La caja de los hilos |
![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Los mundos de Alicia. Por Alicia Lázuli El Sastre me ha dicho que mis crónicas son un disparate, que la gente quiere actualidad, que a nadie le interesa lo que ocurrió hace ya dos semanas y en Jaca. Pero yo soy lenta. Y además, con suerte, tendrá que pasar un año hasta que algo parecido vuelva a suceder, así que aquí estoy, de vuelta con el cuaderno, demasiado pronto. Me enteré porque Damián envió un correo recomendando un curso que ofrecía la Universidad de Zaragoza y me pareció buena idea poner fin al verano con un ejercicio literario. Aunque salí de la Residencia Universitaria con tiempo más que suficiente, llegué al Palacio de Congresos –por esa extraña relación que a menudo mantengo con el espacio- cuando ya la directora del Curso, Clara Marta (una loca de los cuadernos que da clases en la Escuela Superior de diseño en Zaragoza) había comenzado la presentación. Me violentó mucho comprobar que todo el mundo se dedicaba a hacer dibujitos mientras ella hablaba y pensé que por muy aburridas que fueran sus palabras no estaba justificada esa generalizada falta de respeto. Cuando Eduardo Salavisa comenzó su conferencia en portugués –apoyado por Marguerida, una mujer fantástica que intervenía cuando había alguna dificultad con el idioma- yo ya intuía que algo no estaba claro. Cuando Antonia Santolaya acabó su discurso ya estaba cautivada y era evidente que una vez más me había equivocado, que aquellas no eran unas jornadas literarias y que estaba rodeada de más de sesenta chalados que no habían ido a Jaca para escribir relatos, sino para dibujar la realidad en sus cuadernos de viaje. Los talleres programados para la tarde no iban, por tanto, a consistir en escribir historias a base de figuras retóricas sino en pasear por la ciudad capitaneados por dos de los conferenciantes, dibujando esquinas, edificios, personas o avenidas en la libreta numerada que Choni, una artista de la encuadernación, había construido para cada uno de los participantes. Yo estaba aterrorizada porque lo más aproximado a un dibujo que había hecho en mi vida eran los garabatos en la arena con mi hermano Fede cuando íbamos de vacaciones a Torredembarra. Tuve que echar mano del truco de la cerveza para quitarme de encima la vergüenza. A la tercera caña dibujaba con toda naturalidad al camarero que, al sentirse observado, comenzó a medir sus movimientos como si yo tuviese realmente el poder de inmortalizarlo en el papel y quisiera mostrar su mejor pose. Fue muy emocionante. Los dos días siguientes actuaron el resto de los artistas invitados: Simonetta Capecchi, Lapin, Enrique Flores y Gabriel Campanario. Impresionantes todos. Me fascinaron los cuadernos que Severino Pallaruelo confecciona con los bolsos destrozados de su esposa. Celebré el error que me había llevado a estas jornadas, aunque me sintiera como el patito feo porque no sólo los conferenciantes eran buenos, también los matriculados en el curso dibujaban de muerte. Y si las conferencias y talleres resultaron apasionantes, las noches fueron el broche mágico. Nos reuníamos acabada la cena –que parecía una concentración de psicópatas del lápiz y de la acuarela- en la terraza interior de un bar que hizo de sede tanto como el Palacio de Congresos. Recuerdo a una chavalita rubia con cara de no haber roto un plato en su vida que nos tumbó a todos ya la primera noche. No hay que fiarse nunca de las caritas de ángel. Al trío de murcianos, a Agnes y J., a Beatriz, a Helena la preñada y a la otra loca que se colgaba los cuadernos de la oreja. Recuerdo a Javier de Almería, al de Logroño -que el primer día ya se había ventilado la libreta-, a Edurne la arquitecta, a Encarnación. Recuerdo a Carolina y a su novio, a Toño el largo (y digo largo no sólo por su ingenio, que le quedaban cortas de manga las camisas), al de Alcañiz, a Jonathan, a su joven amigo, a Lapinette… Recuerdo a tanta gente que no es posible dedicarles a todos una frase, porque me pasaría con mucho de los tres mil caracteres que acepta como máximo el Sastre. Después de esta experiencia inolvidable, tengo que escribir a mi tía Neus porque he decidido matricularme en la academia Cañada y voy a unirme al colectivo Urban Sketchers del que nos habló Campanario. En las próximas jornadas el patito feo se habrá convertido en el cisne de la acuarela, ya veréis… Los apuntes del portugués Eduardo