La caja de los hilos |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.
Por El Sastre Ufff.... Menos mal. Pensaba que la huelga iba a ser eterna. Afortunadamente, recién llegada desde el blog de Ana Manzana, LaRubiaTonta se ha prestado a rescatarnos. Os dejo el estupendo texto que nos ha enviado. "Mis muy queridos peliteñidos peligrosos (las rubias que no lo reconocen son las peores, sin duda). Y que ya después de lo de los pañuelos de tela, pues les puedo contar que unas monjas me regalaron un conejo relleno de algodón, un conejo que parecía de verdad aunque era de color azul. Y lo habían cosido ellas. Así que le anudé un trozo de lana al cuello y lo paseé por todo lo largo y ancho de mi pueblo. Y más feliz que un regaliz, oiga. Las fotos nos las envía LaRubiaTonta después de hacer una exigente selección. Iba un francés, un español y un inglés... Les Squatters - Tu Est Blonde.mp3 Por El Sastre Esto marcha. Nascu, uno de nuestros seguidores más fieles, nos envía un texto sobre sus deseos e intereses sexuales. No sabemos si es ficción o recoge pasajes de su propia vida, pero eso es lo de menos. Aquí lo tenéis para disfrutarlo. "Cuando veo a un tío que me gusta (últimamente a todas horas, estoy fatal...), no puedo mantenerle la mirada. Eso me pasa mucho en mi ruta urbana de bici diaria, que en ocasiones repito varias veces en el mismo día (no por vicio, no seáis mal pensadas). Al llegar a Conde Aranda ( ¡sí!, voy invadiendo el carril bus, ¡qué pasa!), la archiconocida ahora como avenida de Marrakech me da un panorama perfecto desde la bici. Diviso a ambos lados de la calzada un desfile de hermosos hombres de tez oscura y unas miradas penetrantes en las que me dejaría perder... Uy que me embalo. Cuando me cruzo con alguien que me mantiene fija la mirada, me da así como un suspiro interno (¡qué marujo ma quedao!) y pienso que cualquier día me como a un abuelo suicida o una adolescente histérica por el piropo que le ha soltado el currela de turno. Paco y Manolo son pareja sentimental y artística, además de uno de los referentes de la fotografía gay. Su obra huye de la iluminación artificial y del retoque con Photoshop. Así descubren a unos hombres tan convencionales como excitantes. No os perdáis la revista Kink ni su blog. En la imagen que ilustra este post, Noel, de su serie "Common people". Nos estamos desbloqueando... Por Alicia Lázuli Quiero ser música. No, no la música en general. No toda la música. Lo que quiero decir es que quiero tocar la guitarra en un grupo. Lo supe ayer por la noche. El miércoles era la Cincomarzada. Lo que tiene de bueno esa fiesta es que no necesitas -como pasa con el día de San Jorge- acordarte de la fecha, que su propio nombre te lo indica. Vaya, que si los carlistas hubieran venido el diez de mayo, ahora celebraríamos la diezmayada y a lo mejor la fiesta iba de hacerse la muerta mientras los demás preparaban las longanizas en la barbacoa. El dibujante Barnaby Ward nos ofrece una versión de Alicia en el país de las maravillas tan sensual como delirante. Alicia, aquí tienes a Sidonie, con Fascinado, y Facto Delafé, con La Fuerza... Por El Sastre Las colaboraciones parecen llegar por fin a buen ritmo. La verdad es que se nos empieza a acumular el trabajo. Hoy Rebeca Labeca, una nueva colaboradora, nos ha mandado este texto en el que las sandías se mezclan con Matrix, una conversación telefónica y las elecciones... Esperamos que os guste. "Sábado.10:20 de la mañana. La niña de Rajoy se ha convertido en la niña de El Exorcista y me persigue por un corredor lleno de sandías. Como en una película de acción las sandías van cayendo a mi paso y estallando. Todo lo que veo está cubierto de pulpa rosa y