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La caja de los hilos

Los mundos de Alicia

EN TU CUADERNO ME COLÉ

Por Alicia Lázuli

Querida tía Neus:

Estaba impaciente por hablar contigo. Menudo fin de semana. ¿Te acuerdas de aquel curso de Jaca que yo creía que era de cuentacuentos y resultó ser de dibujantes de cuadernos? ¿Te acuerdas de que me matriculé en la academia Cañada para no hacer el ridículo en el siguiente curso? Pues me ha vuelto a ocurrir. Como el año pasado el encuentro fue en Jaca, di por hecho que este también y me matriculé por internet. Imagínate mi sorpresa cuando, al llegar a Jaca con la mochila cargada de acuarelas, cuadernos, lápices de colores, pinturas de pastel y un montón de porsiacasos, descubro -ya sabes lo despistada que soy- que me había matriculado en un curso de cocina aragonesa. Pasé cuatro días en Jaca aprendiendo a hacer jarretes de ternasco, torrijas y melocotón con vino. El caso es que me quedé sin pasta –y no me refiero a ninguna receta de cocina- y no pude matricularme en el verdadero De vuelta con el cuaderno.

A veces me cuesta definir mi propio estado de ánimo y no puedo decirte, tía Neus, cuál acompañaba a la perplejidad, porque no se me ocurre nada más absurdo que asistir a un curso de cocina sin comerlo ni beberlo.

La cosa es que el viernes, al cruzar el Puente de Hierro para ir a casa, me encontré con que la ribera del río había sido tomada por un ejército armado de cuadernos y pinceles. Antes de que pudiera reaccionar, una chica con un bebé en brazos se acercó a mí diciendo: “Vaya, pero si es la despistada del año pasado, qué alegría. Dile hola, Noa”. Reconocí a Beatriz y, cuanto más me contaba del curso que se había inaugurado el jueves con Jorge Arranz –indiscutible rey del garabato capaz de llevarse al cuaderno en menos que canta un gallo los mismísimos Mallos de Riglos- y Marta Cárdenas -especialista en localizar zorros y todo tipo de bichos entre los bosques coloridos de una tela-, más me cabreaba el malentendido que me había llevado a Jaca. Por si fuera poco, habían acabado la jornada en El Plata, con lo que a mí me gustan las clases de anatomía.  Y cuando me dijo que esa misma mañana habían intervenido Josemaría Sánchez – bucanero de ríos de acuarela y explorador de peligrosos territorios de papel, que compartió con generosidad los tesoros conquistados- e Isidro ferrer –prestidigitador, equilibrista, domador de cuadernos-fiera, hombre bala, ilusionista, hipnotizador y payaso- casi me muero de envidia. “Pues ven esta noche a la fiesta… no, tonta, que no te dé corte, que irá mucha gente… toma, que te anoto la dirección… que no, que seguro que a Helena no le importa…”

En fin, tía Neus, que peleando entre el corte que me daba llegar por el morro a una fiesta a la que no me habían invitado y las ganas de ver a los locos del cuaderno del año pasado, me vi de pronto en el ascensor y, casi antes de tocar el timbre, ya llevaba una cerveza en una mano y un trozo de empanada gallega en la otra. A los cinco minutos era una más en una fiesta llena de caras que yo jugaba a reconocer, aunque, ya me conoces, después de unos días de playa soy capaz de confundir a Zapatero con Obama. “¿No es aquel el asturiano de murcia? …ah, que no ha venido… ¿Qué tal por Almería, Javier?... uy, perdón, qué despiste… ¡TOÑO! ¡TOÑO el largo tropezando en el pasillo -con ese no hay equívoco-  con los helicópteros!… ¿Y esa princesa libanesa?... ¡Pero si ese es Lapin cortando queso! ¡Y Lapinette! ¡Clara Marta, la jefa! ¡Edurne y Ana! ¡BLASMAN, el de Logroño! Le está diciendo a Agnes: -con la cara tan bonita que tienes, aún no te he dibujado. Agnes responde levantando la mano amenazante: -¿A QUE TE DOY UNA HOJA?... ”

 

Menos mal que me atreví a ir a la fiesta que, por cierto, era en casa una chiflada que –no te lo pierdas- acumula polvo porque dice que si el tiempo es oro y el polvo es una metáfora del transcurrir del tiempo, el polvo es oro. Mientras yo curaba la resaca, la mañana del sábado mostraba su trabajo Mónica Cid –la portuguesa que convierte en divino el cuerpo humano- y terminaban los talleres. Ya por la tarde, tía Neus, no lo pude evitar: ME COLÉ. Tenía tantas ganas de ver de cerca a Alfredo, el dibujante... No quería que nadie se enterase y quise ser discreta, pero casi me mato al bajar la escalera de la sala que, de verdad, tía Neus –esta vez no es que yo sea torpe- está llena de trampas. Y por si no había dado bastante el cante, cuando comenzaron a aparecer en la pantalla imágenes de Alfredo y él, con la voz, hacía dibujos en el aire, me empezaron –ya me conoces- a caer lagrimones y el chico que tenía a mi lado –que resultó ser Josu Maroto- tuvo que cerrar el cuaderno porque le fastidié la tinta de la página. Cómo me acordé de ti, tía Neus, porque tú fuiste la que me regaló ¿te acuerdas? para mi cumpleaños Seis barbas de besugo. En fin, que tuve que salir a respirar mientras los matriculados en el curso colgaban sus trabajos en el jol de la Escuela de Arte. Qué barbaridad, tía Neus, lo mismo les cabía en el cuaderno el Puente de Santiago que el de Piedra. Casi me alegré de haberme equivocado, porque ni con un año practicando en Cañada apruebo yo este curso. Me alegró mucho reconocer –y sin equivocarme- a Pedro Luis, a Rubén el dentista, que se escaqueó “a la francesa”, a Álex, la rubia carita de ángel, a Rodri, a Salas, a Carolina y a un montón de etcéteras.

 

La cosa no acabó ahí, tía Neus, porque como la noche anterior sobró por lo visto comida, me enteré de que la juerga continuaba en casa de la loca del polvoesoro. Además, había oído decir que andaría por allí mi favorito, Enrique Flores, así que ahí que me presenté con todo el morro. No te puedo decir, tía Neus, cuánta gente había, porque se agrupaban en diferentes esquinas de la casa, pero fui de sobresalto en sobresalto descubriendo de pronto que aquél de la camisa a cuadros que me había acercado el fuet era Luis Ruiz -ese arquitecto de Málaga que hace tiempo que me deja alucinada con sus dibujos en el blog de los urbanesquecherespáin-, o que los que me estaban pidiendo dos refrescos eran Beni y su marido, Josemaría Sánchez, o que el del vaso de vino era Jorge Arranz y las dos mujeres increíbles que contaban historias en la cocina eran Marisa y Mariaje, que habían venido con Alfredo y con él. A Antonia Santolaya la reconocí sin que nadie me dijera nada, porque el curso pasado ya me dejó prendada. Todo el mundo era amable, tía Neus: “Yosoyamparoytúcómotellamasmellamoalicialázuli”, “yosoycarmenaquestánbuenosloscanapéspuesyomellamoalicia”.

 

Ya no temo ser el patito feo, querida tía Neus, porque me he dado cuenta de que no es importante saber dibujar bien, que el cuaderno es sólo el pasaje para poder entrar en muchas partes. Y en el próximo curso, en Zaragoza, en Jaca o donde sea, no voy a descuidarme, estaré bien atenta porque no me gustaría repetir jornadas de cocina. Además, con las 1001 conversaciones, entre el lío de gente, el fuet, los pendientes de la loca del polvo, la empanada gallega y la cerveza, me despisté y me fui de la fiesta ¡mierda! sin haber saludado a Enrique Flores.