Salavisa, realizados durante el curso celebrado en Jaca, nos devuelven la naturalidad agreste y sin trucos de la ilustración auténtica. A otra cosa... The New Pornographers - The Bleeding Heart Show.mp3 The New Pornographers - Streets Of Fire.mp3 The New Pornographers - Twin Cinema.mp3 Por Alicia Lázuli Hemos tardado un poco, pero por fin han llegado las soluciones a nuestro cruZigRama publicado el pasado 31 de mayo y recogido en la exposición Zaragoza Rebelde. Espero que hayáis acertado... Hasta la próxima... Por Alicia Lázuli Querida tía Neus: Como veo que no va a ser posible que vengas antes del 7 de junio y la exposición de Zaragoza Rebelde ya se acaba, te envío el crucigrama del que te hablé. Seguro que tú lo resuelves sin problema. Un beso. Alicia Horizontales, verticales... Querida tía Neus: El cierzo ha hecho hoy de las suyas y ya sabes lo temerosa que soy del frío. He pasado la tarde encerrada en casa mirando el río desde la ventana y jugando a inventar historias. Bueno, intentándolo, porque cada vez que miraba las torres del Pilar veía sobre la ribera una enorme hamburguesa a punto de ser acribillada por un extraño pelotón de fusilamiento. Y es que ayer visité el Cuarto Espacio. No, no es una metáfora de mi estado de ánimo. El Cuarto Espacio Cultural es una sala que la Diputación Provincial dedica al “arte emergente”. Lo que no sabría decirte es cuáles son los Tres Espacios que dan lugar al Cuarto. La cosa es que una parte de la exposición de Zaragoza Rebelde está alojada allí y, aprovechando que tenía que ir al Mercado Central, me acerqué a la Plaza de España. No imaginas mi desconcierto al llegar al Cuarto Espacio y comprobar que en su lugar habían instalado un concesionario de automóviles. Bueno, eso creí –ya sabes, tía Neus, lo lenta que es a veces mi cabeza- al leer en el cristal “COMPRAD COCHES”. Pero entendí que se trataba de una consigna irónica al ver en otro de los cristales y pintado con grandes letras blancas el lema “VIVA EL CAPITALISMO”. Advertida por estas leyendas, bajé las escaleras suponiendo el tono sarcástico de la exposición para tropezarme directamente con la Virgen del Pilar y la propuesta de Paco García Barcos de abrir una suscripción popular para confeccionar un manto donde aparezca bordado cada año el número de personas mayores de 65 años que, según los datos del Instituto Aragonés de Estadística, hayan vivido por debajo del umbral de la pobreza (la cifra que acompañaba a 2007 era –qué espanto- de 92.017) hasta que desaparezca la pobreza o no quepan más números bordados en el manto. Cerca de la Virgen del Pilar aparecían las fotos de Pipa Álvarez que muestran el trabajo realizado con García Barcos en el que, junto a los escaparates de las tiendas de armas, que exhiben sus productos como si se tratase de una tienda de golosinas, se encuentran los sex-shop, exentos de escaparate, que ocultan su interior como si en él se almacenaran artículos altamente peligrosos. Pensaba en las gomas de sabores variados que te preservan de numerosos y embarazosos peligros, cuando leí en la pared junto a otros carteles y pensamientos feministas: “Si los hombres parieran, el aborto sería un sacramento”. No había tenido tiempo de asimilar tan drástica aseveración cuando vi el cartel promocional para la reconversión de la Plaza de Europa. Casi me muero, tía Neus, con el vídeo que Rebeca Bazán y Eva Hidalgo, que son miembros -¿o miembras?- del Colectivo Treta, habían preparado para promover el Proyecto que propone la “flexibilización” del obelisco. Ya me veía yo resbalando por un gigantesco tobogán… aunque no estoy segura de que el Ayuntamiento se atreva a asumir un cambio tan osado. Quienes sí se atrevieron a asumir cambios fueron Miguel Ángel Gil y Josema Oliden que habían subvertido los símbolos de nueve banderas, transformando el escudo de la bandera monárquica en un gran insecto, la cruz gamada en soporte de crucifixión o el círculo de estrellas de la Unión Europea en corona de espinas. Y espinosas también eran las alfombrillas de bienvenida con las que Ángel Lalinde recibía –en una metáfora ácida de la hipocresía oficial- a los emigrantes. Mientras examinaba las alfombrillas llenas de clavos, no dejaba de escuchar la risa estrepitosa de unas chicas que miraban la instalación de Diego Sáinz. “Vaya tías más escandalosas”, pensé. Pero al acercarme, no tuve más remedio que unirme al coro de carcajadas porque junto a una lona de camión