La caja de los hilos |
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Por Amadeo Martillo Era gordita y fea. Se subió al taxi cargada con un inmenso ramo de rosas rojas y hablando atropelladamente a través del móvil. “Pues chica, que es un imbécil, que no da una. No sabes lo que me hizo el otro día, parece que está en la inopia…”, gritaba. En cuanto sentó su enorme culo en mi asiento trasero me puso el coche perdido de hojas y pétalos. Todo olía a flores. Me tuve que encender un cigarro. “A Independencia y rápido, que voy con prisa”, exigió. Arranqué el taxi despacio con la duda de si hoy sería un buen día para cometer un crimen. Seguía hablando sin parar y poniendo a caldo a alguien, supongo que a su novio. También supuse que el ramo se lo había regalado él, que le habría dicho que la quería mucho y que le gustaría estar siempre con ella. Seguro que se casan en mayo y se van de viaje de novios a la República Dominicana. Después ella volverá con la piel quemada y embarazada de dos meses. Tendrán un hijo, dos, quizá tres. Vivirán en un piso de segunda mano pequeño y oscuro. Ella seguirá engordando y él también. Se quedará calvo y solo se divertirá los fines de semana con las putas y el fútbol. Pasados los 50, se mirarán a la cara y tendrán ganas de estar muertos. Posiblemente, él la abandonará por una prostituta colombiana mientras que ella se irá a los reality shows de la televisión a contar su desgracia. O, mejor, quizá ella lo envenenará con dioxina y después se arrojará al patio interior. Ese sería un bonito final. Carli Hermes es un fotógrafo especializado en publicidad y moda que ha trabajado para las más importantes marcas comerciales. Un poco de amor...
Fecha: 15/02/2008 10:35.
Fecha: 15/02/2008 13:31.
Fecha: 15/02/2008 14:19. |