chorreante. Al final del corredor hay un teléfono que suena. ¡Salvada! Yo sé que es el teléfono de Matrix y que en cuanto lo coja estaré a salvo en los brazos de Keanu Reeves. Me abalanzo sobre el auricular. Frank Uyttenhove es un fotógrafo belga que trabaja en publicidad y que suele dar a sus fotos un toque de humor. Vía Uno de los nuestros. Escuchemos... Por Cuca Guillén No sé cómo voy a escibir estas líneas porque me está temblado todo el cuerpo. Lo sé, debería ponerme digna, como la Rudi, pero no puedo. El domingo tuvo que venir el médico a casa para atiborrarme a haloperidol porque estaba con los nervios destrozados, con una crisis de ansiedad de no te menees, llorando como una loca e hinchándome a cruasanes. Es que ha sido muy fuerte, oyes, cuatro años esperando a que la España decente volviera donde debe estar y nada, el acabose, los separatistas y los ateos otra vez a gobernar. Me falta el aire, siento que la cabeza me va a estallar y que el corazón se me va a escapar del pecho. ¡¡¡Cuatro años más de opresión socialista!!! Ya me veo yo a los inmigrantes entrando a saco en las urbanizaciones a comerse el jabugo de la gente de bien. Ya me veo a los homosexuales fornicando en la plaza de España mientras los de los sindicatos entran en la iglesia de Santa Engracia para llevarse las alhajas y los santos antes de quemarlo todo. ¡Hasta Escada van a expropiar los sociatas para darle los modelitos a las queridas! Y lo peor de todo es mi marido, que cada vez que me da la crisis se parte de risa, porque al final el muy traidor ha votado a Zapatero y me ha puesto en el más vergonzoso de los ridículos ante los socios de la Peñaza y ante España entera. Pitusa me ha llamado esta mañana y me ha dicho que está buscando piso en Mónaco para llevarse las perras a un lugar seguro, donde no haya rojos, y que no piensa regresar a España hasta que vuelva el orden. Y yo estoy pensando en hacer lo mismo. Este país nuestro se nos va al carajo. Menos mal que nos queda Rouco Varela. Ese sí que sabe ganar elecciones. Los histriónicos personajes de Amy Vangsgard tienen una mirada tan infantil y colorista como perversa. Celebremos que los fanáticos estén llorando sus penas... Por El Sastre Pablo Díaz vuelve a colaborar en la Caja con esta reseña del maravilloso concierto de Krystian Zimerman en el Auditorio de Zaragoza. "Eran ya las ocho y media del lunes. Las luces del auditorio se apagaron y comenzó el espectáculo. Krystian Zimerman había elegido una Partita de Bach para ponernos a todos los pelos de punta. El Gran Steinway del auditorio se convirtió de repente en un antiguo clavicordio que arañaba las notas de un Bach sobrio. La adecuada proporción y la pasión contenida disputaban un duelo polifónico, llevadas por la técnica posiblemente más perfecta que hay sobre la faz de la Tierra. El público se rindió a Bach y a Zimerman como no podía ser de otra forma. Acto seguido, y siguiendo en orden cronológico, interpretó la Sonata Patética de Beethoven. A pesar del cambio de programa (había anunciado que tocaría la Sonata Op. 111 de Beethoven, menos conocida pero quizá más interesante) el intérprete se hizo de nuevo con el público en tres o cuatro compases. Los trágicos y graves primeros acordes y la respuesta lírica en agudo en contrastados planos sonoros que Zimerman maneja a la perfección junto con el efecto de los silencios prolongados dejaron sin aliento a todos los presentes antes incluso de que se desatara la ira del tema principal de la Sonata. El resto fue un despliegue de pasión. Eligió los momentos más inesperados para, con pianissimos inverosímiles, convertir el auditorio en una íntima habitación y susurrarnos las notas como si fueran confesiones