Con dibujos de Jorge Arranz, Luis Ruiz, Lapin, Josu Maroto, Joaquín, Morty Malriv, Javier de Blas, Rubén y  Helena  Santolaya. Mucho más en De vuelta con el cuaderno.

Pinta, colorea...

Neil Young - Old Man.mp3

Neil Young - Alabama.mp3

Neil Young - A Man Needs A Maid.mp3

DE VUELTA CON EL CUADERNO

 

 

Por Alicia Lázuli

 

El Sastre me ha dicho que mis crónicas son un disparate, que la gente quiere actualidad, que a nadie le interesa lo que ocurrió hace ya dos semanas y en Jaca. Pero yo soy lenta. Y además, con suerte, tendrá que pasar un año hasta que algo parecido vuelva a suceder, así que aquí estoy, de vuelta con el cuaderno, demasiado pronto.

 

   Me enteré porque Damián envió un correo recomendando un curso que ofrecía la Universidad de Zaragoza y me pareció buena idea poner fin al verano con un ejercicio literario. Aunque salí de la Residencia Universitaria con tiempo más que suficiente, llegué al Palacio de Congresos –por esa extraña relación que a menudo mantengo con el espacio- cuando ya la directora del Curso, Clara Marta (una loca de los cuadernos que da clases en la Escuela Superior de diseño en Zaragoza) había comenzado la presentación. Me violentó mucho comprobar que todo el mundo se dedicaba a hacer dibujitos mientras ella hablaba y pensé que por muy aburridas que fueran sus palabras no estaba justificada esa generalizada falta de respeto. Cuando Eduardo Salavisa comenzó su conferencia en portugués –apoyado por Marguerida, una mujer fantástica que intervenía cuando había alguna dificultad con el idioma- yo ya intuía que algo no estaba claro. Cuando Antonia Santolaya acabó su discurso ya estaba cautivada y era evidente que una vez más me había equivocado, que aquellas no eran unas jornadas literarias y que estaba rodeada de más de sesenta chalados que no habían ido a Jaca para escribir relatos, sino para dibujar la realidad en sus cuadernos de viaje.

 

   Los talleres programados para la tarde no iban, por tanto, a consistir en escribir historias a base de figuras retóricas sino en pasear por la ciudad capitaneados por dos de los conferenciantes, dibujando esquinas, edificios, personas o avenidas en la libreta numerada que Choni, una artista de la encuadernación, había construido para cada uno de los participantes. Yo estaba aterrorizada porque lo más aproximado a un dibujo que había hecho en mi vida eran los garabatos en la arena con mi hermano Fede cuando íbamos de vacaciones a Torredembarra. Tuve que echar mano del truco de la cerveza para quitarme de encima la vergüenza. A la tercera caña dibujaba con toda naturalidad al camarero que, al sentirse observado, comenzó a medir sus movimientos como si yo tuviese realmente el poder de inmortalizarlo en el papel y quisiera mostrar su mejor pose. Fue muy emocionante.

 

 

 

   Los dos días siguientes actuaron el resto de los artistas invitados: Simonetta Capecchi, Lapin, Enrique Flores y Gabriel Campanario. Impresionantes todos.

 

   Me fascinaron los cuadernos que Severino Pallaruelo confecciona con los bolsos destrozados de su esposa. Celebré el error que me había llevado a estas jornadas, aunque me sintiera como el patito feo porque no sólo los conferenciantes eran buenos, también los matriculados en el curso dibujaban de muerte.

   

   Y si las conferencias y talleres resultaron apasionantes, las noches fueron el broche mágico. Nos reuníamos acabada la cena –que parecía una concentración de psicópatas del lápiz y de la acuarela- en la terraza interior de un bar que hizo de sede tanto como el Palacio de Congresos. Recuerdo a una chavalita rubia con cara de no haber roto un plato en su vida que nos tumbó a todos ya la primera noche. No hay que fiarse nunca de las caritas de ángel. Al trío de murcianos, a Agnes y J., a Beatriz, a Helena la preñada y a la otra loca que se colgaba los cuadernos de la oreja. Recuerdo a Javier de Almería, al de Logroño -que el primer día ya se había ventilado la libreta-, a Edurne la arquitecta, a Encarnación. Recuerdo a Carolina y a su novio, a Toño el largo (y digo largo no sólo por su ingenio, que le quedaban cortas de manga las camisas), al de Alcañiz, a Jonathan, a su joven amigo, a Lapinette… Recuerdo a tanta gente que no es posible dedicarles a todos una frase, porque me pasaría con mucho de los tres mil caracteres que acepta como máximo el Sastre.

   Después de esta experiencia inolvidable, tengo que escribir a mi tía Neus porque he decidido matricularme en la academia Cañada y voy a unirme al colectivo Urban Sketchers del que nos habló Campanario. En las próximas jornadas el patito feo se habrá convertido en el cisne de la acuarela, ya veréis…

Los apuntes del portugués Eduardo Salavisa, realizados durante el curso celebrado en Jaca, nos devuelven la naturalidad agreste y sin trucos de la ilustración auténtica.

A otra cosa...

The New Pornographers - The Bleeding Heart Show.mp3

The New Pornographers - Streets Of Fire.mp3

The New Pornographers - Twin Cinema.mp3

 

SOLUCIONES

Por Alicia Lázuli

Hemos tardado un poco, pero por fin han llegado las soluciones a nuestro cruZigRama publicado el pasado 31 de mayo y recogido en la exposición Zaragoza Rebelde. Espero que hayáis acertado...

Hasta la próxima...

Chris Isaak - Wicked Game.mp3

Chris Isaak - Blue Hotel.mp3

Chris Isaak - Baby Did A Bad, Bad Thing.mp3

CRUZIGRAMA

Por Alicia Lázuli

Querida tía Neus:

Como veo que no va a ser posible que vengas antes del 7 de junio y la exposición de Zaragoza Rebelde ya se acaba, te envío el crucigrama del que te hablé. Seguro que tú lo resuelves sin problema.

Un beso.

Alicia

Horizontales, verticales...

Arthur Brown - Fire.mp3

Jimi Hendrix - Fire.mp3

CUARTO ESPACIO

 

Por Alicia Lázuli


Querida tía Neus:

 

El cierzo ha hecho hoy de las suyas y ya sabes lo temerosa que soy del frío. He pasado la tarde encerrada en casa mirando el río desde la ventana y jugando a inventar historias. Bueno, intentándolo, porque cada vez que miraba las torres del Pilar veía sobre la ribera una enorme hamburguesa a punto de ser acribillada por un extraño pelotón de fusilamiento. Y es que ayer visité el Cuarto Espacio. No, no es una metáfora de mi estado de ánimo. El Cuarto Espacio Cultural es una sala que la Diputación Provincial dedica al “arte emergente”. Lo que no sabría decirte es cuáles son los Tres Espacios que dan lugar al Cuarto. La cosa es que una parte de la exposición de Zaragoza Rebelde está alojada allí y, aprovechando que tenía que ir al Mercado Central, me acerqué a la Plaza de España.

 

No imaginas mi desconcierto al llegar al Cuarto Espacio y comprobar que en su lugar habían instalado un concesionario de automóviles. Bueno, eso creí –ya sabes, tía Neus, lo lenta que es a veces mi cabeza- al leer en el cristal “COMPRAD COCHES”. Pero entendí que se trataba de una consigna irónica al ver en otro de los cristales y pintado con grandes letras blancas el lema “VIVA EL CAPITALISMO”.

 

Advertida por estas leyendas, bajé las escaleras suponiendo el tono sarcástico de la exposición para tropezarme directamente con la Virgen del Pilar y la propuesta de Paco García Barcos de abrir una suscripción popular para confeccionar un manto donde aparezca bordado cada año el número de personas mayores de 65 años que, según los datos del Instituto Aragonés de Estadística, hayan vivido por debajo del umbral de la pobreza (la cifra que acompañaba a 2007 era –qué espanto- de 92.017) hasta que desaparezca la pobreza o no quepan más números bordados en el manto.