rotulada con frases como “FUERZAS ARMADAS DE AMOR” o “CETME-OS AMA” y una colección de camisetas del ejército “desmilitarizadas”, aparecía la proyección de una especie de terrorista baturro cantando lo que parecía una original modalidad de jota insumisa. En la planta calle y como colofón a mi paseo por el Cuarto Espacio, me esperaba, junto al singular pelotón de fusilamiento de hamburguesas gigantes, fluvis y artefactos de plástico que constituían una superrealista versión del 3 de mayo, el Colectivo de Cabezudos Rebeldes que Javier Joven había representado encabezando –nunca mejor dicho- multitudinarias manifestaciones callejeras. Salí del Cuarto Espacio como si acabase de participar en una revuelta liderada por el Tuerto, el Boticario o la Forana. Durante un buen rato no fui capaz de ordenar mis ideas. Cuando mi excitación se fue aplacando, no pude evitar pensar que si el gobierno dejara de invertir dinero en armamento y la Iglesia en vergonzosas y fariseas campañas, quizás no habría que bordar el manto de la Virgen del Pilar. Y si no llega a ser porque soy atea, me hubiera puesto a rezar, tía Neus. Un beso. Alicia. Los cabezudos que ilustran este artículo son obra de Javi Joven y están expuestos en el Cuarto Espacio, en la plaza de España, dentro de la muestra organizada por Zaragoza Rebelde. Negu Gorriak - Hiltzeko Era Ugari.mp3 Albert Plá - El Lado Más Bestia De La Vida (Walk On The Wild Side).mp3 Mariángeles Cuartero es la autora de este "Collage sobre imagen de Iván Zulueta". Por Alicia Lázuli Queridísima tía: No te imaginas lo impaciente que estaba por contarte mi última visita al Centro de Historia. ¿Recuerdas que te dije que me echaron antes de poder terminar de ver la exposición? Pues yo que pensaba que ya no me podía sorprender no sé ni por dónde empezar a hilvanar los sobresaltos. Caminé de nuevo sobre el pasado de la ciudad, recorrí con calma su historia cercana, volví a pasear entre camisetas, papeles y palabras hasta aparecer en la sala que todavía no había visitado. Me quedé sin aliento al tropezar con la proyección de Rogelio López Cuenca que muestra Los Fusilamientos del 3 de mayo, el dramático cuadro de Goya, y lo identifica con una imagen de Irak aún más perturbadora por actual. Para serenarme, estuve un buen rato inmóvil mirando el columpio que Javier Burguete había atrapado en una pequeña pantalla. Después de mirar las fotos que Jesús Llaría había disparado durante los rodajes, me senté a escuchar los testimonios que Luis Marco recoge en su proyecto Memoria compartida; pensé que había un fallo de sincronía de imágenes, hasta que me di cuenta de que las personas que aparecían como narradoras hacían suyas las experiencias de otras al margen del sexo, el origen o la edad. Me pareció precioso, tía Neus y cogí, para enviártela, una octavilla que invita a participar en el proyecto -que no se acaba en esta exposición, que sólo empieza- porque pensé que tú tenías muchas cosas que contar… Y para recoger en una sola imagen toda esa reflexión sobre el significado de memoria, ahí estaba la obra de Esther de la Varga, como una lámpara encendida en la sala para iluminar mis pensamientos… ¡Ah! Te enviaré también el crucigrama –perdón, el cruZigRama- que aparecía colgado en la pared. Seguro que tú lo descifras enseguida. La primera horizontal, de cuatro letras, dice “Franco la tenía muy dura”… A mí, tía Neus -¡qué tonta!- me costó bastante resolverlo, aunque me pareció muy divertido. Y junto al pasatiempo, una barra de bar, dos banquetas, varias sopas cocinadas con resina y un reproductor de sonido evocaban desaparecidos lugares de encuentro. Tuve que utilizar –para no desmayarme- una de las banquetas cuando, a la vez que sonaban los Love, descubría escrita con carmín en el espejo la frase “Free Arthur Lee”. ¿Te acuerdas, tía Neus, del día en que estuvimos en un bar –mucho más tarde supe que se trataba de “La caja de los hilos”- y tuviste que explicarme el significado de aquel cartel pegado en el espejo, porque yo no sé inglés y no sabía entonces que Arthur Lee era el cantante de los Love, ni que estaba en la cárcel, ni que era uno de esos genios de la música a menudo olvidados…? Pensé que Mariángeles Cuartero había recreado este espacio sólo para que yo me emborrachara con una cerveza imaginaria mientras sonaban músicas tan dispares y próximas como Pete Dello, Dutronc, Jane Birkin, Paco Ibáñez, Syd Barrett, Pepa Flores, Tomorrow o Renato