Lo que digo, Enrico, es que el Cero forma parte de la Naturaleza. Representaría a todo lo que no es. El Uno también, pues se refiere a cada cosa que es. De la Cosa se puede decir que es Una. Pero el Dos, y en general, todos los números mal llamados naturales son una invención humana”. Enrico dio un bote y se puso en pie. Con una energía que sus delgados brazos parecían robarle al tiempo, cogió un par de sillas y las arrastró hacia mí. Las sujetaba con fuerza, con rabia al tiempo que gritaba: “¡Mira, DOS banquetas!”. “Siento decirte que yo veo una más pequeña que otra, una es metálica ¿no es así? La otra, por el contrario, parece estar hecha de madera. Además la primera la veo a la izquierda de la segunda… en fin, siento decirte, mi apasionado amigo, que yo veo UNA banqueta y UNA banqueta”. Enrico se desplomó en el asiento. Resopló. Bajó el tono de voz y con resignación sugirió: “Entonces, para poder hablar de Dos cosas, éstas deberían ser idénticas”. “Exacto. Y eso significa que deberían ser indistinguibles ante cualquier observador. En concreto, deberían estar localizadas en el mismo espacio y en el mismo tiempo. Desde el momento en que no sea así, lo correcto es considerar sólo la Unidad. Piénsalo así, Enrico, el Dos es sinónimo de ambigüedad. Es la manera más precisa de entenderlo”. Y a Enrico le pareció bien. Chema Madoz pone en evidencia los nuevos mundos que se esconden en lo cotidiano. En la imagen, un pez y un pez. Para escuchar, músicas imaginarias... Por El Navegador En fin, ya estoy aquí de nuevo y tras las peticiones de Ana M. y Nascu, hoy voy a hablar de plátanos. Pero paso de glosar el plátano de Canarias, que para eso solo hay que ir al súper, ni el plátano de Warhol (para eso habrá que esperar unas líneas), ni el río Plátano, uno muy bonito que está por Honduras. Como un avezado botánico, os voy a dar razón de esos plátanos golosos, animados y bondadosos que van brincando por la ciberesfera para que yo los coja al vuelo. Para empezar con la ruta plataneril, lo mejor es ir al archivo del blog. Más vale malo conocido… Este plátano tan sabroso lo encontré en el frutero de Robert Mapplethorpe, uno de mis favoritos. Pero no era el único. Estaba el plátano elegante, el macarra, el reposado, el reflexivo, el sediento o el delincuente. Pero Mapplethorpe no es el único experto en esto de los plátanos. El neoyorquino Andrés Serrano, tan fabuloso como polémico, se comió algún plátano sin prejuicios con la edad o con el sexo. Los franceses Pierre et Gilles, otros viejos conocidos, los cultivan con mimo para convertirlos en plátanos de provecho. Tienen el plátano jardinero, el plátano cowboy o la parejita de plátanos esquiadores. Otro buen recolector es un chico de Pensylvania llamado Jay Jorgensen, que siempre te ofrece un plátano dulce y tierno o, simplemente, uno irresistible. Sin olvidarnos del plátano burbujeante de Herb Ritts, otro de los que siempre supo saborear esta fruta es un tipo de Palm Springs que se llama Jeff Palmer y que en su despensa tiene golosinas de todo tipo y condición. En el huerto de David Vance hay muchas cosas ricas y otras aún mejores. Pero si hay alguien experto en plátanos, ése es Peter Arnold. Dispone de plátanos con piel de pantera, aterciopelados y tersos, cabizbajos y pensativos, huidizos y salvajes o rampantes y decididos. En fin, que hay mucho plátano en la red de redes. Y para concluir, por eso de poner mi granito de arena, os voy a enseñar mi humilde plátano, que os dice hasta la próxima. La imagen que ilustra este post es la mítica portada diseñada por Andy Warhol para el primer disco de la Velvet Underground. El plátano incluía una sugerente invitación: "Peel slowly and see". En algunas ediciones del álbum, la fruta era una calcomanía que escondía un plátano rosado sin cáscara al más puro estilo fálico. Hoy no podía faltar la Velvet... The Velvet Underground & Nico - Sunday Morning.mp3 Por El Sastre Pastelera, tabernera, artista iconoclasta, agitadora