 

Cerca de la Virgen del Pilar aparecían las fotos de Pipa Álvarez que muestran el trabajo realizado con García Barcos en el que, junto a los escaparates de las tiendas de armas, que exhiben sus productos como si se tratase de una tienda de golosinas, se encuentran los sex-shop, exentos de escaparate, que ocultan su interior como si en él se almacenaran artículos altamente peligrosos. Pensaba en las gomas de sabores variados que te preservan de numerosos y embarazosos peligros, cuando leí en la pared junto a otros carteles y pensamientos feministas: “Si los hombres parieran, el aborto sería un sacramento”. No había tenido tiempo de asimilar tan drástica aseveración cuando vi el cartel promocional para la reconversión de la Plaza de Europa. Casi me muero, tía Neus, con el vídeo que Rebeca Bazán y Eva Hidalgo, que son miembros -¿o miembras?- del Colectivo Treta, habían preparado para promover el Proyecto que propone la “flexibilización” del obelisco. Ya me veía yo resbalando por un gigantesco tobogán… aunque no estoy segura de que el Ayuntamiento se atreva a asumir un cambio tan osado.

 

 

Quienes sí se atrevieron a asumir cambios fueron Miguel Ángel Gil y Josema Oliden que habían subvertido los símbolos de nueve banderas, transformando el escudo de la bandera monárquica en un gran insecto, la cruz gamada en soporte de crucifixión o el círculo de estrellas de la Unión Europea en corona de espinas. Y espinosas también eran las alfombrillas de bienvenida con las que Ángel Lalinde recibía –en una metáfora ácida de la hipocresía oficial- a los emigrantes.

 

Mientras examinaba las alfombrillas llenas de clavos, no dejaba de escuchar la risa estrepitosa de unas chicas que miraban la instalación de Diego Sáinz. “Vaya tías más escandalosas”, pensé. Pero al acercarme, no tuve más remedio que unirme al coro de carcajadas porque junto a una lona de camión rotulada con frases como “FUERZAS ARMADAS DE AMOR” o “CETME-OS AMA” y una colección de camisetas del ejército “desmilitarizadas”, aparecía la proyección de una especie de terrorista baturro cantando lo que parecía una original modalidad de jota insumisa.

 

En la planta calle y como colofón a mi paseo por el Cuarto Espacio, me esperaba, junto al singular pelotón de fusilamiento de hamburguesas gigantes, fluvis y artefactos de plástico que constituían una superrealista versión del 3 de mayo, el Colectivo de Cabezudos Rebeldes que Javier Joven había representado encabezando –nunca mejor dicho- multitudinarias manifestaciones callejeras. Salí del Cuarto Espacio como si acabase de participar en una revuelta liderada por el Tuerto, el Boticario o la Forana.

 

Durante un buen rato no fui capaz de ordenar mis ideas. Cuando mi excitación se fue aplacando, no pude evitar pensar que si el gobierno dejara de invertir dinero en armamento y la Iglesia en vergonzosas y fariseas campañas, quizás no habría que bordar el manto de la Virgen del Pilar. Y si no llega a ser porque soy atea, me hubiera puesto a rezar, tía Neus.

 

Un beso.

 

Alicia.


Los cabezudos que ilustran este artículo son obra de Javi Joven y están expuestos en el Cuarto Espacio, en la plaza de España, dentro de la muestra organizada por Zaragoza Rebelde.


Negu Gorriak - Hiltzeko Era Ugari.mp3


Albert Plá - El Lado Más Bestia De La Vida (Walk On The Wild Side).mp3


Le Tigre - Deceptacon.mp3


Morodo y Violadores del Verso - Yo Me Levanto.mp3

OTRA VEZ DE PASEO POR LA HISTORIA REBELDE

Mariángeles Cuartero es la autora de este "Collage sobre imagen de Iván Zulueta".


Por Alicia Lázuli


Queridísima tía:

 

   No te imaginas lo impaciente que estaba por contarte mi última visita al Centro de Historia. ¿Recuerdas que te dije que me echaron antes de poder terminar de ver la exposición? Pues yo que pensaba que ya no me podía sorprender no sé ni por dónde empezar a hilvanar los sobresaltos.

 

   Caminé de nuevo sobre el pasado de la ciudad, recorrí con calma su historia cercana, volví a pasear entre camisetas, papeles y palabras hasta aparecer en la sala que todavía no había visitado. Me quedé sin aliento al tropezar con la proyección de Rogelio López Cuenca que muestra Los Fusilamientos del 3 de mayo, el dramático cuadro de Goya, y lo identifica con una imagen de Irak aún más perturbadora por actual. Para serenarme, estuve un buen rato inmóvil mirando el columpio que Javier Burguete había atrapado en una pequeña pantalla. Después de mirar las fotos que Jesús Llaría había disparado durante los rodajes, me senté a escuchar los testimonios que Luis Marco recoge en su proyecto Memoria compartida; pensé que había un fallo de sincronía de imágenes, hasta que me di cuenta de que las personas que aparecían como narradoras hacían suyas las experiencias de otras al margen del sexo, el origen o la edad. Me pareció precioso, tía Neus y cogí, para enviártela, una octavilla que invita a participar en el proyecto -que no se acaba en esta exposición, que sólo empieza-  porque pensé que tú tenías muchas cosas que contar… Y para recoger en una sola imagen toda esa reflexión sobre el significado de memoria, ahí estaba la obra de Esther de la Varga, como una lámpara encendida en la sala para iluminar mis pensamientos…

 

   ¡Ah! Te enviaré también el crucigrama –perdón, el cruZigRama- que aparecía colgado en la pared. Seguro que tú lo descifras enseguida. La primera horizontal, de cuatro letras, dice “Franco la tenía muy dura”… A mí, tía Neus -¡qué tonta!- me costó bastante resolverlo, aunque me pareció muy divertido.

 

   Y junto al pasatiempo, una barra de bar, dos banquetas, varias sopas cocinadas con resina y un reproductor de sonido evocaban desaparecidos lugares de encuentro. Tuve que utilizar –para no desmayarme- una de las banquetas cuando, a la vez que sonaban los Love, descubría escrita con carmín en el espejo la frase “Free Arthur Lee”. ¿Te acuerdas, tía Neus, del día en que estuvimos en un bar –mucho más tarde supe que se trataba de “La caja de los hilos”- y tuviste que explicarme el significado de aquel cartel pegado en el espejo, porque yo no sé inglés y no sabía entonces que Arthur Lee era el cantante de los Love, ni que estaba en la cárcel, ni que era uno de esos genios de la música a menudo olvidados…? Pensé que Mariángeles Cuartero había recreado este espacio sólo para que yo me emborrachara con una cerveza imaginaria mientras sonaban músicas tan dispares y próximas como Pete Dello, Dutronc, Jane Birkin, Paco Ibáñez, Syd Barrett, Pepa Flores, Tomorrow o Renato Carossone… porque si algo puede azotar la memoria es la música ¿no te parece, tía Neus?

 

  

El álbum de Helena Santolaya es una de las obras expuestas en el Centro de Historia, dentro de la muestra organizada por Zaragoza Rebelde. El incombustible Primo Romero es el autor de la imagen.


Mientras sonaba Nino Rota intenté descubrir los ingredientes de una especie de compota de objetos en desuso que Paco Rallo había preparado en unos frascos de cristal y -tú ya me conoces- me quedé hipnotizada por el tiempo mirando las saetas de un reloj.

 

   Una animada versión de “Bella Ciao” me empujó hasta la pantalla de José Luis Allué donde, en ese momento, aparecía –también en una irónica versión- La publicidad guiando al pueblo y usurpando el lugar de la libertad.