Carossone… porque si algo puede azotar la memoria es la música ¿no te parece, tía Neus? El álbum de Helena Santolaya es una de las obras expuestas en el Centro de Historia, dentro de la muestra organizada por Zaragoza Rebelde. El incombustible Primo Romero es el autor de la imagen. Mientras sonaba Nino Rota intenté descubrir los ingredientes de una especie de compota de objetos en desuso que Paco Rallo había preparado en unos frascos de cristal y -tú ya me conoces- me quedé hipnotizada por el tiempo mirando las saetas de un reloj. Una animada versión de “Bella Ciao” me empujó hasta la pantalla de José Luis Allué donde, en ese momento, aparecía –también en una irónica versión- La publicidad guiando al pueblo y usurpando el lugar de la libertad. Cuando ya pensaba dar por terminado mi recorrido por la sala, descubrí –gracias a un niño más atrevido que yo que apareció de pronto entre las páginas como si se tratara de un cromo despegado- que el álbum gigante que yo había creído una escultura, se podía tocar. En la primera página sólo había una foto de un grupo de personas brindando con champán. Me costó unos segundos darme cuenta de que no se trataba de una boda cuando vi que la celebración llevaba fecha del 20 de noviembre de 1975. ¡Ay! Tía Neus, que todavía se me pone un nudo en la garganta… porque todas las páginas contaban una historia y, no te lo creerás, pero sonaba una canción del Niño Gusano cuando, al pasar la página, apareció una carta que Sergio Algora dirigía a Helena Santolaya. Qué extraña es la memoria, tía Neus. Mis amigas se ríen porque cuento las cosas en primera persona. -Pero si aún no habías nacido… -Pues yo me acuerdo… -Que es imposible… -Bueno, pues me lo contaría mi tía Neus. -Pero si tu tía Neus estaba ya en París. -Pues lo habré visto en la exposición de Zaragoza Rebelde… -Anda, que estás más loca que tu tía… Cuánto te echo de menos. Porque a ti no tengo que explicarte que la historia que otros han vivido y que yo he descubierto en esta exposición es ahora ya mi historia. Y que no importa que yo estuviera o no allí. Que, aunque no viaje en la patera que se hunde en el océano, mi vida, nuestras vidas, perecen en cada naufragio. Y que no es necesario que alguien atraviese mi cabeza en Irak para morir con cada bala... Ven pronto, tía Neus. Te quiero. Alicia Escuchad Love - Maybe The People Would Be The Times Or Between Clark And Hilldale.mp3 Donovan - Sunshine Superman.mp3 El niño gusano - El Hombre Bombilla.mp3 Por Alicia Lázuli Querida tía Neus: Por encargo del Sastre me voy a ocupar de seguir la pista de “Zaragoza Rebelde”, el proyecto del que ya te hablé que intenta rastrear la huella de los movimientos sociales en la ciudad desde 1975. El jueves se inauguró en el Centro de Historia (ya sabes, el de la Plaza de San Agustín, ese al que fuimos el año pasado cuando estuviste en Zaragoza para ver aquellas fotos de la Brigada Lincoln y que te pareció demasiado limpito) una exposición que seguro que te encantaría. Bueno, aún es posible que puedas verla si vienes antes del 7 de junio. Fue muy emocionante, tía Neus. Cuando subí las escaleras lo primero que vi fue una pintada que decía ¡TRABAJO SÍ, POLICÍA NO!, una pared llenita de carteles y tanta, tanta gente que por un momento olvidé que estaba en un repulidísimo pasillo y creí que se trataba de una concentración callejera. Por si fuera poco, nada más entrar en la sala apareció la policía, porra en mano y culo en caballo, a desalojarnos. No te asustes, tía Neus, que era una proyección de Clemente Calvo con imágenes de la Huelga general de 1994, pero yo –ya me conoces- me vi de pronto en una manifestación contra el Plan Bolonia. Cuando me recuperé del susto, me tropecé con un plano del metro y eso me desorientó porque, claro, despistada sí, pero tanto como para no saber que debajo del suelo de esta romana ciudad sólo hay restos arqueológicos y tuberías… bueno, pues resultó ser un recorrido urbano por diferentes lugares vinculados a las luchas sociales y a la memoria reciente que Gamboa había esquematizado y pintado en la pared, con ayuda de la mano precisa de Sonia Abraín y los pictogramas del Estudio Camaleón. Después de atravesar un laberinto de puertas recuperadas del abandono por Juanan del Campo y jugar al descansillo, me tropecé con la realidad terrible del VIH que Virginia Espá mostraba en un audiovisual. La verdad, tía Neus, es que apenas pude ver un par de imágenes porque, ya me conoces, se me hace un nudo en el estómago y luego me cuesta mucho deshacerlo. Pero tengo que volver con más calma. Hay tantas cosas que mirar y tantas reflexiones en las que detenerse… Después de ver la otra cara de la Expo, un montón de revistas, octavillas, carteles, documentos que hablaban de feminismo, de insumisión, de solidaridad, de teatro, de censura, de cultura, de libertad… después de ver el proyecto que tanto me gusta de José Luis Cano para injertar especies de otros lugares del planeta en árboles del parque de Oliver -¿no te parece, tía Neus, un precioso poema social?