de amor. La paleta sonora de Zimerman no parece tener límite. En otros momentos, la furia del compositor germano se descargaba en toda su plenitud con acordes redondos que llenaban el espacio, o cuchillos ardiendo que nos hirieron de muerte a todos el lunes por la noche. Creo que soy un poco más feliz desde entonces. Tras el descanso sonó Chopin. De nuevo otro cambio de última hora en el programa nos privó de escuchar el Op. 119 de Brahms aunque unas lindas Mazurcas hicieron olvidar enseguida este desajuste. La interpretación de la sonata en Si menor de Chopin fue brutal. La obra del compositor polaco no podía encontrar sino en un compatriota la mano que mejor la intrepretara. Sin excesos ni amaneramientos, sin concesiones a la desproporción, Zimerman hizo magia de nuevo al transformar, en los pasajes más líricos, la Sala Mozart en un saloncito burgués del XIX. Luego vendrían la pulsión romántica y el endiablado virtuosismo de la obra de Chopin que el pianista saldó con una pulcritud imposible. El auditorio enmudeció hasta la última nota. Entonces se deshizo en aplausos. Zaragoza se rendía así ante el genio, ante el extraterrestre. Por cierto, luego hubo bises y el pianista nos obsequió, entre otras cosas, con fragmentos de la Sonata de Liszt y con un “cumpleaños feliz” a lo Claro de Luna, compuesto ad hoc, que dedicó a Luis Galve cuyo centenario del nacimiento se celebraba justamente el lunes. De hecho, el recital era un homenaje a Luis Galve. Y la viuda del músico zaragozano estaba entre el público, y Belloch le entregó una placa, y tal y tal…". El autor de la imagen que ilustra este post es Mihai Criste, un artista rumano que recupera el surrealismo de Magritte con un espíritu muy personal. Recordemos a Beethoven y su "Patética"... Sonata Nº 8 en Do Menor "Pathétique", op. 13 - Grave; allegro di molto e con brio.mp3 Sonata Nº 8 en Do Menor "Pathétique", op. 13 - Adagio cantabile.mp3 Sonata Nº 8 en Do Menor "Pathétique", op. 13 - Rondo: allegro Por El Sastre Azzunena vuelve a La caja de los hilos más sexy que nunca. Aquí os dejo el texto que nos ha enviado. "Me aburro de mirar este techo cuadrado y plano. Me levanto de la cama con cuidado para no despertarle. "Necesita descansar, el muchacho se ha empleado a fondo", pienso, mientras río de mi propio chiste: "A fondo, ja, ja, realmente a fondo". Francesca Galiani es una artista italiana que ha expuesto en las mejores galerías del mundo, tanto en muestras colectivas como en solitario. Su combinación de fotografía, collage, grafiti y pintura imprime a su obra un sello personal inconfundible. Nena me trae a la cabeza al Príncipe de Mineápolis... Por Safo. (La cafetería, vacía, solos Enrico y yo. Mesas de mármol bajo una claraboya que filtraba una luz naranja, insuficiente para la lectura. Un café solo y un zumo de piña. Sonaba una Consolación de F. Liszt). “Me hablas de la Metáfora y de la Poesía o el Arte como si fueran la misma cosa. Aunque también la Ciencia, dices, participa a veces de la Metáfora. Y la Metáfora aparece en toda creación, comentas. Y repites una y otra vez que la creación es una necesidad. Y no lo entiendo, Safo. ¿Crees que todos podemos crear?”