 

   Cuando ya pensaba dar por terminado mi recorrido por la sala, descubrí –gracias a un niño más atrevido que yo que apareció de pronto entre las páginas como si se tratara de un cromo despegado- que el álbum gigante que yo había creído una escultura, se podía tocar. En la primera página sólo había una foto de un grupo de personas brindando con champán. Me costó unos segundos darme cuenta de que no se trataba de una boda cuando vi que la celebración llevaba fecha del 20 de noviembre de 1975. ¡Ay! Tía Neus, que todavía se me pone un nudo en la garganta… porque todas las páginas contaban una historia y, no te lo creerás, pero sonaba una canción del Niño Gusano cuando, al pasar la página, apareció una carta que Sergio Algora dirigía a Helena Santolaya.

 

   Qué extraña es la memoria, tía Neus. Mis amigas se ríen porque cuento las cosas en primera persona.

 

-Pero si aún no habías nacido…

-Pues yo me acuerdo…

-Que es imposible…

-Bueno, pues me lo contaría mi tía Neus.

-Pero si tu tía Neus estaba ya en París.

-Pues lo habré visto en la exposición de Zaragoza Rebelde…

-Anda, que estás más loca que tu tía…

 

   Cuánto te echo de menos. Porque a ti no tengo que explicarte que la historia que otros han vivido y que yo he descubierto en esta exposición es ahora ya mi historia. Y que no importa que yo estuviera o no allí. Que, aunque no viaje en la patera que se hunde en el océano, mi vida, nuestras vidas, perecen en cada naufragio. Y que no es necesario que alguien atraviese mi cabeza en Irak para morir con cada bala...

 

   Ven pronto, tía Neus. Te quiero.

 

Alicia


Escuchad


Love - Maybe The People Would Be The Times Or Between Clark And Hilldale.mp3


Tomorrow - Revolution.mp3


Donovan - Sunshine Superman.mp3


El niño gusano - El Hombre Bombilla.mp3


 

LAS PUERTAS DE LA MEMORIA

 

Por Alicia Lázuli


Querida tía Neus:

 

Por encargo del Sastre me voy a ocupar de seguir la pista de “Zaragoza Rebelde”, el proyecto del que ya te hablé que intenta rastrear la huella de los movimientos sociales en la ciudad desde 1975.

 

    El jueves se inauguró en el Centro de Historia (ya sabes, el de la Plaza de San Agustín, ese al que fuimos el año pasado cuando estuviste en Zaragoza para ver aquellas fotos de la Brigada Lincoln y que te pareció demasiado limpito) una exposición que seguro que te encantaría. Bueno, aún es posible que puedas verla si vienes antes del 7 de junio. Fue muy emocionante, tía Neus. Cuando subí las escaleras lo primero que vi fue una pintada que decía ¡TRABAJO SÍ, POLICÍA NO!, una pared llenita de carteles y tanta, tanta gente que por un momento olvidé que estaba en un repulidísimo pasillo y creí que se trataba de una concentración callejera. Por si fuera poco, nada más entrar  en la sala apareció la policía, porra en mano y culo en caballo, a desalojarnos. No te asustes, tía Neus, que era una proyección de Clemente Calvo con imágenes de la Huelga general de 1994, pero yo –ya me conoces- me vi de pronto en una manifestación contra el Plan Bolonia. Cuando me recuperé del susto, me tropecé con un plano del metro y eso me desorientó porque, claro, despistada sí, pero tanto como para no saber que debajo del suelo de esta romana ciudad sólo hay restos arqueológicos y tuberías… bueno, pues resultó ser un recorrido urbano por diferentes lugares vinculados a las luchas sociales y a la memoria reciente que Gamboa había esquematizado y pintado en la pared, con ayuda de la mano precisa de Sonia Abraín y los pictogramas del Estudio Camaleón. Después de atravesar un laberinto de puertas recuperadas del abandono por Juanan del Campo y  jugar al descansillo, me tropecé con la realidad terrible del VIH que Virginia Espá mostraba en un audiovisual. La verdad, tía Neus, es que apenas pude ver un par de imágenes porque, ya me conoces, se me hace un nudo en el estómago y luego me cuesta mucho deshacerlo. Pero tengo que volver con más calma. Hay tantas cosas que mirar y tantas reflexiones en las que detenerse…

 

    Después de ver la otra cara de la Expo, un montón de revistas, octavillas, carteles, documentos que hablaban de feminismo, de insumisión, de solidaridad, de teatro, de censura, de cultura, de libertad… después de ver el proyecto que tanto me gusta de José Luis Cano para injertar especies de otros lugares del planeta en árboles del parque de Oliver -¿no te parece, tía Neus, un precioso poema social?-  y ver el arco iris en una esquina de la sala, me encontré con las imágenes impresionantes de Antonio Ceruelo que abren las puertas de la memoria a la desaparecida cárcel de Torrero. No tengo palabras, tía Neus, no tengo palabras…

 

    Cuando me había detenido a mirar la colección de pegatinas de Chorche Paniello (a mí siempre me han parecido muy raras las personas que coleccionan cosas, pero sin ellas se habrían perdido sin duda documentos importantísimos de nuestra historia) y estaba curioseando la máquina con la que Rubén Enciso preparaba “chapas a la carta”, un guarda de seguridad se acercó para recordarnos que la exposición se cerraba en cinco minutos. Me apresuré para poder ver el resto de las cosas, pero no me dio tiempo más que a asomar la cabeza en la sala donde se proyectaba un documental que han realizado Javier Estella, Rebeca López, Emilio Perdices y Charo de la Varga, y a poner los pies en el espacio que recoge las obras de un montón de artistas de los que tendré que hablarte otro día, cuando vuelva a visitar la exposición, porque lo que no había conseguido la policía en el 94 con porras y caballos lo consiguieron los funcionarios del Centro de Historia con sólo unos disparos de luz: desalojarnos en menos que canta un gallo.

 

    Bajé al bar y del ágape que se ofrecía ya no quedaba ni una triste aceituna, así que me acerqué a La Vía Láctea y me puse morada de tortilla de patata, chorizo, longaniza y otras formas de colesterol a la salud del Colectivo Zaragoza Rebelde.

 

    Cuando regresaba a casa, me tropecé con una pared llena de carteles reivindicativos y pensé que si el muro del Centro de Historia se trasladase a la calle, apenas se apreciarían los anacronismos y eso me sobresaltó aún más que cualquiera de las imágenes de la exposición porque significaba que había todavía muchas cosas que transformar y me acordé mucho de ti y no te imaginas cómo hubiera deseado poder hablar contigo en ese momento.

 

    Te escribiré cuando acabe mi visita por la Zaragoza Rebelde. Te echo de menos. Muchos besos.

 

    Alicia.


El fotógrafo Antonio Ceruelo es el autor de una emocionante serie fotográfica sobre la cárcel de Torrero, incluida en la exposición de Zaragoza Rebelde del Centro de Historia.


En el laberinto...


Joy Division - Disorder.mp3


The New York Dolls - Personality Crisis.mp3


The Clash - The Guns Of Brixton.mp3


Sex Pistols - Submission.mp3


Buzzcocks - What Do I Get.mp3

ZARAGOZA REBELDE

Por Alicia Lázuli

Querida tía Neus:

He vuelto a Zaragoza. Klaus regresó a Alemania y la isla cambió de color y de aroma. No podía caminar entre las sabinas sin llorar, ya me conoces.

Pero he decidido que esta vez no voy a dejarme vencer por la tristeza, aunque no sé si ha sido buena idea colocar la tela de seda azul sobre la cama, encender el incienso y colgar en la pared la acuarela de Klaus. Ay, tía Neus, no sé, ya me conoces, me cuesta desprenderme de las cosas. Pero, eso sí, en esta ocasión nada de psicólogos. Hace dos días, apenas instalada de nuevo, me encontré con el Sastre y me dijo que si no quería abandonar definitivamente el blog, ya podía ponerme las pilas. No me siento con ánimo de escribir, pero no me gustaría dejar La caja de los hilos, de modo que se me ha ocurrido que, si a tí no te importa, publicaré las cartas -todas no, claro, sólo las que se pueda- que hemos ido enviándonos desde el verano.