- y ver el arco iris en una esquina de la sala, me encontré con las imágenes impresionantes de Antonio Ceruelo que abren las puertas de la memoria a la desaparecida cárcel de Torrero. No tengo palabras, tía Neus, no tengo palabras… Cuando me había detenido a mirar la colección de pegatinas de Chorche Paniello (a mí siempre me han parecido muy raras las personas que coleccionan cosas, pero sin ellas se habrían perdido sin duda documentos importantísimos de nuestra historia) y estaba curioseando la máquina con la que Rubén Enciso preparaba “chapas a la carta”, un guarda de seguridad se acercó para recordarnos que la exposición se cerraba en cinco minutos. Me apresuré para poder ver el resto de las cosas, pero no me dio tiempo más que a asomar la cabeza en la sala donde se proyectaba un documental que han realizado Javier Estella, Rebeca López, Emilio Perdices y Charo de la Varga, y a poner los pies en el espacio que recoge las obras de un montón de artistas de los que tendré que hablarte otro día, cuando vuelva a visitar la exposición, porque lo que no había conseguido la policía en el 94 con porras y caballos lo consiguieron los funcionarios del Centro de Historia con sólo unos disparos de luz: desalojarnos en menos que canta un gallo. Bajé al bar y del ágape que se ofrecía ya no quedaba ni una triste aceituna, así que me acerqué a La Vía Láctea y me puse morada de tortilla de patata, chorizo, longaniza y otras formas de colesterol a la salud del Colectivo Zaragoza Rebelde. Cuando regresaba a casa, me tropecé con una pared llena de carteles reivindicativos y pensé que si el muro del Centro de Historia se trasladase a la calle, apenas se apreciarían los anacronismos y eso me sobresaltó aún más que cualquiera de las imágenes de la exposición porque significaba que había todavía muchas cosas que transformar y me acordé mucho de ti y no te imaginas cómo hubiera deseado poder hablar contigo en ese momento. Te escribiré cuando acabe mi visita por la Zaragoza Rebelde. Te echo de menos. Muchos besos. Alicia. El fotógrafo Antonio Ceruelo es el autor de una emocionante serie fotográfica sobre la cárcel de Torrero, incluida en la exposición de Zaragoza Rebelde del Centro de Historia. En el laberinto... The New York Dolls - Personality Crisis.mp3 The Clash - The Guns Of Brixton.mp3 Querida tía Neus: He vuelto a Zaragoza. Klaus regresó a Alemania y la isla cambió de color y de aroma. No podía caminar entre las sabinas sin llorar, ya me conoces. Pero he decidido que esta vez no voy a dejarme vencer por la tristeza, aunque no sé si ha sido buena idea colocar la tela de seda azul sobre la cama, encender el incienso y colgar en la pared la acuarela de Klaus. Ay, tía Neus, no sé, ya me conoces, me cuesta desprenderme de las cosas. Pero, eso sí, en esta ocasión nada de psicólogos. Hace dos días, apenas instalada de nuevo, me encontré con el Sastre y me dijo que si no quería abandonar definitivamente el blog, ya podía ponerme las pilas. No me siento con ánimo de escribir, pero no me gustaría dejar La caja de los hilos, de modo que se me ha ocurrido que, si a tí no te importa, publicaré las cartas -todas no, claro, sólo las que se pueda- que hemos ido enviándonos desde el verano. Por cierto, tía Neus, el viernes me acordé de ti tanto... Ya te hablé de un proyecto, ZARAGOZA REBELDE, con el que colaboran un par de amigos míos. Participa mucha gente preparando un libro, una exposición y una página web para recuperar la otra memoria, la que no aparece en los manuales, esa de la que tú me hablas tan a menudo. Pues el viernes organizaron un encuentro poético en La Vía Láctea (no creas que se me va la pinza, que es el nombre de un bar) y no te hubieras podido creer la cantidad de gente que había. “POESÍA REBELDE Y TABERNARIA”, ay, si estuviera aquí mi tía Neus, les decía yo a todos. Comenzó