. Las preguntas de Enrico no ocultaban cierto desasosiego. La cadencia temblorosa de su constante duda contrastaba con su timbre de voz, definitivamente viril. En sus ojos negros se mezclaban el desafío y el miedo. Una leve sonrisa, casi forzada, vestía en seguridad al delicado animal que buscaba a menudo respuestas para lo que no existía todavía pregunta. “Veo en tus ojos dolor, aquel dolor por el que lloraste al hablar de la Cosa y al sentirte aislado. Es la conciencia la que nos castiga de esta manera, la que nos separa del mundo y de su inmediatez, es la conciencia que nos desgarra y nos inunda de soledad. Ante este dolor el Ser se rebela. Te rebelas tú, Enrico, que no aguantas más tu propia cárcel y buscas desesperadamente una salida a la Idea hermética que te recuerda una y otra vez que estás solo. Buscas la Metáfora que proyecte por fin tu incesante idea, que te libere de ella. Llevas buscando la Metáfora mucho tiempo aunque no te dieras cuenta de ello. Por eso creo que eres poeta. Además, debes saber que cuando la encuentres será única y no habrá jamás copia de ella. Porque eres tú sólo. Porque la Idea es única como lo es el Ser. ¿Lo ves ahora, Enrico? ¿Ves como es de nuevo la Soledad el motor de la creación? La conjunción de ambas soledades, la soledad como adjetivo al “estar solo” y como adverbio al “ser sólo tú” la que lleva a la creación y garantiza, a su vez, su originalidad. El dolor de la primera soledad, querido amigo, lo sienten pocas personas. Es consecuencia de un estado elevado de conciencia y le hace a uno poderoso y vulnerable al mismo tiempo, así como te sientes ahora mismo”. Enrico permaneció en silencio unos instantes, en sus sienes latía el regocijo que le producían las últimas palabras que acababa de oír. Le gustaba sentirse poeta, sin duda. Entonces, bajando el tono de voz como si tuviese vergüenza de ser escuchado dijo: “¿Y qué hay de la Obra de Arte? ¿Podría yo ser el autor de alguna de ellas?”. Me dirigió una mirada traviesa, sabía que era su vanidad la que preguntaba en esta ocasión. No me importó. Imposté la voz de modo que mis palabras se confundieran con la melodía cansada de Liszt y respondí: “La Obra de Arte no es más que la materialización de la Metáfora”. Michael Morgenstern es un ilustrador con una visión absolutamente surreal de los conceptos y las cosas. Consuélate... Por El Sastre Leo Camaleón nos envía una visión muy personal de "España", el último libro de Manuel Vilas. Aquí os la dejo. "Vlias el rumano es un antepasado de Manuel Vilas, un vampiro que se sumergió en la vanguardia neoyorkina de la factoría Warhol antes de morir en un amanecer pasado de anfetaminas contemplando Coney Island mientras Lou Reed, gafas oscuras, flaquísimo reía las gracias de su amigo Angus-el primer batería de The Velvet Underground, antes de ser VU, cuando todavía se llamaban the Primitives o the Warlocks, ahora no lo recuerdo muy bien-, sorprendentemente MV no habla de él en España. Quizá sea el único de todos los grandes del que no aparece ni una sola línea en el libro. Sagrario Vilas demuestra la existencia de Dios pero lo hace de manera individual, es decir, Sagrario quiere que cada español se lo enseñe a un solo español a la vez, nada de masificaciones ni cultos con poderosos componentes mussoliniacos. Empieza con su hermana, Juan Vilas, que queda convencida al instante y casi de manera inmediata corre a mostrárselo a su novio, el ingeniero civil Sandra Álvarez. Sandra es capaz de convertir en creyente a su compañero de despacho Sagrario Iturbe en la hora del café con Ursulum y poco a poco Zeta se convierte, extendiéndose de manera mucho más rápida por la España arrasada por la tercera guerra zombie, que ha dejado un país con ansias de novedades espirituales y un intensísimo olor a podrido. Sagrario Vilas es muy exclusivo en sus demostraciones reservándolas para personas que el considera elegidas para conocer de primera mano las pruebas de la existencia de Dios-es muy comentada la conversión del dirigente del partido transcomunista de las tierras españolas Unificado y principal candidato a la presidencia del gobierno de España Carrilla Llamazares- y aunque la lógica transitiva de estas conversiones diría que