Por cierto, tía Neus, el viernes me acordé de ti tanto... Ya te hablé de un proyecto, ZARAGOZA REBELDE, con el que colaboran un par de amigos míos. Participa mucha gente preparando un libro, una exposición y una página web para recuperar la otra memoria, la que no aparece en los manuales, esa de la que tú me hablas tan a menudo. Pues el viernes organizaron un encuentro poético en La Vía Láctea (no creas que se me va la pinza, que es el nombre de un bar) y no te hubieras podido creer la cantidad de gente que había. “POESÍA REBELDE Y TABERNARIA”, ay, si estuviera aquí mi tía Neus, les decía yo a todos. Comenzó leyendo unos poemas un escritor chileno que seguro que tú conocerás, Rolando Mix. No sabría decirte si temblaba más el papel que llevaba en las manos o cada uno de los que lo escuchábamos. Habló de ideas, de cárcel y de exilio. También habló de muros y esperanza, de economía, de vida cotidiana... ¡Se me olvidaba!, fue Luis Felipe Alegre, ese que tú conoces, el director de orquesta. No sé cómo lo hizo, pero consiguió que pasaran por el escenario un montón de personas sin que diese la sensación de historia interminable. Cómo me acordé de ti, tía Neus. Si estuviera aquí mi tía Neus, les decía yo cuando salió una tal Santolaya a leer unos poemas de Elena Pallarés... “Tan niña y con el nombre hecho pedazos”, casi me muero, tía, casi me muero... También un chico que se llama Nacho Escartín, un poco raro, que le gusta jugar a Robin Hood, leyó poemas de los que el Frente Fanzinista de Liberación Literaria escribía en servilletas en los años 80 ¿o era en los 90? Y Los títeres de la tía Elena (no de tu hermana, que es el nombre artístico de la compañía de Helena Millán), ¡Ah! y ese grupo que no es grupo, que son individuos que unas veces se combinan de un modo y otras de otro, que no sé quién es quién, que a veces cantan y a veces dicen... Daniel Rabanaque-Don Nadie-Zombra. Bueno, y Charo de la Varga, que leyó con unos cuadros de un pintor que se llama Burguete de fondo, y Mc Mariposa, una chica que empieza recitando y acaba cantando. También Amaury, un cubano que a veces colabora en el blog, ¡Ah! Y un chaval simpatiquísimo, Julio Donoso, que aunque salió a escena muy tarde, consiguió tenernos a todos hipnotizados. Y Pato y Hernán. Y Poética Sostenible. Y uno que llevaba títeres y que lo presentaron como Inocencio Jiménez, aunque yo creo que era una broma, que no se llama así. Y un montón que no me acuerdo. Y Gamboa, que fue el último, y leyó unos poemas de inmigración, de insumisión y de emoción.

De verdad, tía Neus, cómo me hubiera gustado que estuvieses en La Vía Láctea (aunque seguro que en París también respiras poesía). Tengo ganas de verte.

No sé si es cierto o si mi memoria juega a inventar retratos, pero recuerdo cuando, siendo yo niña, te acercabas y me decías al oído: "La poesía es un arma cargada de futuro". Después de escuchar a Rolando Mix pensé que, con frecuencia, la poesía es un arma cargada de pasado. Cuando me fui de la Vía Láctea no me cabía duda de que la poesía era un arma cargada de presente.

Te quiero, tía Neus.

Alicia.

Ariadna Vicente, también conocida como Little Miss Freak, es una joven creadora de Tarragona fascinada por el mito de Alicia.

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1.861

1.861

Por Alicia Lázuli

Quien piense que la Expo es el acontecimiento más importante de la ciudad no se ha enterado de que Esther Ferrer ha visitado Zaragoza. Y si alguien duda de mis palabras, no tiene más que acercarse al Paseo de la Constitución y dirigir al suelo su mirada. Todavía podrá ver la huella sobre la que aparece escrito con rotulador rojo: “Se hace camino al andar”.
    Confieso que, como de costumbre, acudí a la sesión con Esther Ferrer sin saber muy bien con qué me iba a encontrar. Estuve a punto de marcharme cuando dijo que iba a leer una conferencia, pero no tuve ocasión porque se levantó antes que yo y, sin explicación alguna, bajó las escaleras y apareció de nuevo en el tiempo que cuesta entrar al baño mientras se enfría la croqueta y se posa la espuma de la cerveza. Continuó hablando con total naturalidad. Habló de su participación en el grupo ZAJ, de Juan Hidalgo, de Walter Marchetti. Habló y calló del espacio y el tiempo. Y es que el tiempo y el espacio                                       son dos interrogantes que envuelven a menudo el trabajo de Esther Ferrer.
    Pudimos ver proyectado su autorr(eloj)trato, escuchar sus poemas fonéticos y gritar de emoción cuando abrió su paraguas subida en una silla y se dio un baño de grafías salpicando de poesía nuestros pies. Esther Ferrer habló en un inventado idioma que generó la perplejidad de cuantos nos encontrábamos allí y que me hizo dudar de mí misma durante un buen rato. Y aunque expresó su sospecha de que el arte no puede cambiar el mundo, sus manifestaciones artísticas sacudieron mi mundo y me hicieron reflexionar acerca del tiempo, el espacio y la memoria. Tuve que construir, al llegar a casa, un barco de papel. Después miré el río durante cinco minutos.

     Si alguien piensa que 1.861 es el título de una novela de Benito Pérez Galdós, se equivoca. No lo era un día antes de que Esther Ferrer guardase cinco minutos de silencio tras contar hasta 1.861 en el Centro de Arte Reina Sofía. Porque 1.861 era el número de emigrantes muertos al intentar atravesar las fronteras de Europa.

Giorgio Baroni es un ilustrador italiano que recrea un mundo lleno de sugerencias y con un suave toque nostálgico.

Antes de pulsar PLAY, guardar cinco minutos de silencio....

Joan Manuel Serrat - Caminante no hay camino

QUIERO SER JUGLAR Y BAILARINA, A SER POSIBLE NEGRA

QUIERO SER JUGLAR Y BAILARINA, A SER POSIBLE NEGRA

Por Alicia Lázuli

Por fin he averiguado que el 23 de abril no es el día del libro porque San Jorge clavase su lanza y diese muerte a un dragón comenovelas. No. El 23 de abril es el día ¡INTERNACIONAL! del libro porque ese es el día que eligieron para morir Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Así es -más o menos- el asunto. Y digo más o menos porque luego llega la letra pequeña y donde dice 23 de abril el calendario juliano, dice 3 de mayo el calendario gregoriano. Lo importante es que por fin ya tengo claro que el 23 de abril es el día del libro en todo el mundo, pero es el día de Aragón sólo en Aragón y que eso tiene más que ver con San Jorge y un rey que tenía una hija que con los libros, aunque sin ellos quizás no lo sabríamos.
    Como el día 23 Jorge, no el santo, sino el canalla de mi compañero, quería celebrar por la tarde su santo, me embolicó para que le cambiara el turno, así que invertí la mañana en dar un paseo por Independencia para curiosear los puestos de libros. Al llegar a la altura de la Plaza de Santa Engracia me tropecé con un espectáculo insólito: dos individuos subidos en sendas plataformas elevadas se enfrentaban no a puñetazos, sino a poema limpio. Que si toma uno de Machado, que si ahí va otro de Bukowski... se batieron en un auténtico duelo de juglares con armas prestadas por Juan Ramón Jiménez, Gloria Fuertes, Roger Wolf, Leopoldo María Panero, David González, Ángel Guinda y qué sé yo cuántos poetas más. Pensé cómo habían cambiado las cosas desde la Edad Media. Ahora no era la princesa la que lanzaba su trenza desde la torre. Ahora eran los juglares los que ocupaban el lugar elevado mientras las princesas escuchaban boquiabiertas desde la calzada.
    Me costó un par de poemas darme cuenta de que uno de los juglares era nada menos que Luis Felipe Alegre al que yo había visto hace años en un espectáculo de “El Silbo vulnerado” y con el que había incluso hablado una vez en un bar que se llamaba Sopa de Letras y que el otro era José Luis Esteban, a quien también había visto en un espectáculo titulado “Poesía yonki”.
    Ya estaba yo soñando con verme sobre la plataforma elevada diciendo poemas de Elena Pallarés, que es una escritora fantástica especialista en malentendidos, ajustes de cuentas y secretos, cuando aparecieron en escena cuatro chicas que comenzaron a bailar con un libro en las manos. Viéndolas moverse, daba la sensación de que leer era un juego divertido y un libro, el mejor juguete. Me dieron mucha envidia esas bailarinas de ABC Danza -así dijeron que se llamaban- hasta que apareció Ana Continente con su grupo de música africana. Entonces sí que casi me desmayo. Pensé que, desde luego, la música y la danza no tienen color y que aquello del “África negra” era una expresión que no tenía ningún sentido después de ver a Ana Continente volar al son de los tambores junto a otras dos bailarinas de piel más oscura y pelo más rizado. Imaginé un nuevo continente -quizás llamado Ana- donde las jirafas vestían cuadros, los elefantes llevaban zapatos de tacón, las panteras eran rosas y yo una negra bailarina.