leyendo unos poemas un escritor chileno que seguro que tú conocerás, Rolando Mix. No sabría decirte si temblaba más el papel que llevaba en las manos o cada uno de los que lo escuchábamos. Habló de ideas, de cárcel y de exilio. También habló de muros y esperanza, de economía, de vida cotidiana... ¡Se me olvidaba!, fue Luis Felipe Alegre, ese que tú conoces, el director de orquesta. No sé cómo lo hizo, pero consiguió que pasaran por el escenario un montón de personas sin que diese la sensación de historia interminable. Cómo me acordé de ti, tía Neus. Si estuviera aquí mi tía Neus, les decía yo cuando salió una tal Santolaya a leer unos poemas de Elena Pallarés... “Tan niña y con el nombre hecho pedazos”, casi me muero, tía, casi me muero... También un chico que se llama Nacho Escartín, un poco raro, que le gusta jugar a Robin Hood, leyó poemas de los que el Frente Fanzinista de Liberación Literaria escribía en servilletas en los años 80 ¿o era en los 90? Y Los títeres de la tía Elena (no de tu hermana, que es el nombre artístico de la compañía de Helena Millán), ¡Ah! y ese grupo que no es grupo, que son individuos que unas veces se combinan de un modo y otras de otro, que no sé quién es quién, que a veces cantan y a veces dicen... Daniel Rabanaque-Don Nadie-Zombra. Bueno, y Charo de la Varga, que leyó con unos cuadros de un pintor que se llama Burguete de fondo, y Mc Mariposa, una chica que empieza recitando y acaba cantando. También Amaury, un cubano que a veces colabora en el blog, ¡Ah! Y un chaval simpatiquísimo, Julio Donoso, que aunque salió a escena muy tarde, consiguió tenernos a todos hipnotizados. Y Pato y Hernán. Y Poética Sostenible. Y uno que llevaba títeres y que lo presentaron como Inocencio Jiménez, aunque yo creo que era una broma, que no se llama así. Y un montón que no me acuerdo. Y Gamboa, que fue el último, y leyó unos poemas de inmigración, de insumisión y de emoción. De verdad, tía Neus, cómo me hubiera gustado que estuvieses en La Vía Láctea (aunque seguro que en París también respiras poesía). Tengo ganas de verte. No sé si es cierto o si mi memoria juega a inventar retratos, pero recuerdo cuando, siendo yo niña, te acercabas y me decías al oído: "La poesía es un arma cargada de futuro". Después de escuchar a Rolando Mix pensé que, con frecuencia, la poesía es un arma cargada de pasado. Cuando me fui de la Vía Láctea no me cabía duda de que la poesía era un arma cargada de presente. Te quiero, tía Neus. Alicia. Ariadna Vicente, también conocida como Little Miss Freak, es una joven creadora de Tarragona fascinada por el mito de Alicia. Más... Por Alicia Lázuli Quien piense que la Expo es el acontecimiento más importante de la ciudad no se ha enterado de que Esther Ferrer ha visitado Zaragoza. Y si alguien duda de mis palabras, no tiene más que acercarse al Paseo de la Constitución y dirigir al suelo su mirada. Todavía podrá ver la huella sobre la que aparece escrito con rotulador rojo: “Se hace camino al andar”. Giorgio Baroni es un ilustrador italiano que recrea un mundo lleno de sugerencias y con un suave toque nostálgico. Antes de pulsar PLAY, guardar cinco minutos de silencio.... Por Alicia Lázuli Por fin he averiguado que el 23 de abril no es el día del libro porque San Jorge clavase su lanza y diese muerte a un dragón comenovelas. No. El 23 de abril es el día ¡INTERNACIONAL! del libro porque ese es el día que eligieron para morir Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Así es -más o menos- el asunto. Y digo más o menos porque luego llega la letra pequeña y donde dice 23 de abril el calendario juliano, dice 3 de mayo el calendario gregoriano. Lo importante es que por fin ya tengo claro que el 23 de abril es el día del libro en todo el mundo, pero es el día de Aragón sólo en Aragón y que eso tiene más que ver con San Jorge y un rey que tenía una hija que con los libros, aunque sin ellos quizás no lo sabríamos. Geyzerrr es una jovencísima artista rusa fascinada por la obra de Lewis Carrol, a la que imprime un inquietante tono gótico. ¿Dónde está el conejo blanco? Jefferson Airplane - White Rabbit.mp3 Por Alicia Lázuli Damián nos ha pedido que, como ejercicio para exponer en el taller de literatura, contemos una historia relacionada con el mar. Tengo los pies fríos y con los pies fríos no puedo escribir. No se me ocurre nada. Miro desde la ventana el río y, poco a poco, casi sin darme cuenta, me transporta