los primeros creyentes deben ser más fuertes en la fe, la situación es la contraria; no sólo no se degrada con el boca a boca, si no que se hace mucho más fuerte, de manera que a las pocas semanas un converso de vigesimoséptima promoción se acerca a Sagrario Vilas-que en el programa de televisión on-line El Maquinista de la Natural ha hecho declaraciones muy alejadas de la doctrina oficial del PostNoevismo- le quita el arma automática y la descarga sobre él, asesinándole casi al instante. Grupos de creyentes entre la quincuagésima segunda y la quincuagésima cuarta promoción aplauden la muerte de Sagrario Vilas, se ha hecho justicia con el Postnoevismo puro. Juan Vilas, la hermana y su marido, Sandra Álvarez, lloran su muerte escondidos en una habitación de motel en la carretera de Castellón. No se atreven a volver a Zeta, saben las nuevas generaciones de Postnoevistas los están esperando para matarlos por su flaqueza en la fe". Con las imágenes que ilustran esta entrada, parece que Eugenio Recuenco nos anime a limpiar nuestras conciencias y nuestros cuerpos en esa lavadora sin suavizante que es España. Al menos, eso nos imaginamos... Una cuestión de fe... En la Galería Éboli de Madrid se puede disfrutar de una estupenda muestra de arte naïf. En la imagen, L'arche de Noé, de Martha Kolodziej. Por C. de la Vega Cuando veo a alguien maltratando a un animal se me parte el alma. Porque yo colega de todos, eso sí, pero también de los animales. Un ser indefenso siendo agredido por la mano del hombre (o de la mujer, que hay que decirlo todo), no hay derecho. Esta mañana, sin ir más lejos, veo a mi vecina echándole una bronca espantosa a un caniche que tiene. El perro es feo, todo hay que decirlo, pero no es para pegarle, o para gritarle y causarle un trauma psicológico. Luego que el perro muerde, pero ¿qué le hemos hecho nosotros, eh? ¿Acaso no tenemos culpa en esa barbarie? Que no puedo verlo, que no. Debe ser por mi alma de poeta que soy sensible a estas cosas. Porque aquí donde me veis (y no me importa reconocerlo), yo lloré con "Liberad a Willy 2". Porque estas cosas me afectan. Además todos hemos sido animales alguna vez, ¿no? Algunos como Neo lo siguen siendo y no por eso hay que pegarles. Pero parece que se nos olvidan los orígenes y ¡ala! a darle rienda suelta a nuestras iras y frustraciones. Esa vecina, seguro que llega a casa y se pone como loca con el insecticida, como si la viese. Que mueran los mosquitos. Y las cucarachas y las arañas. Y todo justificado por que es SU casa. SU casa, SU habitación, SU territorio.... Nacionalista... ¡Etarra! Vía Fluffy Lychees Por Amadeo Martillo El hombre ha pisado La Luna, ha combatido la enfermedad con tecnología láser, ha logrado que los flujos de información recorran el mundo en cuestión de milésimas de segundo, pero aquí, en Zaragoza, pese a los avances de la ciencia, soy incapaz de sortear una maldita procesión. Da igual lo que haga. En cuanto me atrevo a arrancar el coche para transportar a los cuatro o cinco desgraciados que prefieren esconderse en sus madrigueras en estos días de pasión, el azar empieza a desenfundar su espada para empujarme a una trampa infranqueable. Como un Sísifo calvo y amargado, todos los años acabo en el mismo punto, atrapado entre cofrades y feligreses, condenado a arrastrar la pesada roca de frustración que acompaña a los pasos y las trompetas. Esta vez estoy parado en la calle San Braulio, con esa extraña sensación que te agarra las tripas cuando ves de cerca la muerte. No me puedo mover en ninguna dirección. Cientos de fanáticos, quizá miles, me rodean por todas partes, manosean el capó del taxi, me miran con desdén, como si descubrieran mi ateísmo y mi