Geyzerrr es una jovencísima artista rusa fascinada por la obra de Lewis Carrol, a la que imprime un inquietante tono gótico.

¿Dónde está el conejo blanco?

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EL MAR, CASA DE HUÉSPEDES

EL MAR, CASA DE HUÉSPEDES

Por Alicia Lázuli

Damián nos ha pedido que, como ejercicio para exponer en el taller de literatura, contemos una historia relacionada con el mar. Tengo los pies fríos y con los pies fríos no puedo escribir. No se me ocurre nada. Miro desde la ventana el río y, poco a poco, casi sin darme cuenta, me transporta con él. Desemboco en el Mediterráneo. Embarco en un ferry que me lleva a Palermo. Necesito alejarme del escenario del pesar.
    Unos días después de mi llegada a Sicilia, el pesar ha sido desterrado por el sol y como certificado de bienestar mi piel se muestra tostada y brillante como mis ojos, ahora casi verdes. El hombre más apuesto de la playa se acerca hasta mí y, en voz muy baja, pregunta mi nombre. “Alicia”, escribo sobre la arena. “¿Quién eres tú?” -pregunto- y él dibuja un pez. Se aleja caminando de espaldas y yo me dejo caer sobre la arena con los brazos en cruz.
    De regreso a la pensión, me detengo a tomar una cerveza. Cuando voy a pagar, el camarero me indica que he sido invitada. No puedo creerlo. Él, el hombre pez, sentado en el rincón más iluminado del bar, me sonríe y se desprende de un imaginario sombrero inclinando ante mí su cabeza. Yo también sonrío y agradezco la invitación. Me dice que le gustaría saber mi número de teléfono y, sin dudar, lo anoto en el margen de la página de anuncios por palabras del diario “Il Giornale di Sicilia” que tiene abierto sobre la mesa.
    Apenas me he alejado cincuenta metros cuando suena mi móvil. “Vuoi venire a cena con me?”. Y reconozco su voz, ya cercana. Camino hacia “Il Mare” -así se llama la Casa de Huéspedes donde me alojo- pensando en la ropa que voy a ponerme. La faldita corta no, demasiado descarada para una primera cita. Los pantalones de cremalleras me quedan bien, pero son demasiado ajustados para ir de cena. Lo mejor será la falda amarilla y la camiseta de algodón, que me hace las tetas más gordas.
    Nos reunimos en el Mercado. Me dice lo guapa que estoy. Llevo, por fin, el vestido de seda azul. Es cómodo, vaporoso y sugerente. Cenamos en el balcón de un pequeño restaurante. El mundo a nuestros pies.
    Acabamos enroscados como enredaderas en la habitación de la Casa de Huéspedes. Su cuerpo huele a yerba fresca, su piel brilla y se desliza por mi cuerpo como la piel de un pez. Ya lo estoy amando.
    El río es un espejo y mis pies ya no están fríos.
    Él tiene que marcharse. Lo acompaño a la puerta para besar -herramientas de placer- sus dedos. Me dice “amore” y “cara” y “ancora non sono partito e gia' mi manchi”. Me susurra al oído: “Ti chiamo domani”.
    Han pasado seis días. Me espera pronto el barco de regreso y él no ha llamado. Yo recorro las calles de Palermo, vuelvo a la misma playa, tomo cerveza mientras leo “Il Giornale di Sicilia”... Voy a volverme loca. Necesito hacer algo.
    El camarero me indica cómo llegar. Estoy nerviosa. Sé que va a salir bien. Por fin he descubierto el modo de encontrarlo. Voy caminando. Sección de anuncios. La mujer me pregunta:
    -Quante parole?
    -Nove.
    -Scriva la frase e la consegni allo sportello.
    Muy despacio, como si de ello dependiera el éxito de mi búsqueda, escribo en castellano:

SE BUSCA pez desaparecido después de dejar el mar.

La versión de Alicia que acompaña a este post es obra del ilustrador Peter Weevers.

Bellissima...

Renato Carosone - Mambo Italiano.mp3

Adriano Celentano – Che Non Ti Ho Detto Mai.mp3

Franco Battiato - Voglio Vederti Danzare.mp3

Rita Pavone - Il Ballo Del Mattone.mp3

QUIERO SER MÚSICA

QUIERO SER MÚSICA

Por Alicia Lázuli

Quiero ser música. No, no la música en general. No toda la música. Lo que quiero decir es que quiero tocar la guitarra en un grupo. Lo supe ayer por la noche. El miércoles era la Cincomarzada. Lo que tiene de bueno esa fiesta es que no necesitas -como pasa con el día de San Jorge- acordarte de la fecha, que su propio nombre te lo indica. Vaya, que si los carlistas hubieran venido el diez de mayo, ahora celebraríamos la diezmayada y a lo mejor la fiesta iba de hacerse la muerta mientras los demás preparaban las longanizas en la barbacoa.
    El asunto es que no vinieron el diez de mayo y que el cinco de marzo amaneció con un viento que obligó a suspender no sé si todas las actividades o sólo las que se celebraban cerca de la cafetería, porque estuvo toda la mañana llena de gente. Y a eso voy, a que vinieron Luis Marco y José Vicente, que son unos clientes que se ponen ciegos de pacharán y me regalaron una entrada para el Muévete, que es un festival de música. Y es que el hijo de José Vicente toca la guitarra en un grupo que se llama “Frutas y verduras” y yo me preguntaba qué música podía hacer un grupo que llevara ese nombre. Llegué tarde al auditorio porque el bus se retrasó mucho y cuando entré estaban tocando unos chicos de Casetas que no lo hacían nada mal, pero sólo pude escuchar tres canciones.
    La cosa es que, cuando aparecieron los “Frutas y verduras” todo el mundo empezó a gritar y el auditorio se convirtió de pronto en una especie de campo de zanahorias. Para el que no lo supiera, la proyección de un vídeo que habían preparado con Tomás Gimeno -que es por lo visto un artista muy atrevido que hace animación de vaginas- te alertaba desde un principio de que esos chicos eran “la bomba”. Confieso que hacía tiempo que no disfrutaba tanto, porque se nota que los “Frutas y verduras” se lo pasan pipa en el escenario y eso se contagia. Supongo que es la razón por la que unos chavales tan jóvenes tienen ya un montón de fans.
    Después tocó un grupo heavy que también me pareció muy bueno y con el que enseguida simpaticé, sobre todo porque era un grupo comprometido con la realidad social, pero eran demasiado serios y además ninguno era hijo de José Vicente. La verdad es que no entiendo cómo en una ciudad tan plana como Zaragoza hay tantos y tan buenos músicos.
    Como me tocaba abrir temprano la cafetería, tuve que marcharme sin escuchar a “Sidonie” y a “Facto Delafé y Las Flores azules” y sin saber cómo se repartían los premios. Pensé que no me gustaría nada tener que estar en el jurado del Muévete, pero, de ser así, tenía claro que mi voto sería para “Frutas y verduras” y no sólo porque tocase el hijo de José Vicente, o porque el cantante sea capaz de cambiar de registro y pasar de la ópera al rap en un golpe de párpados, o porque me parezcan todos unos estupendos músicos, sino porque además creo que son originales y eso sí que me parece de verdad difícil. Originales y frescos como las frutas y verduras recién cogidas.
    Pensé en el significado de la zanahoria que, como el ramo de una novia, había llegado a mis manos volando desde el escenario... ¿sería el augurio de mi boda con un conejo? ¡Claro que no! Aunque me llamase Alicia, aquello significaba, sin duda, que yo tenía que ser música...