con él. Desemboco en el Mediterráneo. Embarco en un ferry que me lleva a Palermo. Necesito alejarme del escenario del pesar. SE BUSCA pez desaparecido después de dejar el mar. La versión de Alicia que acompaña a este post es obra del ilustrador Peter Weevers. Bellissima... Renato Carosone - Mambo Italiano.mp3 Adriano Celentano – Che Non Ti Ho Detto Mai.mp3 Por Alicia Lázuli Quiero ser música. No, no la música en general. No toda la música. Lo que quiero decir es que quiero tocar la guitarra en un grupo. Lo supe ayer por la noche. El miércoles era la Cincomarzada. Lo que tiene de bueno esa fiesta es que no necesitas -como pasa con el día de San Jorge- acordarte de la fecha, que su propio nombre te lo indica. Vaya, que si los carlistas hubieran venido el diez de mayo, ahora celebraríamos la diezmayada y a lo mejor la fiesta iba de hacerse la muerta mientras los demás preparaban las longanizas en la barbacoa. El dibujante Barnaby Ward nos ofrece una versión de Alicia en el país de las maravillas tan sensual como delirante. Alicia, aquí tienes a Sidonie, con Fascinado, y Facto Delafé, con La Fuerza... Por Alicia Lázuli Quiero ser fotógrafa. Lo supe el martes por la tarde. Algunos martes dedicamos el taller de literatura a escribir o leer nuestros propios textos, pero el 19 de febrero Damián, el director del taller, tenía que ir a Leciñena y nos aconsejó que nos diésemos una vueltecita por la Escuela de Arte y leyésemos las críticas de Sergio Algora a una serie de libros inexistentes para los que Mariángeles Cuartero había ideado las portadas. ¡Menudo disparate! -pensé yo- pero como no tenía mejor plan, me acerqué a la Plaza de los Sitios dispuesta a dedicar un rato a la lectura. Como de costumbre, no me había enterado de nada. No se trataba de unas jornadas de lectura, sino de una exposición fotográfica. Además la biblioteca sólo funcionaba para los alumnos de la Escuela, aunque un hombre muy amable -Juan Marín, creo- me dejó curiosearla. Me entraron ganas de hacerme bibliotecaria, pero el olor de los libros desata mi deseo de viajar y eso no es compatible con un trabajo estable. A través del espejo, la fotógrafa y artista polífacética Mariángeles Cuartero nos descubre una Alicia que bien podría ser la musa de La caja de los hilos. Pascal Comelade - Pim Pam Pum Al Concepte.mp3 Pascal Comelade - The Blank Invasion Of Schizofonics Bikinis.mp3 Por Alicia Lázuli Quiero ser poeta. Lo supe el jueves por la tarde. Los jueves dedicamos el taller de literatura a leer y comentar textos, pero el 14 de febrero Damián, el director del taller, tenía que ir a Teruel y nos aconsejó que asistiéramos a la Orgía de San Valentín. Creo que todos nos sobresaltamos un poco ante semejante propuesta, pero después nos explicó que se trataba de un recital de poesía pornográfica. Confieso que a mí la explicación me desconcertó todavía más, porque poesía y pornografía me parecían dos palabras antagónicas. Con mucha curiosidad me acerqué al forum de la Fnac. Frank Brunner es un reconocido dibujante de cómics, sobre todo para la factoría Marvel. Pero entre sus obras destaca una erótica versión de Alicia en el país de las maravillas. Uhmmmm... Serge Gainsbourg y Jane Birkin - Je T´Aime Moi Non Plus.mp3 Anita Lane - Home Is Where The Hatred Is.mp3 Por Alicia Lázuli Hoy no ha sido un buen día. Cuando estaba recogiendo mis cosas para salir de la cafetería, Salvador, el sobrino del jefe, se ha desmayado. Se ha golpeado la cabeza contra la banqueta y por un momento hemos pensado que se había quedado seco. Nos ha dado un susto de muerte. Por fortuna, en estas situaciones hay siempre alguien de mente despejada que se ocupa de decir que no pasa nada, que le desabrochen los pantalones, que le suban los pies, que traigan un poco de hielo para evitar la inflamación y, sobre todo, que pidan una ambulancia ¡YA! no tanto para atender al desvanecido como para trasladar el inesperado problema a un lugar donde no perturbe la buena marcha de la jornada. Brown no duda en torturar a las jóvenes protagonistas de sus perversas historias. Cuando hemos salido de urgencias era tan tarde que ya no me daba tiempo de ir a casa porque hoy comienza un taller al que me he visto obligada a apuntarme y además me había comprometido a recoger las películas que Julia tenía que devolver después de dos días de fiesta de sexo en solitario. Mientras caminaba hacia su casa me he dado cuenta de que desde que pisé La caja