mala sangre a través del parabrisas. Siento el peligro, así que palpo la pistola por si acaso. Por Espoz y Mina se balancea un Cristo retorcido y ensangrentado, atado a una columna, rodeado de penitentes encapirotados y temibles. Tengo miedo. Quiero huir, pero no es posible. Desenfundo la pistola por si acaso. Entonces tengo un extraño arrebato místico y pienso en Dios. Recuerdo mi infancia, cuando cantaba en el coro de la capilla del colegio, la catequesis con los jesuitas, los rezos antes de dormir, el amor fraterno, la caridad cristiana... Eran tiempos de fe y esperanza. Siento que Jesucristo me mira, como quien observa a la oveja descarriada que reclama una nueva oportunidad, al hijo desorientado entre la multitud que busca desesperado la mano del padre. Cuando creo que se va a apiadar de mí y va a obrar el milagro que me permitirá escapar de la marabunta, levanta el dedo corazón y con una carcajada malévola me dice: “Jódete”. En la calle, continúa la procesión. Es mi penitencia. JAM Montoya es un controvertido fotógrafo extremeño que fue objeto de furibundos ataques por su irreverente colección Sanctorum, en la que mezcla los símbolos más reconocibles de la iconografía religiosa con motivos sexuales. Al margen de polémicas, merece la pena echar un vistazo a su obra. Es diferente. La imagen que ilustra este post se titula "Corazón ardiente". Un poco de pasión... Por Neo de la Olla Venía ayer de echarme unos litros con Coleguita y pasé por la plaza del Pilar. Aluciné. Una fila de la hostia que llegaba hasta la puerta del Ayuntamiento. Le pregunté a uno qué regalaban. “Hay una exposición de los Playmobil”. Casi me da un blancazo. Jodo, eso sí que mola. Además de machacármela con Jenna Jameson y disfrazarme de Luke Skywalker, lo que más me flipa son los clicks, con esas manos siempre preparadas para trincar un cubata. Unos superhéroes, vamos. La de horas que he estado intentando que un playmobil se la menee. No hay manera, co. La mano no les llega, es su único defecto, les falta el giro maestro. Pero eso lo contaré otro día. A lo que vamos, que ya era hora de un poco de cultura en esta puta ciudad, que aquí hay demasiado cazurro. Bueno, que le metí un par de codazos a unos críos y me colé en la carpa. Casi me jiño cuando vi lo que se cocía. Entras y te encuentras una versión del concierto de los Héroes que te cagas. Ni los Beatles. Hay una mesa de romanos de flipar. Pero el que mola es el de los vaqueros, con el fuerte y el tren del oeste. El del oscuro futuro, con zombis y soldados vomitando sangre es la pasada. ¡¡¡Está el barco pirata que me regaló mi vieja estos Reyes!!! Había tigres y leones, dinosaurios, y Braveheart, y hadas y duendes, y los tiburones zampándose a los marineros. Hasta un Goya, chaval, y una procesión de Semana Santa... Al final me eché a llorar y todo: me encontré la expedición al planeta Shyra, con el comandante Fredrick a la cabeza de la tripulación de una nave de morirse, atacada por los alienígenas… Lo que daría por ser el comandante Fredrick, ese seguro que folla, aunque tenga la pija más corta que un playmobil. Vamos, esta exposición te eleva, co, te hace plantearte cosas. Me fui echando hostias a casa y saqué mi megacajón de los clicks. La mano no les llega, copón, es que no les llega… Menuda putada. La exposición "Bienvenido al mundo de Playmobil", organizada por el foro Playclicks, se puede disfrutar en la carpa de la plaza del Pilar (frente a Delegación del Gobierno) hasta el día 4 de abril. Un poco de diversión con Pizzicato... Pizzicato Five - Twiggy vs. James Bond.mp3 Por El Sastre Hemos recuperado un viejo artículo de Miguel Ángel Ortiz Albero sobre La Caja de los Hilos. Fue publicado por