El dibujante Barnaby Ward nos ofrece una versión de Alicia en el país de las maravillas tan sensual como delirante.

Alicia, aquí tienes a Sidonie, con Fascinado, y Facto Delafé, con La Fuerza...

QUIERO SER FOTÓGRAFA

QUIERO SER FOTÓGRAFA

Por Alicia Lázuli

Quiero ser fotógrafa. Lo supe el martes por la tarde. Algunos martes dedicamos el taller de literatura a escribir o leer nuestros propios textos, pero el 19 de febrero Damián, el director del taller, tenía que ir a Leciñena y nos aconsejó que nos diésemos una vueltecita por la Escuela de Arte y leyésemos las críticas de Sergio Algora a una serie de libros inexistentes para los que Mariángeles Cuartero había ideado las portadas. ¡Menudo disparate! -pensé yo- pero como no tenía mejor plan, me acerqué a la Plaza de los Sitios dispuesta a dedicar un rato a la lectura. Como de costumbre, no me había enterado de nada. No se trataba de unas jornadas de lectura, sino de una exposición fotográfica. Además la biblioteca sólo funcionaba para los alumnos de la Escuela, aunque un hombre muy amable -Juan Marín, creo- me dejó curiosearla. Me entraron ganas de hacerme bibliotecaria, pero el olor de los libros desata mi deseo de viajar y eso no es compatible con un trabajo estable.
    Apareció Isabel Cebolla, que, por lo que me han dicho, es una artista genial que pinta corazones llenos de pelos y me explicó que Filomena Moreno y otros profesores de la Escuela de Arte de Huesca habían hecho una selección de autores que estudiaron fotografía allí. Cuando entré, creyendo saber ya de qué iba aquello, sólo había dos chicos en la sala y ninguna posibilidad de evitar oír su conversación.
    -Qué lástima que tenga que desaparecer la Escuela.
    -No desaparece, sólo se traslada a un edificio más adecuado.
    -Pues digo yo que si el edificio es adecuado para Goya, también lo será para un estudiante de dibujo, o de pintura, o de...
    -Mira, tío, la barbie.
    -Si Goya levantara la cabeza... ¡menudo capricho!
    -Pues ese de ahí se parece a mi abuelo, que te atraviesa con la mirada.
    -¡Yo para ser feeeliz quierouncamioooooón!
    -¡Qué guay, tío! Mira, portadas para libros que no existen.
    A partir de ese momento no entendí nada de la conversación, que si los dadaístas no se qué, que si los surrealistas no sé cuántos, que si Alfred Jarry, que si Breton, que si la patafísica. Pero no me importaba no entender lo que decían porque en este caso sí que una imagen valía más que mil palabras. Y, por tanto, cuatro, más que cuatro mil. Me quedé hipnotizada ante las imágenes de Mariángeles Cuartero y, cuando regresé, anduve pensando en el significado de “portada” y “transportada” y también pensé en la palabra “sitio” y tuve claro que la Plaza de los Sitios se había convertido en la Plaza de los Lugares a los que había sido transportada por las portadas de esos libros inexistentes.
    El jueves tenemos taller y Damián nos preguntará cómo nos fue por la Escuela de Arte. Sólo se me ocurre decir que, después de haber sido transportada, yo quiero ser fotógrafa.

A través del espejo, la fotógrafa y artista polífacética Mariángeles Cuartero nos descubre una Alicia que bien podría ser la musa de La caja de los hilos.

Pascal Comelade - Pim Pam Pum Al Concepte.mp3

Pascal Comelade - The Blank Invasion Of Schizofonics Bikinis.mp3

QUIERO SER POETA

QUIERO SER POETA

Por Alicia Lázuli

Quiero ser poeta. Lo supe el jueves por la tarde. Los jueves dedicamos el taller de literatura a leer y comentar textos, pero el 14 de febrero Damián, el director del taller, tenía que ir a Teruel y nos aconsejó que asistiéramos a la Orgía de San Valentín. Creo que todos nos sobresaltamos un poco ante semejante propuesta, pero después nos explicó que se trataba de un recital de poesía pornográfica. Confieso que a mí la explicación me desconcertó todavía más, porque poesía y pornografía me parecían dos palabras antagónicas. Con mucha curiosidad me acerqué al forum de la Fnac.
    Me sentía un poco nerviosa porque la sala estaba abarrotada y no veía a nadie conocido, pero enseguida Octavio Gómez -un chico bastante mono, novio de una tal Jane Birkin- tomó la palabra y fue presentando a las personas que a continuación iban a leer. De nuevo me sorprendió comprobar que todas -a excepción de David Giménez- eran mujeres, porque si ya es extraño para mí asociar poesía y pornografía, más aún vincularla al sexo femenino.
    Charo de la Varga fue la primera en suspirar mientras Ángel Gracia, desde la cabina de sonido, llenaba la sala de "je t´aimes" y gemidos. Isabel Izquierdo devoró unos poemas cocinados con recetas del mundo. David Giménez -un chico muy simpático que había sido novio, según creí entender, de una amiga de la novia de Octavio Gómez- ofreció unos poemas eroticoagrícolas a la sal. Carmen Ruiz Fleta lanzó unas palabras bien lubricadas contra las sillas de 100 desconocidos. Clara Santafé se atrevió a pronunciar verbos de los que se conjugan entre las piernas y Ana Muñoz nos dejó a todos mudos con su declaración de perversión de mayores.
    Hace unos años yo quería ser actriz. Me apunté al grupo de teatro del barrio y tuve desde entonces la certeza -así lo afirmaban los componentes del grupo- de que los poetas eran pésimos recitadores. Para eso estábamos nosotros, los actores. Pues otra firme verdad que se fue a pique el jueves. Y, para colmo, todas las poetas eran guapísimas y tenían unas voces que atrapaban. Si leía Charo de la Varga, yo quería ser ella, si leía Clara Santafé, tenía claro que quería ser Clara, si leía Ana Muñoz, quería ser manzana.
    El martes tenemos taller y Damián nos preguntará cómo fue la orgía de San Valentín -al que, dicho sea de paso, yo siempre he confundido con Cupido-. Sólo se me ocurre decir que, después de la orgía, yo quiero ser poeta.

Frank Brunner es un reconocido dibujante de cómics, sobre todo para la factoría Marvel. Pero entre sus obras destaca una erótica versión de Alicia en el país de las maravillas.

Uhmmmm...