cultural, madre de todas las hadas, amante arrebatada, pasión arrebolada… Pero, sobre todo, bella. Helena Santolaya es bella. Bella por dentro y bella por fuera. Hoy ha aceptado responder a las preguntas de La Caja de los Hilos, que es su casa. Ha estrenado pendientes para la ocasión. ¡Estás muy guapa! Bueno, bueno… Se te ve muy atareada, con muchas cosas en la cabeza. ¿No será que dentro de poco nuestras vidas se llenarán de harapos? Como te veo un tanto misteriosa con este asunto, cambiaré de tercio. ¿En el Barrio Oliver, cuando eras niña, ya inventabas hadas y amores? ¿Fue su varita mágica la que te convirtió en el personaje fantástico que eres? Después creciste, hiciste el amor con un seminarista, metiste pescado en conserva en Galicia, te encadenaste por la revolución, viviste desnuda en una playa de Eivissa, estudiaste Filología Hispánica en Zaragoza, Bellas Artes en Cuenca, jugaste a indios y vaqueros … ¿No son demasiadas cosas? ¿Nunca se agota Helena Santolaya? Pero además, buena parte de tu vida ha pasado al otro lado de la barra. “El Monaguillo”, “El Sopa de Letras”, “La Campanita”, “La Caja de los Hilos”… Estos locales quedaron grabados en la vida de todos nosotros, porque en ellos no solo se servía cerveza. Eran algo más. ¿Qué echas de menos de aquella época? ¿Todo? ¿Qué te parece si otro día nos cuentas al detalle el experimento de la Galería Tutú? ¿Queda pendiente un recorrido por los escaparates? Ya que hablamos de emociones, Pablo me pide una confesión procaz. ¿Cómo te parece más placentero en la barra del bar o en la cama? Has creado libros gigantes, libros diminutos, hadas domésticas, juguetes insólitos, todo cosas hermosas… ¿Eres inventora, poeta, artista, exploradora…? Quizás me equivoque, pero el reciclaje es una de las constantes en tu obra, en tu vestuario, en tus abalorios, en tus amores… ¿Todo se puede volver a usar? ¿Y el amor no se gasta de tanto usarlo? ¿Dónde está el palíndromo? Ya sé que la pregunta suena tonta, pero ¿serías capaz de morir de amor? ¿Y a quién ama Helena Santolaya? Te lo dedicamos a ti, amada Helena... Jacques Brel - Ne Me Quitte Pas.mp3 Los Bravos – Black is Black.mp3 The Hollies – The Air That I Breathe.mp3 Francois Hardy – Tous Les Garçons Et Les Filles.mp3 Por El Sastre Ya ha llegado nuestro gran harapomomento. Los que acudieron ayer, 14 de abril, confirman su deseo de repetir. Después de una reparadora haraposiesta, los invitados preparan hoy la muda y el perfume. El rímel va que vuela y no hay moflete sin colorete. La cena está en el fuego y la ropa vieja llena las bolsas del personal, que se prepara para enfilar a toda prisa la haraponave para exhibir sus prendas y abalorios. A última hora de la tarde, se espera a los primeros y a partir de entonces será un no parar. A los platos, estarán estrellas del calibre de José Vicente, Pedro Bericat, Luis Marco, Jesús, Mariángeles, Raphita, Alex Plasticland, Paco Elbarbas, José Luis, Ernesto y alguno más que seguro que se apunta. Beatriz, Rubén y Yago se encargarán de las proyecciones. Así que ya podéis estar con los ojos bien abiertos. El que quiera saber algo más puede pinchar en el blog de la harapofiesta. Por supuesto, la redacción en pleno de La Caja de los Hilos estará en el acontecimiento, yo el primero, que me llevaré a los tres carretes sin hilo. Cuca nos ha prometido que acudirá con Paquito, su peluquero, mientras que Amadeo aparcará el taxi en las inmediaciones para meterse un coñac con nosotros y tontear con las chavalas. Safo se pasará con Enrico y a Neo se acompañará su hermano a ver si liga y le deja en paz. Coleguita ya está metido en un harapoavión procedente de Swansea (UK), cargado de provisiones, para que a nadie le falte de nada. Josefina Ketamina, una de nuestras ilustres colaboradoras, le irá a recoger al aeropuerto, no vaya a ser que se pierda. El Navegador anda estos días empeñado en convertir la haraponave en una zona wi-fi para emitir en directo el sarao a través de la