El Periódico de Aragón el 22 de mayo de 2003. "A la vez bar y galería al margen, espacio de bolsillo para el arte y lugar para lo que deba de expresarse. Un escaparate a la calle reinventado cada tres semanas para seguir contando cosas. Un tutú para los creadores". Así resumía Miguel Ángel el aire que soplaba a través de aquellas ventanas abiertas a la creación y al juego. El resto os lo dejo a continuación. El cielo de La Caja de los Hilos es amarillo. Y violetas las paredes y rojas las cortinas. Y el cielo amarillo está salpicado de rojas estrellas como soles; redondas estrellas como botones. Porque el cielo de La Caja está tachonado de grandes botones que lo abotonan todo. Abotonan la música y el vino, la fiesta y las palabras, el arte y la vida cotidiana. Todo bien abotonado y bien cosido, con hilo fuerte de vivos colores. Y es que en una caja de hilos cabe de todo. “Lo mismo hay un zapato que una horquilla… pero también el hilo del discurso”. Y el discurso trenza aquí lo lúdico, el arte y la palabra. Lo trenza y abotona todo en un espacio que tiene algo de caja de magia, casa de muñecas o tienda de juguetes para los sentidos. Caja, casa, tienda o teatro que ahora se abre y se nos muestra en la calle “como una ventana abierta a París” con sus vestiditos de niño y sus niños en cazuelas y sus sopas imposibles de resina en las paredes. Abierta está la caja y bien abierta a las ciudades. Moviendo hilos Pasen y vean Las ilustraciones de La Caja de los Hilos salieron de las manos del genial ilustrador zaragozano Ernesto Sarasa, a quien esperamos ver pronto. La Caja de los Hilos sonaba a veces como las botas de Nancy Sinatra. Nancy Sinatra – These Boots Are Made For Walkin’.mp3 Nancy Sinatra – Bang, Bang (My Baby Shot Me Down).mp3 Por El hada madrina La caracola está vacía, como el perdón tras la batalla. Desprende unos vapores oscuros, negros, o casi negros, no lo sé. Pequeños destellos de Luna disfrazan el desnudo de alguna vieja presencia que no acaba de descubrirse, mientras yo miro un poco más sin ver nada. Entorno los ojos, me esfuerzo por perfilar el susurro de mi infancia o el entierro de Peter Pan, pero fracaso de nuevo. Miro un poco más y un poco más. Al final, como quien secuestra un silbido, tropiezo y me precipito por un tobogán de acero hacia el estómago de la babosa, hacia el escondrijo espeso que alguna vez ocupó el mal. En el viaje eléctrico, escucho ese ruido que solo puede provocar el mar cuando esconde el azul bajo la alfombra, por si viene Neptuno y se lo quiere robar. De los ecos de las olas caen burbujas de arena que me queman la epidermis impaciente. Las alas no responden, el cabello coge velocidad y yo desciendo rápidamente hasta que de repente el sol decide dejar de llorar. Es entonces cuando hago pie. El golpe lo amortiguan las iguanas de la primavera, que abren las ventanas para dejarme respirar, aunque sea poco. El suelo se llena de charcos y en los charcos, viejos enanos cantan romances a las ranas tuertas o al verdugo indecente. Al fondo, una gruta angosta alarga su brazo tatuado hasta enseñarme la lámpara de la caracola, bañada con algas de plata. Como si se atragantara con el silencio obsceno de algún olvido o de alguna causa, la llama parpadea, gotea y se entrecorta como la cera que muere en las estalactitas. Sin saber por qué, soplo despacio. Por un instante, como si la nada me rozara los párpados, se hace la luz y yo, emocionada, creo descubrir en el horizonte los cristales que se extraviaron alguna vez entre los abrazos de la espuma y la sal. Sonrío. Por fin, vuelvo a ver el azul del mar. Helena Santolaya se trajo esta hada encantada de su última visita a la playa... Cantemos en voz baja... |