Serge Gainsbourg y Jane Birkin - Je T´Aime Moi Non Plus.mp3

Anita Lane - Home Is Where The Hatred Is.mp3

Jacques Brel - Ne Me Quitte Pas.mp3

UNA JORNADA MÁS

UNA JORNADA MÁS

Por Alicia Lázuli

Hoy no ha sido un buen día. Cuando estaba recogiendo mis cosas para salir de la cafetería, Salvador, el sobrino del jefe, se ha desmayado. Se ha golpeado la cabeza contra la banqueta y por un momento hemos pensado que se había quedado seco. Nos ha dado un susto de muerte. Por fortuna, en estas situaciones hay siempre alguien de mente despejada que se ocupa de decir que no pasa nada, que le desabrochen los pantalones, que le suban los pies, que traigan un poco de hielo para evitar la inflamación y, sobre todo, que pidan una ambulancia ¡YA! no tanto para atender al desvanecido como para trasladar el inesperado problema a un lugar donde no perturbe la buena marcha de la jornada.
    La ambulancia tardaba tanto en llegar que hemos decidido meterlo en un taxi y llevarlo directamente a urgencias. Cuando el taxista ha oído decir “a la Casa Grande” y ha visto la palidez del pobre Salvador, que a duras penas podía balbucear “¿qué ha pasado?, ¿adónde me lleváis?”, se ha apresurado a conducirnos al hospital dándole al claxon, no tanto para atender al desvanecido como para trasladar el inesperado problema a un lugar donde no perturbase la buena marcha de la jornada. Pero una vez abandonados en urgencias, la jornada ha empezado a marchar aún peor. El hospital está en obras y puedes confundir a un médico con un albañil. Más que una restauración, parece que el edificio haya sido demolido y que los enfermos sobrevivan entre los escombros. Se me ha ocurrido preguntar en la ventanilla de admisión si nos atenderían con rapidez y una arpía vestida de blanco, después de lanzar una mirada asesina, ha dicho: “Les atenderán cuando les atiendan”. A partir de ese momento todo ha sido una suma de despropósitos que casi acaban con mi paciencia y la de Luis, el amigo de Salvador que a punto ha estado de clavarle las uñas a un médico o enfermero o albañil, que nos ha ninguneado después de tres horas y media haciendo nervios. Afortunadamente todo ha quedado en un susto -la cosa es que habían estado fumando hierba de mejor calidad que la habitual que sumada al tinto peleón con que habían acompañado la croqueta le había producido una lipotimia- y en un chichón de considerable diámetro a pesar del hielo reclamado por el cliente eficaz.

 


Brown no duda en torturar a las jóvenes protagonistas de sus perversas historias.

    Cuando hemos salido de urgencias era tan tarde que ya no me daba tiempo de ir a casa porque hoy comienza un taller al que me he visto obligada a apuntarme y además me había comprometido a recoger las películas que Julia tenía que devolver después de dos días de fiesta de sexo en solitario. Mientras caminaba hacia su casa me he dado cuenta de que desde que pisé La caja de los hilos no he tenido un momento de sosiego. Tuve, para empezar, que escuchar las groserías de Neo y las impertinencias de Coleguita. En mala hora se me ocurrió decir que yo, como él, carecía de pretensiones literarias. “Pues esto no es la consulta del psiquiatra, guapa. Si lo que quieres es hacer terapia, ya puedes ir buscándote otro blog”... Y acabé inscribiéndome en un taller de literatura al que espero llegar a tiempo, porque hoy es mi primer día, es muy tarde y estoy agotada. Desde luego, a Julia la mato cuando la vea. He cogido un taxi para llevar las putas películas. “A Anselmo Clavé”. Hasta ahí, bien. “Pararemos un momento y después iremos hacia el Coso”. No tenía tiempo de coger otro taxi y era además absurdo pagar dos bajadas de bandera. “Aquí está bien” (no me he atrevido a decir: “En la puerta del sex-shop, por favor”). “Un segundo”. He entrado en el sex-shop como si alguien me persiguiese, he devuelto en nombre de mi amiga las películas y me disponía a salir cuando uno de los dependientes me ha mandado esperar hasta comprobar que estaban todas. Una vez hecha la comprobación le ha comunicado a su compañero con un tono de voz que hasta el taxista ha podido escuchar: “¡RECOGIDA LA DE ENREDO EN EL HOSPITAL Y LAS OTRAS DIEZ DE MÉDICOS!”. He estado a punto de vomitar. Con el día que he llevado, si alguien me dice que debo estimularme con una película de médicos, le parto la cara.”¡DILE A TU AMIGA QUE YA HEMOS RECIBIDO LOS VIBRADORES QUE ESPERABA!”. He salido de allí con una evidente sobredosis de adrenalina, como si acabase de atracar un banco. Para colmo, el taxista -que hasta ese momento no había abierto prácticamente la boca- ha comenzado a mostrarse excesivamente simpático y a hablar de lo bueno que tiene conducir un taxi porque se conoce gente interesante. He procurado abstraerme y no escuchar las sandeces que con seguridad no se hubiera atrevido a decir si el pasajero hubiese sido un hombre, entre otras cosas porque seguro que, en ese caso, no le hubiera extrañado esperar en la puerta de un sex-shop.
    Al fin, he conseguido llegar, aunque algo tarde, a mi primera sesión del taller de literatura.
    -Tú debes ser la nueva, ¿no? Siéntate donde quieras. ¿Cómo te llamas?
    -Lázuli. Alicia Lázuli.

Trevor Brown es un artista inglés afincado en Japón cuya obra se dedica a explorar todo tipo de parafilias. Siempre polémico, también tiene una versión de Alicia en el país de las maravillas.

Abre la puerta...

The Doors - Light My Fire.mp3

The Doors - People Are Strange.mp3

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¡EN QUÉ LÍO ME HE METIDO!

¡EN QUÉ LÍO ME HE METIDO!

Por Alicia Lázuli

Estoy aterrorizada. Me siento como si alguien me hubiera empujado al centro del escenario de un teatro lleno de espectadores sin haber siquiera leído el guión. Pero ¿en qué lío me he metido? Con lo tranquila que yo estaba acudiendo a mis terapias los martes y los jueves tuve que tropezarme con el puto taxista aquel: “No pierdas el tiempo llorando en los asientos de los taxis y de los psicoanalistas. La vida es una caja llena de hilos”. LA VIDA ES UNA CAJA LLENA DE HILOS. Sonó tan rotundo y me pilló tan desprevenida... Fue como la mañana en que entró en la cafetería aquel hombre alto, demasiado bien peinado, con un abrigo impecable de color ocre y, sin parpadear, dijo mirándome a los ojos: DEME DINERO. Yo abrí la registradora y le di un billete de diez euros. El hombre bien peinado metió el billete en su bolsillo y se marchó. Jacinto, el primer cliente del día, que en aquel momento tomaba un café, no dijo ni media palabra. Terminó su café, dejó, como siempre, un euro en la barra y salió después de desear, también como siempre, buenos días a los seres que habitan la nada, porque nunca se dirige a mí, siempre lanza al aire sus “buenos días” mientras camina hacia la puerta. Tardé unos minutos en reaccionar, que no en comprender, porque comprender todavía no he comprendido. Saqué de mi bolso diez euros y los puse en la registradora ¿Qué podía hacer? ¿Cómo iba a explicarle a Luis, mi jefe, lo que había ocurrido? ¿Qué podía decirle? ¿Que me habían atracado? Me pediría detalles y no podía explicar que había sido atracada por el procedimiento de la determinación sin titubeos... seguramente pensaría que era gilipollas y no titubearía al despedirme a continuación. En fin, que aquí estoy, como aquella mañana junto a la registradora del bar después de desaparecer el hombre bien peinado del abrigo ocre, en el escenario de La caja de los hilos, sin comprender cómo he podido hacer caso a un taxista pirado que, para más inri, lleva una pistola en la guantera.

Aya Kato nos presenta en este post su sugerente versión de "Alicia en el país de las maravillas", de Lewis Carroll.

Hoy el cuerpo nos pide escuchar a los Beatles...

The Beatles – I Will.mp3

The Beatles – Sexy Sadie.mp3

The Beatles – Long, Long, Long.mp3

The Beatles – Cry, Baby, Cry.mp3