de los hilos no he tenido un momento de sosiego. Tuve, para empezar, que escuchar las groserías de Neo y las impertinencias de Coleguita. En mala hora se me ocurrió decir que yo, como él, carecía de pretensiones literarias. “Pues esto no es la consulta del psiquiatra, guapa. Si lo que quieres es hacer terapia, ya puedes ir buscándote otro blog”... Y acabé inscribiéndome en un taller de literatura al que espero llegar a tiempo, porque hoy es mi primer día, es muy tarde y estoy agotada. Desde luego, a Julia la mato cuando la vea. He cogido un taxi para llevar las putas películas. “A Anselmo Clavé”. Hasta ahí, bien. “Pararemos un momento y después iremos hacia el Coso”. No tenía tiempo de coger otro taxi y era además absurdo pagar dos bajadas de bandera. “Aquí está bien” (no me he atrevido a decir: “En la puerta del sex-shop, por favor”). “Un segundo”. He entrado en el sex-shop como si alguien me persiguiese, he devuelto en nombre de mi amiga las películas y me disponía a salir cuando uno de los dependientes me ha mandado esperar hasta comprobar que estaban todas. Una vez hecha la comprobación le ha comunicado a su compañero con un tono de voz que hasta el taxista ha podido escuchar: “¡RECOGIDA LA DE ENREDO EN EL HOSPITAL Y LAS OTRAS DIEZ DE MÉDICOS!”. He estado a punto de vomitar. Con el día que he llevado, si alguien me dice que debo estimularme con una película de médicos, le parto la cara.”¡DILE A TU AMIGA QUE YA HEMOS RECIBIDO LOS VIBRADORES QUE ESPERABA!”. He salido de allí con una evidente sobredosis de adrenalina, como si acabase de atracar un banco. Para colmo, el taxista -que hasta ese momento no había abierto prácticamente la boca- ha comenzado a mostrarse excesivamente simpático y a hablar de lo bueno que tiene conducir un taxi porque se conoce gente interesante. He procurado abstraerme y no escuchar las sandeces que con seguridad no se hubiera atrevido a decir si el pasajero hubiese sido un hombre, entre otras cosas porque seguro que, en ese caso, no le hubiera extrañado esperar en la puerta de un sex-shop. Trevor Brown es un artista inglés afincado en Japón cuya obra se dedica a explorar todo tipo de parafilias. Siempre polémico, también tiene una versión de Alicia en el país de las maravillas. Abre la puerta... Por Alicia Lázuli Estoy aterrorizada. Me siento como si alguien me hubiera empujado al centro del escenario de un teatro lleno de espectadores sin haber siquiera leído el guión. Pero ¿en qué lío me he metido? Con lo tranquila que yo estaba acudiendo a mis terapias los martes y los jueves tuve que tropezarme con el puto taxista aquel: “No pierdas el tiempo llorando en los asientos de los taxis y de los psicoanalistas. La vida es una caja llena de hilos”. LA VIDA ES UNA CAJA LLENA DE HILOS. Sonó tan rotundo y me pilló tan desprevenida... Fue como la mañana en que entró en la cafetería aquel hombre alto, demasiado bien peinado, con un abrigo impecable de color ocre y, sin parpadear, dijo mirándome a los ojos: DEME DINERO. Yo abrí la registradora y le di un billete de diez euros. El hombre bien peinado metió el billete en su bolsillo y se marchó. Jacinto, el primer cliente del día, que en aquel momento tomaba un café, no dijo ni media palabra. Terminó su café, dejó, como siempre, un euro en la barra y salió después de desear, también como siempre, buenos días a los seres que habitan la nada, porque nunca se dirige a mí, siempre lanza al aire sus “buenos días” mientras camina hacia la puerta. Tardé unos minutos en reaccionar, que no en comprender, porque comprender todavía no he comprendido. Saqué de mi bolso diez euros y los puse en la registradora ¿Qué podía hacer? ¿Cómo iba a explicarle a Luis, mi jefe, lo que había ocurrido? ¿Qué podía decirle? ¿Que me habían atracado? Me pediría detalles y no podía explicar que había sido atracada por el procedimiento de la determinación sin titubeos... seguramente pensaría que era gilipollas y no titubearía al despedirme a continuación. En fin, que aquí estoy, como aquella mañana junto a la registradora del bar después de desaparecer el hombre bien peinado del abrigo ocre, en el escenario de La caja de los hilos, sin comprender cómo he podido hacer caso a un taxista pirado que, para más inri, lleva una pistola en la guantera. Aya Kato nos presenta en este post su sugerente versión de "Alicia en el país de las maravillas", de Lewis Carroll. Hoy el cuerpo nos pide escuchar a los Beatles... |