red. Lo veo difícil. Y el hada madrina se subirá a la bola de cristal para observar lo que ocurra desde las alturas con su psicodélica sensibilidad. En fin, cuántos nervios. Ya queda menos. Solo unas horas. Superada la resaca dominical, prometemos crónica o crónicas en las que se detallará todo lo sucedido en la harapofiesta. No os lo perdáis. Que no haya dudas: comienza el harapodesmadre. Alaska y los Pegamoides - Bailando.mp3 Bee Gees - You Should Be Dancing.mp3 Pink – Get The Party Started.mp3 Por El Sastre Ya estoy aquí de nuevo, con el resuello propio del que llega corriendo, sin casi tiempo para arrojar estas líneas. Pero con ganas de contaros lo del sábado (¿ayer era sábado, no?), de esa gran harapofiesta que capitaneó Helena Santolaya y que en su segunda edición batió todos los récords. ¿Por dónde empiezo? No sé, no sé, ufff… ¡Qué difícil! ¡Pasaron tantas cosas! Bueno… Os contaré lo que vi, con la imprecisión del rumor y veracidad relativa, con el puntito de exageración que siempre busca el fabulador. Porque yo creo que el acontecimiento fue exagerado, de bonito, claro. A la izquierda, Manu y Pablo dándole a la cerveza. Nacho, a la derecha, optó por el disfraz y el baile. A su lado, Jesús. Ufff... La cosa se puso muy loca y dio para hacer caras y otras trastadas. Los cuatro nos quedamos con la boca abierta. En la entrada, sofás y sillones para los más descansados. Allí estaban Nacho y Virginia repartiendo bolsas para que los harapoinvitados pudieran hacer sus adquisiciones en el mercadillo del fondo. Junto a la tele, Helena le daba los primeros meneos a la haraposopa de letras y en las mesas, había pantalones y camisas. No… Era el jamón y el chorizo, colocado de tal suerte que se transformaban en las prendas que, un poco más allá, una marabunta indómita revolvía en busca de la ganga. Con los Brincos, las proyecciones de Bea y Rubén, en una esquina, y Yago, en la otra, se convertían en el lazo de ese gran regalo que es la harapofiesta. The Modern Lovers - Roadrunner.mp3. Syreeta – Come And Get This Stuff.mp3 Por El Sastre ¿Por dónde iba? A sí, Paquito, el peluquero de Cuca, había tratado de darle un bocado a Nacho. “Chica, no te pongas así, con lo guapo que está mi osito sabrosón…”, le respondió cuando el mordisqueado se zafó como pudo de semejante vampiro. Mientras tanto, Cuca observaba con cara de asco las rodajas de chorizo esparcidas por las mesas. “Si al menos fuera foie…”, murmuró. De repente, notó dos manos poderosas agarrando sus nalgas con tanta fuerza que la levantaron dos palmos del suelo. “Aaaaahhhhh…”, gritó Cuca desconcertada. Al girarse, vio a Amadeo con una sonrisa picarona. “¡¡¡Zaaaaassss!!!”, se oyó en la sala. El guantazo fue de tal calibre que se hizo el silencio en la haraponave. Amadeo echó un vistazo a su alrededor y se dio cuenta de que todos le miraban. “No me he podido resistir…”, gruñó mientras se alejaba de allí con las manos en los bolsillos. Después de semejante fracaso, se aproximó a una esquina, justo donde Pedro Bericat se hacía una foto con Asun. Dicen que Amadeo y Pedro estuvieron toda la noche hablando del tiempo, el espacio y la muerte. En la fiesta no faltó casi nadie. Ernesto, Álex Plasticland, José Vicente, José Luis y Paco Elbarbas acompañaron a Pedro, Raphita y Jesús a la hora de poner la música. Además de Nacho y Virginia, se pasaron por allí Sergio Carabias, más guapo que un pincel, Belén con su irresistible espalda al descubierto, Paola con su bello sombrero, Henar, Stefano y su chaleco “Blancanieves” y la risueña Isabel, la danzarina Celia, Javier y Natalia, nuestro colaborador Pablo Díaz, Manu, Teresa y Manuel, Chon, Ana, Cristina, Raúl con sus calzoncillos ciclistas… Melanie hizo cientos de fotos con la cámara de su novio Carlos, que se abrazaba a Tom sin parar. Tomorrow – My White Bicycle.mp3 Ananda Shankar – Charging tiger.mp3 Sly and the family Stone – Thank You (Falettinme Be Mice Elf Agin).mp3 The Sonics – Have Love Will Travel.mp3 |